Jueves, 29 de Septiembre de 2016
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II Semana Social Católica de Miami

La conciencia social del laicado

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El 10 de octubre de 2010 se iniciaba en la parroquia de San Juan el Apóstol de Hialeah, la primera Semana Social Católica de la Arquidiócesis de Miami. Casi año y medio después, el 4 de marzo pasado, se iniciaba la segunda, y con ella, la continuación de este esfuerzo de evangelización a través de la doctrina social de la Iglesia, esfuerzo de pastoral, a la vez educativo y de formación laical, que a pesar de su sencillez, tiene el gran objetivo de sembrar una semilla para cosechar conciencia social en nuestro laicado de acuerdo a los valores evangélicos.

Monseñor Thomas Wenski, arzobispo de Miami, desarrolló una conferencia magistral el primer día, con el tema Cada ser humano importa, un ejemplo de magisterio cristiano en los días que corremos. Se enfocó en el valor del ser humano, y nos dijo, "el reto del cristiano de hoy es dar testimonio de esperanza… Y porque Dios importa, estamos llamados a modelar una vida en la que el hombre también importa".

Respecto al viaje del Papa Benedicto XVI a Cuba, Wenski confirmó que viajará a Cuba "como peregrino de la caridad", y que la Arquidiócesis de Miami apoya a la Iglesia cubana, muy especialmente en la labor de Caritas.

Monseñor Wenski, nos mostró que la dignidad plena del hombre es la médula de la doctrina social de la Iglesia: "Cuando nos permitimos pensar que un ser humano es un problema, ofendemos su dignidad", tomando partido así por el niño desde el vientre de la madre, por el inmigrante rechazado por la sociedad en que vivimos. Fue muy claro en ello: "El refugiado, el migrante —aunque no tenga papeles— no es un problema. Él tal vez sea un extraño, pero un extraño que debemos abrazar como un hermano".

 La semana

El martes, dedicado a la obra social de la Iglesia, un grupo de hermanos visitó a las hermanas de la congregación de las Misioneras de la Caridad, que nos muestran día a día que no hay que ir a Calcuta para conocer la miseria, que está también en nuestras puertas, en el mismo centro de Miami. Allí los visitantes compartieron y ayudaron a las hermanas en su labor con los desamparados.

Las conferencias del día 7, demostraron el alcance de la función del laicado católico en el mundo empresarial, con la conferencia impartida por Carlos Saladrigas, quien afirmaba que un empresario no puede dejar los valores cristianos en la puerta del negocio de la misma forma en que se deja colgado el abrigo en invierno. Su conferencia El empresario, visión cristiana a la luz de la DSI, fue clara y contundente: "Un católico no puede aceptar que no haya una relación entre la justicia y la economía, de la misma manera que no podemos aceptar una vida carente de valores". Y continuaba: "No obstante, a pesar de esta imperativa ética, existe un temor de poner sobre el centro de la mesa el tema de la justicia económica y social. En parte, porque los mercados han trascendido las fronteras de todos los países, y se han convertido en verdaderos mercados globalizados. Pero debido a que el tema se ha tratado en términos políticos entre derecha e izquierda, entre capitalismo y socialismo, hay un temor a ser tildado hacia los extremos cuando se trata de salvaguardar el tema de la justicia en la economía". 

Por su parte, el Profesor Francisco Javier Muller entregó una verdadera cátedra con su conferencia Humanismo integral. Siguiendo los postulados de Jacques Maritain, en el libro del mismo nombre, hizo un análisis histórico, afirmando con Maritain que, "solo quedan dos alternativas para el futuro, el cristianismo y el ateísmo. Y por eso, tras describir los errores del comunismo, propone, en la segunda parte del libro, las condiciones, principios, normas y espíritu necesario para alcanzar el ideal histórico de una Nueva Cristiandad, sin pretender ni mucho menos volver al pasado medieval, sino proclamando la Nueva Cristiandad como un analogado de la antigua cristiandad en un nuevo cielo histórico, y sobre todo teniendo cuidado de evitar los errores extremos aberrantes actuales como son el capitalismo sin alma por un lado, y por otro los 'ismos' del socialismo, del nazismo y el fascismo, y del comunismo tal como se daba entonces en la Rusia totalitaria". 

Es muy difícil poder resumir una conferencia de este nivel en unas pocas líneas, pero la conclusión del profesor Muller nos llena de esperanza: "En resumen, pues, se pudiera decir que la tarea ingente que plantea el humanismo integral es, precisamente, integrar o reintegrar, reparando, todas aquellas brechas, separaciones, dualismos y divisiones en que la humanidad cayó tras cinco siglos del cese de la cristiandad medieval que la precipitó no solo en la 'muerte de Dios' sino, sobre todo, en la 'muerte del hombre'". La integración a lograr es, pues, la de gracia con la libertad, la gracia y la naturaleza, la fe y la razón, el alma y el cuerpo, la persona y el individuo, la unidad en amistad cívica con el pluralismo democrático, la colaboración solidaria entre el capital y el trabajo, el orden temporal con el orden espiritual, en fin… el cielo con la tierra".

