Viernes, 30 de Septiembre de 2016
23:11 CEST.
Encuesta

Lo mejor de tu año (VI)

Isel Rivero: In Praise of Imperfection: My Life and Work (Basic Books, 1988) de Rita Levi-Montalcini 

Premio Nobel de Medicina, bióloga, investigadora y pionera en el estudio de las transferencias neuronales, Rita Levi-Montalcini (Turín, 1909) es compasiva con sus animales en el laboratorio y humilde en sus apreciaciones de sí misma. A lo largo de estas memoria recorremos todo el siglo XX, sus guerras, sus persecuciones, y también la abnegación de una gran mujer.

Un libro para compartir con aquellos que sientan la necesidad de explorar algo más allá de su ego. Anoto que le dedica a la ceremonia en la que recibió el Nobel no más de cinco o seis líneas. Se trata de un texto para aprender y trascender.

Alejandro Ríos: Paul McCartney en conciertos y más de The Beatles

No he podido sustituir la ansiedad con el raciocinio y voy por el cuarto concierto de Paul McCartney. Sigue de gira este año y el otro. Se los recomiendo, es una experiencia inolvidable. La más reciente, On the Run, comenzó en el Yankee Stadium, este verano, donde estuvimos puntuales mi hijo de quince años, mi esposa y yo. En el fondo ando buscando, desesperado, a los Beatles que me prohibieron de manera tan taimada. Me veo en La Habana del Este, exhibiendo cierta placa rústica como trofeo, por una cara, "Twist and Shout", y por la otra, "Mr. Postman". Esa nostalgia contiene los gestos de amigos perdidos y de mi hermano que ya no está. Queda el "Because", que tanto le gustaba, sobre todo en la versión a capela. En el automóvil, cuando transito de la casa a la oficina y viceversa, escucho hasta la saciedad la banda sonora del espectáculo Love, la versión de los Beatles imaginada por Cirque de Soleil en Las Vegas, experiencia que tengo pendiente. (Aunque acaba de cumplir cinco años, Capitol Records, la sigue editando. La idea del show fue de George Harrison y su amigo Guy Laliberté. La banda sonora fue encomendada a George Martin, productor legendario, llamado, con mucha razón, "el quinto Beatle". El resultado es deslumbrante, versión del grupo de Liverpool para el siglo XXI.)

El final del año se puso mejor, primero fue el documental de Albert Maysles (Gimme Shelter, Grey Gardens), siguiendo los pasos de Paul McCartney mientras organizaba un concierto benéfico al año siguiente de los tristes acontecimientos del 9/11 en Nueva York. Lo estrenó la cadena Showtime y espero que salga en DVD. Tiene momentos antológicos como cuando el autor de "Yesterday" camina por las calles de la Gran Manzana y los transeúntes, al descubrirlo, piensan que se han tropezado con Dios.

Luego vino la cadena HBO con otro documental de más de tres hora de duración: George Harrison: Living in the Material World, de Martin Scorsese. Cerca de cinco años de investigación en materiales originales proporcionados por la viuda del "Beatle tranquilo", artista en lucha perpetua con sus demonios personales y con otros dos monstruos, Lennon y MCCartney, que le hicieron una sombra difícil de sobrellevar.

Quedan fuera de este resumen apresurado, lecturas y otros filmes que me emocionaron. Fue un año espléndido gracias a la libertad. En la posdata estoy con el junior cruzando la calle Abbey Road en Londres, como en la carátula del álbum homónimo, sueño hecho realidad.

Jorge Enrique Lage: Impureza (Norma, 2007) de Marcelo Cohen

La literatura argentina siempre me ha deparado interesantes sorpresas. Lo mejor este año: Impureza, una novelita de Marcelo Cohen. Una autopista, una gasolinera, un suburbio post-industrial y el fantasma de una diosa rubia. Cohen pule una joya de hibridez extraña y extrema, una suerte de escritura criminal repleta de gadgets mediáticos y neologismos futuristas.

Sí, la historia ocurre en el futuro, o más bien en eso que Cohen llama "el futuro instalado": un futuro que, más que llegar, lo que hizo fue desplomarse sobre el paisaje y sus habitantes dejando montones de heridos, herrumbrados desechos capitalistas y una nube de desolación. Allí se libra la batalla por la memoria personal (que siempre es colectiva). Al cabo de estas ciento y pocas páginas comprendemos por qué resulta tan vital la impureza literaria.

Irma Alfonso Rubio: La Inglesa y el Duque (Pathé, 2001) de Eric Rohmer

La trama de este filme transcurre durante la Revolución francesa. Rohmer reproduce fielmente las memorias de Grace Elliot, una aristócrata inglesa que amaba a Francia y vivía en París cuando estalla la revuelta. Grace Elliot era amante del Duque de Orléans quien, deslumbrado por la revolución, se adhiere sinceramente a ella pese a las advertencias de su amante, firma la ejecución de su primo el Rey Luis XVI y termina, como él, guillotinado.

