Lunes, 11 de Diciembre de 2017
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Sucesos

El asesino de la niña de Bayamo 'sigue en la calle', dicen familiares de los condenados

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El asesino de la niña Lilian Ramírez Espinosa, cuyo cadáver fue hallado el 19 de mayo de 2010 en las afueras de Bayamo, "sigue en la calle", aseguran familiares de algunos de los 13 sentenciados a penas de hasta 30 años en un caso de prostitución infantil que estremeció esa ciudad de Granma.

Afirman que los condenados —entre ellos tres ciudadanos italianos— son inocentes, acusan de mal trabajo y métodos dudosos a los instructores del Ministerio del Interior (MININT) y quieren que Raúl Castro les reciba para pedirle "justicia". DIARIO DE CUBA habló con varios de ellos.

"Todo esto es una mentira, nos han desprestigiado a nuestros hijos", dijo Nancy Muñoz Yero, madre de Yaína Coset Pardo Muñoz, condenada a 22 años por asesinato y corrupción de menores, y hermana de Iliana Victoria Muñoz Yero, sentenciada a 20 años bajo el segundo cargo. "Lo que ha hecho el MININT con nosotros ha sido destruirnos".

Yaína Pardo, de 31 años, era en el momento de su arresto trabajadora del Museo de Arqueología de Bayamo y estaba a punto de discutir la tesis de su Licenciatura en Estudios Socioculturales.

Su hermana, Yelennis Pardo Muñoz, dijo que este lunes integrantes de las 13 familias viajarán a La Habana.

"Queremos ir al Consejo de Estado y solicitar que Raúl nos atienda aunque tengamos que estar allí mañana, tarde y noche. Es el último recurso que nos queda", opinó.

"Alguien tiene que pagar por la muerte de ese angelito, pero no los inocentes", agregó su madre.

Los antecedentes

"Este ha sido un caso fabricado con la inculpación de unos contra otros, obtenida con presión psicológica", dijo a DIARIO DE CUBA Joaquín Luis García Bretones, padre de Luis Carlos García Fernández, en cuya casa, según la petición fiscal preliminar, fue rentada la habitación en la cual ocurrieron los hechos que provocaron la muerte de Lilian Ramírez, de 12 años de edad.

De acuerdo con la Fiscalía de Granma, el 14 de mayo de 2010, en "horas de la tarde" no precisadas, Lilian Ramírez y las también menores Reidis Martínez Soler, de 13 años, y Yisel Calzada Ceiro, de 14, fueron recogidas en un auto por Vicel Ramos Cedeño (alias Nano), Leonel Milán Gamboa (alias El Pincho) y el italiano Simone Pini en la Secundaria Básica Augusto César Sandino. Después de un paseo por la ciudad, las niñas fueron llevadas a casa de Luis Carlos García, donde el grupo se reunió con Angelo Malavasi (también italiano), Yaína Pardo y Yanet Casate Pérez.

En la habitación rentada, las menores ingirieron "bebidas alcohólicas mezcladas con sustancias no determinadas" y cigarrillos presuntamente fabricados con marihuana, dice el documento, publicado por el sitio en internet Café Fuerte. Los acusados realizaron con las niñas actos "homosexuales y heterosexuales", durante los cuales Lilian Ramírez, asmática, sufrió "falta de aire, convulsiones y pérdida de conocimiento", añade.

La Fiscalía dice en el texto que "todos los acusados" presentes en la habitación "acordaron no llevar a la menor a un centro hospitalario para no ser descubiertos" y que Luis Carlos García y la también dueña de la casa Sandra Mayelín Garcés Escalona no intentaron prestarle asistencia.

Los acusados introdujeron a Lilian Ramírez en el maletero de un auto, la trasladaron a un lugar apartado y la abandonaron en un sitio de "espesa vegetación" luego de despojarla de parte de su ropa para "simular un delito sexual", afirma el documento.

El cuerpo de la niña habría sido encontrado cinco días después en estado de putrefacción y mutilado por animales. Los forenses concluyeron que su muerte estuvo "relacionada con una asfixia mecánica" motivada, entre otros factores, por la aspiración de gases tóxicos durante su permanencia en el maletero del vehículo.

Todos los acusados negaron en el primer momento haber participado en el hecho y la mayoría dijo no conocer a los demás inculpados, pero luego comenzaron a cambiar sus declaraciones, según sus familiares, bajo presión.

