Domingo, 25 de Septiembre de 2016
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Economía

¿Actualización o maquillaje?

Después de que Raúl Castro declaró en la sesión de la Asamblea Nacional de fines de 2010 que ya se había acabado el tiempo de seguir bordeando el precipicio y que se le caía la cara de vergüenza por los incumplimientos de los acuerdos de los anteriores congresos del Partido, lo único que cabría esperar era el desmontaje del engendro estatal castrista complementado por más de 50 años con parches y zurcidos.

La primera gran mentira con la que se pretende engañar a la población y a la opinión internacional es que actualmente tiene lugar una actualización del modelo económico cubano —cuando tal modelo ni siquiera existe, como el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez—, y el supuesto reajuste solo consiste en retoques que hacen más repulsivo, disparatado y deforme al inservible ripio.

Para superar el actual retroceso—ya no es estancamiento—, solo cabría una amplia apertura hacia la economía de mercado, con acceso amplio a créditos externos, tanto de gobiernos como de instituciones internacionales; inversiones extranjeras directas sin limitaciones, como la de la actual empresa empleadora, que impide la libre contratación de mano de obra nacional; promoción de la actividad privada a pequeña y gran escala; traspaso de la mayoría de las ineficientes empresas estatales al sector privado; entrega de tierras en propiedad, sin limitaciones para su uso; y comercio libre de productos agrícolas e industriales; entre otras medidas.

Nada de eso podría ser posible sin concesiones políticas que den seguridades a los gobiernos, al capital extranjero y a los organismos internacionales. ¿Estaría dispuesto Raúl Castro, como hizo Den Tsiao Ping, a pasearse en EE UU con un sombrero tejano? Parece que no; el legado numantino de Fidel Castro se lo impide.

No en balde Raúl Castro sentenció: "La planificación y no el libre mercado será el rango distintivo de la economía y no se permitirá […] la concentración de la propiedad. Más claro ni el agua". (Solo se admitirá que crezca el número de chinchales). Igualmente, señaló: "El incremento del sector no estatal […] lejos de significar una supuesta privatización de la propiedad social […], está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba"; y agregó, para que no se pensara, ni siquiera, en el denominado socialismo de mercado chino: "No pensamos volver a copiar de nadie".

Hasta ahora, se han definido como piedras angulares de la tal actualización la entrega en usufructo de tierras ociosas; el proceso de disponibilidad laboral (eliminación de plantillas infladas), complementado con el incremento del trabajo no estatal; la mejoría del balance financiero externo, lo cual implica el incremento y diversificación de las exportaciones y la sustitución de importaciones; la disminución de los gastos del Estado con la eliminación de la libreta de racionamiento, la clausura de los comedores obreros, la eliminación de gratuidades "indebidas" (las "debidas", las de la jerarquía, no se tocan); y un incremento de la carga impositiva a cuenta del sector no estatal.

Previsiones, realidad

Soslayando el trasfondo político, que no se pretende abordar aquí, corresponde analizar el primer año de las promesas económicas que el VI Congreso del Partido lanzó para el quinquenio 2011-2015.

Se planificó un crecimiento del PIB de un 5,1% promedio anual durante el quinquenio; en el 2011 solo se incrementó en 2,7%, aunque se previó un 3,1%. Para 2012 se pretende crecer en 3,4%; por lo que esos dos años ya acumularían en conjunto un 9,9% de incumplimiento, que significaría un total de 2.020 millones de pesos menos que los previstos, equivalentes a 179 pesos per cápita.

En el año 2011 se acumuló una larga cadena de incumplimientos, aunque las informaciones brindadas hasta ahora carecen generalmente de un soporte cuantitativo.

El proceso de 500 mil despidos previsto para el primer trimestre del año se paralizó por la resistencia que provocó en los trabajadores y administradores de base, y aún continúa estancado. El número de trabajadores por cuenta propia, de 143.800 al cierre de 2009, se elevó a 357.663 al término de noviembre de 2011, para un crecimiento de 213.863. Pero de ellos solamente el 18% (38.495) desempeñaban alguna labor estatal, lo cual representa menos del 8% de los despidos previstos.

