Viernes, 15 de Diciembre de 2017
14:55 CET.
Sociedad

Sembrar para la igualdad

Para los miembros del Comité Ciudadanos por la Integración Racial de Cuba (CIR), la celebración del Segundo Foro Raza y Cubanidad revistió una significación especial, pues acabó convirtiéndose en un hito en la lucha por la igualdad social cubana.

El espacio de exposición y debate cumplió su segunda edición dedicado a analizar Dos siglos de pensamiento negro en Cuba.

En el acto de inauguración, celebrado en la sede del CIR en la tarde-noche del día 24 de noviembre, coincidieron medio centenar de personas, entre miembros de distintas plataformas de la sociedad civil, blogueros, periodistas e invitados en general. Como parte del programa cultural se dieron a conocer los ganadores del "Premio Tolerancia Plus" 2011, galardón con el que cada año un grupo de organizaciones civilistas reconocen la obra de vida de personas e instituciones modelos en la lucha por el respeto a la diferencia en Cuba.

A pesar de las amenazas previas al día inaugural y del operativo policial que rodeó el lugar durante el acto, el ambiente de armonía que matizó el encuentro, así como la positiva acogida a las distinciones otorgadas al padre José Conrado Rodríguez y la Dra. Leyda Oquendo, como luchadores incansables por la justicia y la igualdad, parecían indicar la normal celebración de las siguientes sesiones del evento.

Sin embargo, cuando ponentes e invitados arribaron al lugar, en la mañana del día 25 de noviembre, encontraron un nutrido grupo de oficiales dispuestos a impedir la celebración del conclave académico. Los agentes, visiblemente molestos, reflejaban el ánimo de las autoridades por la envergadura y resonancia de lo que según sus propias palabras valoraron como una actividad que sobrepasó los límites permisibles.

Varios de los invitados fueron conminados a retirarse del lugar y una docena de participantes pasaron horas en calabozos de distintos puntos de la ciudad al negarse a acatar la orden represiva y arbitraria.

Finalmente, el sábado 26 los participantes que se atrevieron a presentarse en la sede del CIR pudieron cumplir el cometido y se generó una rica discusión sobre los temas expuestos por los ponentes. Cuestiones como la vigencia y trascendencia actual del pensamiento antirracista —a pesar del cambio de discurso y ropaje ideológico—, y la profundidad y alcance de los aportes intelectuales y políticos de personalidades afrodescendientes que han sufrido el desconocimiento oficial.

Las propuestas socioeconómicas en el programa del Partido Independiente de Color (1908-1912) o la participación de personalidades afrodescendientes en la vida política republicana sirvieron de base al intercambio de criterios y valoraciones de gran alcance.

Especial significación revistió la presencia en el evento de Juan de Dios Mosquera, líder del Movimiento Nacional Cimarrón de Colombia quien, llegado especialmente para la ocasión, disertó sobre sus experiencias de lucha y trabajo para alcanzar los derechos y espacios que merecen los afrodescendientes en toda latinoamericana.

El líder, de reconocido prestigio internacional, fue el único invitado a quien los agentes represivos franquearon cortésmente la entrada de la sede del CIR. Mosquera pudo comprobar así la dura realidad que enfrenta el pueblo llano, la vocación represiva e intolerante de las autoridades, así como la determinación de los luchadores antirracistas de la Isla de no dar un paso atrás en la determinación de cumplir sus compromisos con la búsqueda de los derechos y la justicia para todos sin distinción.

Juan de Dios Mosquera trajo a los activistas cubanos, además, la solidaridad y el apoyo moral tantas veces negados por los interlocutores foráneos, esa solidaridad que mucho puede ayudar a movilizar la sensibilidad internacional sobre la problemática cubana.

Así se encontraron en La Habana la intolerancia y la solidaridad. Juan de Dios Mosquera, un hombre de enorme experiencia política e intelectual, bien informado, libre de trasnochados romanticismos y con los pies bien puestos en la tierra, se confiesa asombrado y estremecido ante esa represión descarnada que no tiene paralelo en la actualidad continental. El líder colombiano no concibe la naturalidad con que los agentes represivos violan los derechos de ciudadanos que solo pretenden reunirse pacíficamente a debatir sus problemas.

Hechos como estos demuestran, una vez más, que los gobernantes cubanos no tienen respuestas intelectuales o políticas coherentes para enfrentar la crítica o la firmeza consecuente de sus adversarios. Por su parte, los miembros del CIR y sus invitados dejaron claro el nivel de su aplomo para enfrentar la soberbia intolerante del régimen, y sobretodo que cuentan con las potencialidades intelectuales necesarias para hacer los análisis y las propuestas que necesita la compleja realidad nacional.

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