Sábado, 1 de Octubre de 2016
17:23 CEST.
Reformas

Entrar, salir

Atendiendo al ritmo de goteo con que aparecen "los cambios", podría especularse que ya le viene tocando el turno a las anunciadas reformas migratorias. Si fuéramos a enumerar las expectativas que se han levantado en torno a esta novedad, habría que empezar por la más extendida aunque improbable: Que a partir de ahora desaparecieran todas las restricciones existentes y en consecuencia, los cubanos tuviéramos el derecho de salir y entrar libremente de nuestro país por el tiempo que entendamos pertinente. Pero desde que el General-Presidente informó de sus intenciones, advirtió que se seguiría impidiendo cualquier flexibilización que atentara contra la seguridad nacional o que favoreciera el robo de cerebros; es decir, seguirán existiendo limitaciones.

Este problema tiene dos polos: salir y entrar. Para cada pretensión hay una lista de reivindicaciones, unas más atrevidas, otras más moderadas. He aquí una aproximación de estos reclamos.

Los que procuran salir aspiran a:

La eliminación del requisito de la carta de invitación, documento que debe expedir en el extranjero una persona o una institución donde, previo pago en las oficinas consulares de Cuba en el mundo, se justifica el motivo del viaje. En la actualidad, sin esa carta ni siquiera es posible iniciar los trámites del Permiso de salida, lo que impide que los cubanos podamos viajar como turistas a un sitio donde no conocemos a nadie.

La eliminación de prohibiciones puntuales, especialmente las que obligan al personal que trabaja en los servicios médicos a renunciar a su puesto de trabajo y esperar cinco años para poder viajar.

La eliminación o disminución del pago de 150 CUC por el permiso de salida, válido por 30 días, que equivale al salario de todo un año para un trabajador que devengue 300 pesos cubanos mensualmente.

La eliminación o disminución del pago de las prórrogas por cada mes adicional que un cubano pasa en el extranjero por encima de los 30 días originalmente autorizados (alrededor de 50 dólares por mes).

La eliminación o extensión del plazo de once meses a que se limita el permiso de salida, cuya transgresión conlleva automáticamente a ser considerado un caso de deserción o de salida definitiva.

La eliminación del concepto de "salida definitiva".

Los que pretenden entrar aspiran a:

La eliminación del concepto de "salida definitiva" y de la otorgación del llamado Permiso de Residencia en el Extranjero (PRE) con que son favorecidos de forma selectiva quienes contraen matrimonio con un extranjero.

En consecuencia con lo anterior, que cesen las confiscaciones de propiedades con que se sanciona en Cuba a las personas que deciden vivir definitivamente o por un tiempo mayor de once meses en el extranjero.

La eliminación de prohibiciones puntuales para entrar a Cuba dictada contra quienes han sido considerados desertores o enemigos políticos del Partido Comunista, lo que implicaría el ofrecimiento de garantías.

La eliminación del trámite de "habilitación del pasaporte" que, previo pago y con una frecuencia de dos años, deben hacer los cubanos residentes en el extranjero para poder visitar su propio país.

La eliminación o prolongación de los plazos de tiempo que un cubano residente en el extranjero puede permanecer de visita en su país y que en la actualidad se limita a tres meses como máximo.

La reducción del costo en los consulados cubanos de la realización y actualización de pasaportes a ciudadanos residentes en el exterior.

La restitución de todos los derechos civiles y políticos a los ciudadanos residentes en el exterior.

Poder comprar propiedades en el país, sin necesidad de usar el subterfugio de terceros, poder invertir y fundar empresas mixtas o privadas.

Tener el derecho a regresar definitivamente al país y a volver a salir si así se desea por el tiempo que se estime conveniente.

¿Cuáles de las anteriores aspiraciones serán satisfechas por las anunciadas reformas? Esa es una apuesta en la que nadie se quiere aventurar. Ocurra lo que ocurra, lo positivo será que a partir de ahora quedarán claramente expuestas por escrito las limitaciones que sobrevivan, o en su lugar se evidenciará la falta de transparencia, la ausencia de predictibilidad con que tendremos que seguir ejerciendo nuestros más elementales derechos.