Viernes, 30 de Septiembre de 2016
11:31 CEST.
Sociedad

Puercos y flores

Majestuosos, los framboyanes de Santa Catalina se desprenden de sus flores amarillas, anaranjadas y rojas, formando un tapiz multicolor en las aceras. Sin embargo, la gente camina cabizbaja con jabas y bolsos, en busca del condumio diario, sin detenerse a ver el espectáculo.

Vaya faena, la de llevar cada día comida a la mesa. Es cierto que la primavera le da muy buena pinta a La Habana. El sol brillante y el cielo sin nubes disimulan como pueden el deterioro, la mugre y la fealdad de una ciudad que se resiste, a pesar de la desidia estatal, a perder su encanto de urbe coqueta y diferente.

A decir verdad, hace rato que la primavera ya está entre nosotros. En este 2012, el invierno apenas hizo acto de presencia. Apenas conformó unos días frescos y agradables que no obligaron a sacar los viejos abrigos. Y aunque hubiera habido frío…, la cosa está que arde.

Ahora mismo, la carne de cerdo —el sempiterno plato fuerte de un amplio segmento de cubanos— anda desparecida en combate, disponible solo a precios por las nubes.

En el agromercado de Diez de Octubre y Santa Catalina, por una libra de finos bistec de puerco, casi transparentes, hay que pagar 40 pesos. Por la libra de paleta, 35. Igual que por la de lomo.

Cargada la carne de grasa y huesos, hay que vigilar a los carniceros, pues a las primeras de cambio engañan descaradamente con el peso. Además, hay que apurarse en comprar, pues al mediodía las tarimas se vacían.

En los mercados estatales los precios son más baratos. Pero desde hace un par de meses, debido al desabastecimiento, los empleados matan el tiempo jugando cartas o bebiendo ron de tercera categoría.

¿Dónde están los cerdos?, se preguntan los cubanos. Según las noticias oficiales, el bajón ha sido brutal. De 11 mil toneladas de carne en diciembre de 2011 se pasó a 4 mil en enero y febrero de 2012. Un 70% menos.

Para argumentar las razones de la escasez, las autoridades se escudan en un manojo de pretextos: el mal trabajo, la subida del precio del pienso en el mercado internacional, y por supuesto el embargo, que, como siempre, paga la culpa por las estanterías desnudas.

No por gusto los noticieros y periódicos son clasificados aquí como "género de ciencia-ficción". Muchos compran los diarios para guardar la basura o como sustituto del papel sanitario. En el mejor de los casos, para ver los resultados beisboleros o echarle un vistazo a la cartelera de televisión.

La gente común sufre la ausencia y el alza de precios de la carne de cerdo. Inclusive los ahumados, como el jamón o el lomo, también escasean.

El puerco se ha convertido en el plato principal de la familia cubana. En cualquier variante: frito, asado, en fricasé, con arroz, tamales, ajiaco... Igualmente gustan sus vísceras, patas, cabeza y, por supuesto, el pellejo.

Junto al pollo, suele ser la proteína más socorrida. Pues la carne de res es un auténtico lujo. La libra cuesta 2.50 en pesos convertibles, y esto, si se encuentra en el mercado subterráneo.

El pescado de calidad sigue en el mar o en las neveras de los mandarines. De todas formas, no son muchos los bolsillos que pueden pagar su precio con un salario promedio de 20 dólares al mes.

Por eso las empresas y obras en construcción son embriones del mercado negro. En ellas, el que no "inventa" es porque recibe remesas, es un idealista o un tonto.

Cada vez más, a muchas familias se les hace difícil llevar una comida decente a la mesa. Pregúntenle a Reinaldo, 37 años, maestro de secundaria, los avatares diarios que pasa para resolver arroz, tomates y un trozo de carne de cerdo o unos muslos de pollo.

"Yo no recibo ni un dólar por concepto de remesas. Tengo que pulilarla para conseguir dinero. Desde quemar discos piratas hasta vender a mis alumnos los exámenes, a 5 pesos convertibles cada uno. La plata está perdida", asegura el profesor.

Esa falta de dinero ha provocado rumores de que para principios de abril, el "chavito", peso convertible o cuc, caerá de 24 a 16 pesos por uno. "Eso es lo que se comenta, aunque no se conoce fecha precisa", dice la cajera de una casa oficial de cambio (CADECA).

El asunto de la comida es un quebradero de cabeza nacional. Se lleva de golpe el 90% de la entrada de dinero que perciben las familias. E incluso así, no siempre se puede comer decentemente.

Y es que no solo son de escándalo los precios de la carne de cerdo. Una libra de tomate cuesta entre 6 y 7 pesos la libra. En el reparto Sevillano, un vendedor ambulante vende a 20 pesos la libra de limones. Y en el vecindario se los arrebatan, porque el limón también está perdido.

"Es una locura", dice Josefa, una jubilada que recibe 193 pesos mensuales. A personas como ella, el espectáculo de los framboyanes en Santa Catalina, lanzando flores al asfalto, les tiene sin cuidado. Su preocupación es conseguir comida. Y eso, en esta primavera, sí que es un problema.