Sábado, 1 de Octubre de 2016
01:17 CEST.
Historia

Cuba en la búsqueda

Un libro y un documental, homenajes a dos de nuestros artistas: Raquel Revuelta, a la memoria de una gran actriz y Waldo Balart en concreto, se presentaron en Miami, para dejarnos entrever el futuro democrático de Cuba. Lo mismo que separó a actriz y pintor —Cuba en su búsqueda, revolución, represión, exilio, intolerancia, dolor, amor— los integra, más de medio siglo después a la única e indivisible cultura cubana, de manos de un cineasta y un poeta.

Juan Cueto Roig, poeta exiliado, adoró a la Revuelta desde que adolescente la vio en la televisión de los años 50: "a partir de ese día no me perdí ninguna de sus actuaciones teatrales". Luis Deulofeu, cineasta premiado en festivales nacionales, coincidió en Madrid con el pintor Balart, apellido maldito por el comandante, se deslumbró con su arte y se atrevió, cámara en mano (sin romper con el régimen) a entrevistar "al enemigo"...

Waldo (Díaz) Balart (Banes, 1931), bien conocía a Fidel Castro (casado con su hermana Mirtha), cuando escapó de la Isla antes de que su cuñado en jefe la destruyera, se exilió en Nueva York, donde, en el Museo de Arte Moderno, reencontró su identidad en la armonía de colores y formas frente a la anarquía de la revolución. Raquel Revuelta (1925–2004), fundadora del socialista Grupo Nuestro Tiempo, la actriz mejor pagada de CMQ Televisión, vivió y murió en su Habana, luchando por hacer teatro y no traicionar sus sueños juveniles de justicia social. Una nación, dos ópticas, dos artistas: ¡una sola cultura cubana!

En el documental, el pintor de 80 años recuerda a sus cuñados Fidel y Raúl en la etapa universitaria. Con humor narra su vida bohemia en New York de la mano de Andy Warhol (participó en dos de sus películas y una tercera se filmó en su casa), sus exitosas exposiciones en Berlín, su iluminado estudio en Madrid, ciudad que (dice) lo ignora, su afán existencial de libertad. Deulofeu muestra en 36 minutos de cuidada edición, al carismático pintor, su nostalgia, los equilibrados blancos, rojos, azules y amarillos de sus lienzos.

En el álbum de memorabilias de Raquel Revuelta, Cueto Roig la muestra en el Gran Teatro del Sábado (CMQ) y el Teatro ICR, protagonizando desde Pirandello a Lorca, de Shakespeare a Tennessee Williams. Revela su imponente belleza en el comercial cine mexicano y el incipiente cine nacional, en sus dos telenovelas Doña Bárbara (1961 y 1977); y en la madurez de sus emblemáticas Lucía y Un hombre de éxito. Pero también trata de vindicarla éticamente…

 Le agradece cuando en 1966, al abandonar Cuba, Raquel le dijo: "Juan, haces muy bien en irte, tu familia está en Estados Unidos y eso es lo mejor para ellos y para ti". En su álbum de amor, el fan de la actriz recuerda a los homosexuales que la fundadora de Teatro Estudio protegió cuando las terribles UMAP; a las gentes de escena que salvó de la parametración (entre éstos al dramaturgo Abelardo Estorino), a los que sacó de la cárcel como al director de su Doña Bárbara, Roberto Garriga.

Hay en el hermoso álbum de cartoné y papel cromo, la defensa de la integridad ética de la actriz, por actores que bien la conocieron, sus compañeros de CMQ, Manolo Coego, Mario Martín y Lilia Lazo, que contó: "Raquel me avisó, a tiempo, que me iban a prender, que procurara asilarme en una embajada".

Contrasta la recriminación que Cueto Roig le hizo a su venerada actriz (la llamó desde Miami), cuando vio su firma en la carta de apoyo al fusilamiento de los tres jóvenes que en 2003 pretendieron escapar en la lanchita de Regla: "¿Raquel, cómo pudiste firmar esta infamia?"… "Juan, yo te juro que no he firmado ninguna carta".

¿Quién duda que el régimen secuestra a sus íconos?

De su álbum, Cueto Roig nos dice que solo pretendió rescatar las fotos de sus actuaciones televisivas de los años 50, cuyos kinescopios por negligencia de los funcionarios del ICRT fueron borrados, y preservar artículos, entrevistas, y recortes de prensa, antes de que el tiempo los destruya.

De su documental, Luis Deulofeu dice que el azar lo sentó en un café de Madrid al extremo de una mesa y que él detesta los extremos en que obligan a sentarse a los cubanos. Y que el pintor Balart fue el único, de aquella mesa en blanco y negro, que le mostró otros matices, y que nada más colorearse en alma con su obra, quiso divulgarla.

El álbum dedicado a Raquel Revuelta y el documental dedicado a Waldo Balart, homenajes de amor y tolerancia, a la actriz de la revolución y al pintor del destierro, se presentaron en diciembre del 2011, en Miami, en Akuara Teatro y la Casa Bacardí, del Centro de Estudios Cubanos, dejando ver como las muchas orillas de la nación se funden en la única e indivisible cultura cubana.