Se planificó un incremento de la sustitución de importaciones y en particular los alimentos, pero los incumplimientos en carne vacuna y de cerdo, leche de vaca, frijoles, maíz, café, cítricos y posiblemente otros renglones que no se mencionan, como la papa, obligaron a realizar importaciones adicionales por unos 49 millones de dólares, en lo cual pudo influir el que de las 1.387.936 hectáreas de tierras ociosas entregadas en usufructo, el 30% aún no está en explotación y es de dudar que las que estén en producción rindan adecuadamente por las limitaciones de suministros existentes. Pese a ello se informó que el sector agropecuario creció en un 2%.

Se pretendía que las construcciones se elevaran en un 25,4% debido principalmente al proceso inversionista planteado, pero por el contrario el plan de inversiones se incumplió en un 26% y el de construcciones en un 12%.

Se concibió que la industria manufacturera, excluyendo a la azucarera, creciera un 2,9%. Sin embargo creció solo un 2,7, incluyendo a la azucarera, que se incrementó un 5,2%, por lo que el incumplimiento fue mayor. En la industria de materiales de construcción se incumplieron las producciones de tejas de asbesto-cemento, muebles sanitarios y otras. También estuvo por debajo la producción de petróleo en 1,7%. Y no se han brindado más informaciones mensurables de este sector.

Se concibió un crecimiento del 7% en la circulación mercantil de bienes y servicios, pero se informó que se incumplió en un 6%. No obstante, se indicó que el comercio creció en un 5%. Las previsiones en este sector están resentidas por el hecho de que se detuvo el proceso de reducción del racionamiento, la clausura de los comedores obreros, y no se ha iniciado el de la eliminación de las gratuidades "indebidas", que debieran incrementar los ingresos del Estado por esas vías. En ese sentido cabe destacar casos como el de la papa, donde las bajas disponibilidades impidieron su presencia en el mercado, y otros productos, como los de higiene y limpieza, donde fallaron los suministros. Un aspecto significativo fue el de las ventas de materiales de construcción a la población. Se realizó solo el 50% del monto previsto de unos 1.200 millones de pesos. Este sector influyó en el incumplimiento de los ingresos al Presupuesto del Estado.

En el turismo se previó un incremento de los ingresos de un 29,5%, y solamente se logró un 9%.

El transporte de personal y de cargas no llegó a los niveles planificados, y en específico la transportación pública de pasajeros estuvo por debajo en un 3,5%.

En la última sesión de la Asamblea Nacional se señalaron deficiencias en el trabajo de los servicios comunales, aunque no se dieron muchos detalles, los cuales resultan innecesarios, ya que son evidentes y notorias las deficiencias en la recogida de escombros y residuos sólidos, el pésimo estado de los viales urbanos y el deterioro de las redes de acueductos y alcantarillados.

Después de un quinquenio de aplicación de la "brillante iniciativa" de Fidel Castro de la denominada "revolución energética", las familias cubanas vienen sufriendo grandes dificultades con la cocción eléctrica de alimentos, ya que los equipos que se vieron obligadas a adquirir no han resistido un empleo intensivo. Una cantidad considerable ha quedado inservible, y según lo informado en la Asamblea Nacional, hay un gran número dañado, el nivel de solución continúa muy bajo y muchos llevan más de cinco años en espera de respuesta. Pese al reclamo popular de volver a los anteriores métodos como el keroseno o la utilización de gas licuado, el titular del ramo, Tomás Benítez Hernández, fue enfático al declarar que "sigue siendo el empleo de la electricidad lo que más le conviene a la Isla".

Al parecer, no es oportuno aún cancelar esa "iniciativa" cuando recientemente hubo que disolver el sistema de trabajadores sociales creado también por Fidel Castro debido a su inoperancia y a que ese contingente de alrededor de 45 mil de los denominados por él, "médicos del alma", se vio envuelto dentro de la enorme corrupción imperante en el país.

