Viernes, 30 de Septiembre de 2016
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Educación

Estudiantes hoy, desempleados mañana

La ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, de visita en febrero en Las Tunas, dijo que las universidades pedagógicas de Cuba deben aprovechar mejor sus potencialidades científicas y su experiencia en la formación vocacional para gestionar sus matrículas, por lo que deben lograr un mayor acercamiento a la familia y perfeccionar la orientación profesional hacia estas carreras.

La preocupación de la ministra no es infundada. Dada la poca vocación de la juventud cubana por el magisterio, ¿cómo llenar las aulas de las universidades pedagógicas con tan abultada cifra de matrículas para el venidero curso 2012–2013?

Por solo citar un ejemplo, los estudiantes que acaban de concluir el bachillerato en Las Tunas, provincia que por su extensión territorial (6.595, 25 Km2) ocupa el noveno lugar entre las provincias del país e igual lugar por su densidad poblacional, con 536.027 habitantes (esto es el 4,8 % de la población cubana, según datos de 2010), solo podrán optar por 1.771 carreras universitarias, de ellas más de 1.000 pedagógicas.

Para una provincia de economía fundamentalmente agrícola —baste esta analogía para analizar la pertinencia entre estudio y empleo—, mientras este curso en Las Tunas comenzarán a formarse 80 profesores de Marxismo e Historia, solo tres estudiarán Ingeniería Agrícola; y mientras 85 se convertirán en profesores de Español y Literatura, solamente 12 se harán médicos veterinarios.

¿Es esa una política educacional y de empleo loca?

En un extremo sí y en otro no. Es un hecho cierto, Cuba carece de un profesorado para impartir una educación pertinente; la prueba está en las muchas dificultades que hoy arrastran los bachilleres para vencer los exámenes de ingreso a la universidad.

"Sus hijos tienen carencias de conocimientos que se remontan a la enseñanza primaria", aseguró un profesor de matemáticas en una reunión de padres de alumnos de duodécimo grado.

De que urge formar en Cuba un profesorado competente, no caben dudas; pero cabe preguntarse por qué mientras crecían el generalato y el número de policías, los jefazos y los burócratas, no se dio al magisterio cubano las condiciones que tal profesión merece, encomendando el sistema de enseñanza del país a la mera improvisación.

Eufemismos y sofismas aparte, la reducción de plazas en las universidades de profesiones que no encontrarán empleo en Cuba es un hecho tangible.

Las Tunas cuenta con ocho municipios. Luego de la capital provincial, Puerto Padre es el de mayor significación económica y sociocultural. En él se asienta el otrora Central Delicias, hoy Antonio Guiteras, que fuera el mayor productor de azúcar de Cuba y del mundo.

Pues en Puerto Padre, de poco más de 300 técnicos de nivel medio recién graduados, a duras penas solo unos 80 han conseguido empleo, y esto, en honor a la verdad, solo gracias a no pocas y difíciles diligencias de los funcionarios del Ministerio del Trabajo con las empresas empleadoras.

"En Puerto Padre, aún si desde 2012 hasta el 2020 cerraran todas las capacidades para graduar técnicos medios y profesionales de nivel superior, sería difícil encontrar empleo para los que ya están en las aulas o se incorporarán a ellas en este curso", nos aseguró un especialista versado en sociología, sustentando sus palabras con el resultado de una investigación al respecto.

Esto significa que estamos en presencia de un pueblo muerto, sin perspectiva en el futuro inmediato para la juventud. Pero, ¿acaso el mal solo ocurre en Puerto Padre?

En modo alguno. El mal es de fondo y cubre a todo el país. El pasado jueves 23 de febrero, el periódico Juventud Rebelde sirvió de puente entre funcionarios del Ministerio de Educación y padres o alumnos con pretensiones universitarias.

"Soy estudiante del Instituto Preuniversitario Urbano del Mariel, provincia de Artemisa. Mi preocupación, como la de mis compañeros, es que si nuestro municipio está en desarrollo, ¿por qué llegaron tan pocas plazas a esta provincia?", preguntó un estudiante.

Téngase en cuenta que, precisamente en el Mariel, Cuba y Brasil tienen un muy publicitado programa de inversiones, incluso recientemente inspeccionado por la presidenta Dilma Rousseff y el general Raúl Castro.

Con todo, la respuesta dada por el funcionario de Educación al estudiante dice más que la agenda inversionista de los mandatarios: "Los planes de plaza responden a las necesidades de cada provincia, previa solicitud del territorio a partir de un estudio de la demanda cinco años vista".

Sin comentarios, saque usted sus propias conclusiones en base a la siguiente hipótesis: ¿El futuro de Cuba dependerá del desarrollo de su economía interna o del monopolio estatal de la exportación de servicios?

Para clarificar esta interrogante tenga en cuenta estas cifras: Los más de 2.000 bachilleres existentes en Las Tunas, en caso de aprobar las pruebas de ingreso, de las 1.771 carreras ofertadas podrán optar solo por dos plazas para estudiar Turismo, una para Tecnología de Alimentos, una para Lengua Inglesa, tres para Ingenieros Forestales, 54 para Agrónomos, 10 para Ingenieros Eléctricos y… 300 plazas para Medicina.

Por supuesto, dado que en Cuba ya es difícil llegar a la consulta de un especialista, con todo y ser este país uno de los de mayor cantidad de médicos por habitante, ya podrá imaginar qué rumbo tomarán los nuevos doctores y por qué la urgencia de formar tantos maestros.

Quizás sea para que los desmochadores de palma se desempeñen con mayor eficacia, ya que contamos con tan pocos ingenieros forestales.