El jueves 8 fue dedicado de nuevo a la obra social de la Iglesia, pero esta vez a través de una película titulada De Dios y los hombres, donde se expresa de una manera exquisita, la obra de una congregación misionera en Argelia, su entrega para servir a su comunidad y su trágico fin como mártires de su fe.

El viernes se dedicó al carácter multicultural de la Arquidiócesis de Miami. Fue impactante la conferencia impartida por el padre Antonio José, joven sacerdote brasileño, que a partir del documento de Aparecida, dio un testimonio sobre el Kerigma, a partir de su propia vivencia personal. Fue extraordinariamente oportuna, pues para llevar y evangelizar a partir de los valores de la doctrina social de la Iglesia, es necesario pasar a la acción en nuestras propias familias, para ser capaces de pasar a nuestros hijos el valor de la fe cristiana y la felicidad que ello genera al conocer el amor que Cristo nos tiene.

La clausura, el sábado 10 de marzo, se celebró en el Salón Feliz Varela de la Ermita de la Caridad. Comenzó la jornada con un sentido homenaje al Dr. Antonio Jorge, fallecido el mes pasado y quien fue una de las figuras cimeras de este esfuerzo de pastoral social desde que éste comenzara a andar hace dos años.

Una muy bien estructurada conferencia sobre La Escuela de Salamanca en las raíces de la DSI fue impartida por el padre José Quijano a raíz de la labor intelectual y pedagógica de Francisco de Vitoria, en la Universidad de Salamanca.

Quizá el aspecto que ha hecho recientemente más famosa esta Escuela son sus investigaciones sobre la economía, precisamente tratado por el padre Quijano. El espaldarazo final a la denominación "Escuela de Salamanca de economistas" vino dado por Joseph Schumpeter, quien estudió la doctrina escolástica en general y la española en particular, y elogió el alto nivel de la ciencia económica en la España del siglo XVI. Según él, esta escuela fue el grupo que más se merece el título de fundadora de la ciencia económica. La Escuela de Salamanca no llegó a elaborar una doctrina económica completa, pero estableció las primeras teorías económicas modernas para afrontar los nuevos problemas surgidos.

Posteriormente el doctor Virgilio Beato ofreció su conferencia sobre las Internacionales Democráticas, y lo que él llamó, "aterrizar" lo expresado por el padre Quijano. Con un recuento histórico, primero y con una descripción del papel de los partidos que forman cada una de las Internacionales actualmente, definió claramente cómo todas aceptan hoy la democracia como base de sustentación.

El padre José Conrado, que vino desde Cuba como invitado especial a esta 2da Semana Social de Miami, terminó la jornada con un recuento impresionante de las Semanas Sociales realizadas en Cuba y muy especialmente las que se han llevado a cabo a partir de 1991, año en que se reanudaron en conmemoración del centenario de Rerum Novarum. Han sido muchos los invitados excepcionales a las mismas así como las ponencias desarrolladas, desde Mons. Carlos M. de Céspedes, Dagoberto Valdés, el P. René David y Gustavo Andujar, para citar sólo a algunas personalidades de la Iglesia cubana, como hasta miembros destacados de la Comisión de Justicia y Paz del Vaticano y de la Iglesia Latinoamericana. La necesidad de reconstrucción de la sociedad civil, la necesidad del cambio en Cuba, y el diálogo como componente esencial del mismo, han sido el centro de muchas de las ponencias. La Comisión Episcopal Justicia y Paz, presidida por Mons. Meurice y actualmente por Mons. Aranguren, han organizado estos eventos.   La décima celebrada en la Habana en junio de 2010, y con la participación de los profesores Carmelo Mesa Lago y Jorge Domínguez, exiliados cubanos, que por primera vez pudieron dar su aporte a un evento de esta naturaleza, ha sido la última hasta ahora.

Después de cada conferencia hubo un plenario, desde el primer día, en que se plantearon con toda libertad las preguntas de los conferencistas, desde Mons. Wenski hasta José Conrado. Aquí estuvo el alma de la Semana Social. La lección recibida fue muy importante para todos los laicos católicos y muy especialmente para los cubanos, la sociedad civil como centro de la construcción democrática, la dignidad y los derechos humanos como fundamento, y los valores cristianos como columna vertebral de la construcción económica de la sociedad democrática que queremos para la Cuba que anhelamos todos.

La DSI es el motor que debe movernos como laicos a establecer un compromiso mucho más enérgico con la sociedad en que vivimos, para poner amor, tolerancia, respeto y valores humanos y cristianos en la evangelización de nuestro medio.