Jueves, 29 de Septiembre de 2016
18:33 CEST.
Periodismo

Cuba y su periodista recluta

Archivado en

La noción martiana del periodista como soldado —tan obsoleta como su contexto decimonónico del periodismo ideológico— tiene que reciclarse —por imperativo lógico y aun estético— con su entraña romanticona de ejercer la profesión arrostrando hasta la muerte. Si este peligro no se corre, pues se inventa, como acaba de hacerlo un "periodista cubano residente en Miami" luego de relatar, para el blog La pupila insomne, el capítulo cantado del drama exiliar que protagoniza Reina Loina (o Luisa) Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo, en el canal 41 de la televisión de Miami: la mujer tiene que ganarse la vida como puede, al igual que casi todos los demás exiliados.

El casco de soldado y la mala idea de periodista no podían menos que completar la relatoría del programa de televisión con el aviso de haber recibido el relator una "ola de amenazas, incluso contra la vida". Así mató dos pájaros mediáticos de un solo tiro gacetillero: pasar de simple colaborador de un blog a corresponsal casi de guerra en Miami para el periódico Granma, que sacó enseguida notas sobre la saga, así como deslizar la enésima prueba de Miami como ciudad de intolerancia y muerte, para calzar la pretensión alucinante de que "Los Cinco" fueron a la cárcel por obra y gracias de unos periodistas malvados pagados por la Casa Blanca.

Acaso basten dos dedos de frente para preguntarse por qué amenazaron al "periodista cubano residente en Miami" y no a los periodistas de Miami que armaron la entrevista con Reina Loina para el programa A Fondo con Sevcec (AméricaTeVe, Canal 41). El cuento de que aquel —y no estos— propició "amplia difusión" en Internet e irritación en los "sectores extremistas de origen cubano" solo puede urdirlo y tragárselo el mismo "periodista cubano residente en Miami", quien hasta el año pasado era reportero de la Agencia Nacional de Información (AIN), luego de regresar a Cuba tras avecindarse por primera vez (1999) en Miami, donde colaboró con el Diario las Américas y hasta firmó la carta de respaldo a los tres periodistas de El Nuevo Herald cesanteados (2006) por colaborar con Radio y TV Martí.

Este otro periodista nunca se graduó, pero antes de arribar por vez primera a Miami ejercía el periodismo independiente en la Isla y hasta se enroló en las agencias Habana Press y Cuba Free Press. De esta última "fue expulsado [sin] cumplir cinco meses de trabajo", pero aún tuvo tiempo para largar artículos por Cuba Net (Miami) aseverando "muchas veces que la verdad esgrimida sin remilgos en esta Habana totalitaria entraña un riesgo y una posición ante la vida. Y uno de esos peligros es que pretendan convertirnos, injustamente, ante la opinión pública nacional e internacional como agentes enemigos y traidores". Ni qué decir de su "regocijo personal a (sic) la labor que profesionalmente comparto con ese grupo de hombres y mujeres que, asumiendo los peores riesgos y renunciando a la tranquilidad que ofrece el ejercicio de una profesión manipulada, llenan los espacios informativos con la verdad que acontece en esta isla del Caribe".

Ya fuera de ella, este periodista se comportó abiertamente como soldado al coordinar en Miami (2003) el proyecto Levántate Cuba con ánimo de "recaudar fondos destinados a ayudar a los familiares de presos políticos, periodistas independientes y opositores pacíficos sometidos a largas y crueles condenas de cárcel". No obstante recurvó a la Isla, pese a que había reportado que "cada día son más las muestras de intolerancia y represión contra pacíficos luchadores civilistas dentro de Cuba, so pretexto de actitudes subversivas en favor de potencias extranjeras enemigas. Falso argumento para estos tiempos convulsos".

Ahora, de vuelta en Miami, este periodista cubano, que tiene tanto de soldado —como decía Martí— pero cambiacasaca —como nunca Martí dijo— acaba de soltar: "Estar lejos de la Patria, y sostener un rincón de lealtad a su pueblo, es un acto sacrílego para los que solo saben hablar con el lenguaje de las pistolas y las bombas. Pero aquí estamos, sin claudicar ni rendirnos". Como si nadie supiera que hace rato, pero mucho rato, que en Miami no tiran ni siquiera un hollejo a un chino pro castrista.