Decretos, resoluciones, reglamentos

Ante el fracaso económico y el empecinamiento del régimen en no ceder en su camino hacia el desastre, solo le ha quedado la maniobra de tratar de engañar y entretener a la población con una urdimbre de decretos, resoluciones y reglamentos, que enredan más el ya copioso y confuso sistema reglamentario del país.

En lugar de cumplir el planteamiento de que el Estado no debe intervenir en las relaciones entre las personas —Raúl Castro dijo "…el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos…"—, se está propiciando lo contrario, y los decretos, resoluciones y reglamentos emitidos en el año sobre la compraventa de automóviles y viviendas, la concesión de créditos a las personas naturales, los subsidios para la venta de materiales de construcción a personas necesitadas y todo lo relacionado con el trabajo no estatal, establecen un mayor control del Estado.

En ese sentido no caben engaños, ya que aunque algunos aspectos sean de incumbencia de los gobiernos municipales o de instituciones bancarias, éstas son en Cuba, como toda organización, una prolongación del poder central, al cual tienen que responder obligatoriamente.

Un ejemplo del engaño que envuelve la proliferación de nuevas reglamentaciones, es el de los llamados subsidios para la adquisición de materiales de construcción a las familias más necesitadas. Si se tiene en cuenta que más de 7.2 millones de personas, el 64% de la población del país, dependen exclusivamente de salarios, pensiones o de la asistencia social en moneda nacional, lo que significa que disponen de unos 26 centavos de dólar diarios per cápita y que destinan más de las dos terceras partes de esos ingresos a alimentos, hay que concluir que ese segmento vive por debajo del nivel de la pobreza, y más de un tercio confronta graves problemas de vivienda.

Se computaron, al iniciarse en enero el proceso de solicitud de subsidio, nueve provincias con 4901 solicitudes, de las cuales fue aceptado el 27.3%. Sin embargo esto no quiere decir que se les conceda tal beneficio, ya que posteriormente tiene que ser analizada la petición por la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social y el Consejo de la Administración Municipal.

'Lucha' contra la corrupción

En la campaña desatada por el régimen para entretener a la población fingiendo que se realizan cambios, una supuesta lucha contra la corrupción ocupa un lugar relevante. Raúl Castro ha declarado que se ha instruido combatir ese flagelo con toda la severidad que permiten las leyes, pero sus expresiones se han referido principalmente a funcionarios, delincuentes en contubernio con dirigentes administrativos, directivos y funcionarios de asociaciones con capital extranjero, así como al hurto y sacrificio de ganado mayor, absteniéndose de denunciar la corrupción generalizada a los más altos niveles, donde se está llevando a cabo una escandalosa piñata.

La sustitución durante los últimos cinco años de más de diez vicepresidentes de los Consejos de Estado y de Ministros, casi todos los Primeros Secretarios provinciales del PCC, más de 20 Ministros y decenas de otros cargos, demuestra lo anterior, aunque la mayoría de esas sustituciones se encubran en otras causas.

Mientras tanto, el desafuero continúa a todos los niveles, y la economía ilegal prolifera mientras las autoridades hacen la vista gorda y hasta colaboran. Se trata del único sector relativamente estable en la economía del país.

Sin embargo, según Raúl Castro, el pueblo cubano debe conformarse con el destino que él le está trazando y su burlesco, más bien macabro consuelo, fue el que señaló en la cumbre de la CELAC: "por muy difícil que sea la situación de un país, por muy compleja y grande que sea nuestra pobreza, siempre hay alguien más pobre que nosotros, siempre hay un niño sin pies y que no necesita zapatos". 

Siguiendo esa línea de pensamiento se le podría decir a todos los pueblos sometidos a regímenes totalitarios y empobrecidos: por muy difícil que sea su situación, consuélense, siempre hay un tirano peor, si no pregúntenselo al pueblo de Cuba.

Fidel Castro, en una de sus últimas mal llamadas Reflexiones, cuando sugirió elegir un robot para dirigir a EE UU, obvió aconsejar a los cubanos seleccionar al Bobo de la Yuca, mejor dotado intelectualmente que Raúl Castro, y por supuesto, más honesto.