Aunque este filme habla de la historia de Francia, no se parece al resto de las películas de su género. Rohmer no da tanta importancia al hecho histórico en sí, como a la forma en que se vive. Cuenta los hechos desde la óptica íntima de sus personajes. No emite juicio político ni ideológico. Se limita a exponer los sucesos y deja la reflexión al espectador. La forma poética de la narrativa logra eficacia en la trasmisión del horror, potencia la percepción del acoso, de lo arbitrario, del peligro inminente y de nuestra fragilidad. Rohmer dice lo que quiere decir y lo hace sin pudor alguno. Ya cercano al final de su vida, nada le puede afectar. No le importa que la película no participe en el Festival de Cannes porque su crítica de la Revolución francesa les resulta "políticamente incorrecta" a los organizadores del evento.

Otro hecho notable es el uso que hace este jovenzuelo de 80 años de lo más avanzado de la tecnología informática en su momento. Sustituye el rodaje en exteriores por la animación de pinturas y grabados de la época en los que incorpora la actuación de sus personajes. Los recursos hasta entonces empleados para animar escenas violentas en filmes de ciencia-ficción, de guerras y de catástrofes, a Rohmer le sirven, por el contrario, como vehículo de poesía.

Quien lo ha vivido lo sabe. El odio que movió la guillotina es el mismo que demolió monasterios patrimonio de la humanidad, fue el mismo que hizo temblar de miedo a Grace Elliott en su dormitorio cuando un grupo armado lo invadió en busca del aristócrata mal herido que ocultaba bajo su colchón. El mismo que han sentido y aún sienten los acosados por todos los que asesinan en nombre de la libertad, la igualdad y la justicia.

En Madrid el estreno pasó en silencio. Un filme cuya narración fue, según palabras del director: la de una "tragedia de la Historia bajo la que discurre una cierta lucidez pesimista". Una advertencia. Una joya amarga digna de ser desenterrada.

Ernesto Gutiérrez Tamargo: Los judíos, el mundo y el dinero. Historia económica del pueblo judío (Fondo de Cultura Económica, 2005) de Jacques Attali.

¿Qué secreto esconde el pueblo judío para ser, no solo el elegido por Dios a lo largo de la Biblia (y de los tiempos), sino también el más próspero y dueño de las riquezas financieras más importantes desde la antigüedad hasta el presente? El libro de Jacques Attali es probablemente, después de la Biblia, el que mejor explica las claves económicas —y la razón de ser del dinero, cómo generarlo, cómo invertirlo y cómo multiplicarlo— de la historia de los judíos.

De un modo ameno, incluso entretenido, y sin llegar a ser estrictamente un libro de texto económico, Attali se vale del Pentateuco para contar el decursar de los judíos. Muestra cómo la supervivencia de ese pueblo (el único de la Edad Antigua que no se extinguió) está no solo anclada en la fe monoteísta, sino también en una actitud hacia el dinero como instrumento. Detrás de los conceptos manidos de tacaños, avariciosos, prestamistas-usureros, y otros tantos con que han sido entendidos, se esconde la verdadera esencia de un trato con el dinero que solo unos pocos han apreciado. Ese trato se basa, según Attali, en unos pocos principios: el dinero no ha de ser amado, porque sólo a Dios amarás; el dinero es lícito ganarlo siempre que se destine para fines lícitos y para ayudar a los desfavorecidos (los judíos inventaron en la Antigüedad la asistencia social y el estado de bienestar para con los hermanos de su fe: tzedaká o solidaridad hebrea); el trabajo, aunque fruto del pecado original adánico, no tiene por qué ser maldito si se hace con dignidad; la pobreza puede ser el resultado de una falta de ética(la ética era y es la razón de ser del dinero para un judío) y no de un azaroso manejo del "vil metal"; la pobreza no es una bendición, ni el metal es vil si se gana dignamente.

En fin, el judío asume la condición de veedor y velador del Mundo que Dios le ha entregado, no para apropiárselo sino para hacerlo más digno para todos, con una actitud ética en lo profesional y ejemplar en lo espiritual. En resumidas cuentas, y cito a Attali, "nada es bueno para los judíos si a la vez no es bueno para los otros. Por tanto, no pueden vivir felices en un entorno que no lo es. Pero eso les corresponde 'enmendar el mundo' (tikún olam), poque el mundo, dice la Mishná, es el resultadode una 'rotura de vasos', y el papel del pueblo judío es ayudar a repararlo, en solidaridad con el resto de los hombres".

Probablemente este libro no le ayude a ser más rico (quizás sí), pero seguro le ayudará a ser mejor persona. Sorprende que el dinero, también, valga para eso. Y el legado más importante de la cultura judeo-cristiana radica precisamente en ser mejores en lo que se hace, porque el trabajo dignifica, y debe hacerse como si para Dios mismo se estuviera haciendo.

 


Otras selecciones:

(I) Daína Chaviano, Jorge Camacho, Armando López, Dolan Mor y Joaquín Badajoz

(II) Francisco Morán, Lourdes Gil, Camilo Venegas, Lolita Bosch y Fausto Canel

(III) José Kozer, Enrique Collazo, Reinaldo García Ramos, Odette Casamayor y Miñuca Villaverde

(IV) Magali Alabau, Luis Alberto de Cuenca, Isis Wirth, Pablo de Cuba Soria y Yoss

(V) Regina Coyula, Abilio Estévez, Ladislao Aguado, Olvido García Valdés y Jesús Rosado