Sábado, 24 de Septiembre de 2016
22:18 CEST.
Detrás del papamóvil IV

Dignidad y libertad

Durante su homilía en la Misa en Santiago de Cuba, el Papa Benedicto XVI recordó que al Dios hacerse hombre e irrumpir en nuestra historia lo que hacía era dignificar la naturaleza humana. Una realidad que tiene importantes consecuencias no solo en el plano espiritual, sino en el práctico, y que debe cuestionarnos si la persona, digna y centro de la misión salvadora, es respetada plenamente en la Cuba de hoy.

La violencia, la represión y la falta de derechos van directamente en contra del proyecto salvífico, en contra del propio Dios, porque no respetan la dignidad humana. La ausencia de Dios como referente hace que entren en crisis los valores que deben inspirar a una sociedad civilizada. Así, el ordenar o ejerce violencia —en cualquier dimensión de la vida cotidiana—, no genera en el interior del violento ninguna tensión moral. Por ello el Papa denuncia que "cuando Dios es arrojado fuera, el mundo se convierte en un lugar inhóspito para el hombre".

El segundo lugar, el Papa nos recuerda que en esa acción de Dios a favor del hombre también hubo libertad. La libertad de una joven llamada María que de manera generosa y a pesar de los obstáculos, se entregó a la labor de Dios; libertad a la que Cristo nos llama a todos hoy. "Resulta conmovedor ver cómo Dios no solo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla", dijo su Santidad.

En consonancia con lo anterior el Santo Padre hizo un llamado a los cubanos a "construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje más la bondad de Dios".

Estas palabras del Papa deberían ser interiorizadas por aquellas personas que diariamente ejercen la violencia en Cuba en el seno de sus familias, en los barrios, pero también en la calle contra las Damas de Blanco y demás ciudadanos que solamente quieren ejercer sus derechos a la libertad de expresión y reunión.

La extremada y seguramente impune violencia ejercida contra el ciudadano que gritó "abajo el comunismo" rompe la imagen prefabricada de una Cuba respetuosa y tolerante que algunos le quieren presentar al Papa, y deja al descubierto la gran necesidad de Dios que Cuba tiene. Roguemos para que las palabras del Papa lleguen a los corazones de quienes gobiernan el país y respeten la dignidad y la libertad de sus conciudadanos.