La instrucción

"Mi hija estuvo 10 días diciendo que ella no conocía a ninguna de esa gente, pero ya me la tenían destruida. Entonces empezaron a decirle 'mira, tú te vas para tu casa, nosotros queremos coger a estos malhechores'. Comenzaron a enseñarle fotos de cada uno de ellos e incluso de la niña muerta y le dijeron 'tú tienes que decir que estuviste en tal lugar, que andabas con ellos. Nosotros lo único que queremos es que tú nos ayudes'", afirmó la madre de Yaína Pardo, arrestada el 3 de junio de 2010.

Además, "la engañaron pidiéndole una firma para una supuesta prueba caligráfica y era para una declaración que ellos ya habían hecho", agregó.

Ninguno de los familiares consultados supo explicar por qué detuvieron a sus allegados. Dijeron que los instructores del MININT utilizaron engaños, amenazas, ofensas, desgaste psicológico e incluso golpes en algunos casos para obtener confesiones.

"Mi hijo dice que él ya no pudo soportar más la presión psicológica, cuarto frío, todas estas cosas y se plegó a esa gente porque le dijeron 'si tú no cooperas con nosotros, vamos a poner presa a tu exesposa, y a tu hijo (de 14 años) te lo vamos a mandar a una prisión a Santiago de Cuba'", relató el padre de Luis Carlos García, de 38 años, detenido el 15 de julio de 2010. "Así es como él inculpa a Vicel (Ramos, con antecedentes por proxenetismo y quien recibió la mayor sentencia, 30 años) y a dos de los extranjeros".

Según Joaquín Luis García, su hijo tenía ya todos los documentos necesarios para abandonar el país tras haberse casado con una francesa y desde hacía más de tres meses no rentaba habitaciones.

La noticia de la muerte de la niña era conocida en Bayamo e incluso circuló un Power Point sobre el suceso. "Mi hijo lo vio", dijo el hombre. "Si hubiese sido culpable, habría aprovechado la facilidad que tenía para abandonar el país".

El tío de Leonel Milán Gamboa, de 24 años, afirmó que los instructores pusieron en la misma celda de éste a un hombre que dijo ser padrino de la menor muerta.

"Es lo que aquí se le llama un 'meagente', un hombre que tienen los mismos instructores y se lo tiran a los presos en el calabozo para intentar sacarles información", dijo Enrique Gamboa Requenes a DIARIO DE CUBA.

"Al pasar dos o tres días en que él indagaba a mi sobrino a ver si decía algo, y mi sobrino decía que no sabía nada (…) cogió un palo y le dijo 'yo soy el padrino de la niña, tú eres el asesino, te voy a matar aquí adentro, tú tienes que decirme cómo fue'", añadió.

Aseguró que el hombre golpeó a su sobrino en los testículos con el palo.

Gamboa Requenes afirmó asimismo que el día de la muerte de la niña, Leonel Milán (condenado a 25 años) estuvo en una instalación turística con otros familiares.

El joven —según su tío— hizo consumiciones en ese centro y llamadas telefónicas a la casa de su abuela, pero los investigadores no verificaron esos datos.

A Yanet Casate Pérez, condenada a 22 años por asesinato y corrupción de menores, "los instructores le dijeron que la habían mencionado por sus tatuajes", dijo su hermana.

"Las menores dicen que es una muchacha blanca con un tatuaje en el hombro y uno en la pierna. Mi hermana tiene tatuajes en el cuerpo entero, es una muchacha trigueña, bajita, ojiverde y ni siquiera mencionaron eso último", señaló Yaíma Casate Pérez.

"Dicen los instructores que Yaína mencionó a mi hermana, pero es que Yaína no la conocía y luego ha admitido que la obligaron a inculpar a mi hermana", agregó.

El caso más extraño sería el del italiano Simone Pini, quien afirma que el día de la muerte de la menor no estaba en Cuba.

Pini escribió antes del juicio un testimonio titulado Yo acuso y exijo en el que describe su situación y los métodos de los instructores. Su pareja, Virginia García Reyes, dijo a este diario que entregó el documento al MININT en La Habana, la Fiscalía General y el Consejo de Estado, sin resultado alguno.

El italiano, residente en Florencia, afirma que salió de Cuba el 29 de marzo de 2010 y no regresó hasta el 25 de mayo de ese mismo año. Añade que existen pruebas de su estancia en su país, como extracciones bancarias, una visita al oftalmólogo y llamadas telefónicas.

Pini fue detenido el 30 de junio de 2010 en el Hotel Sierra Maestra. De acuerdo con su relato, las autoridades le retiraron su pasaporte, donde aparece el cuño de entrada por el Aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba en la fecha en que él afirma haber regresado a la Isla, y el pasaje de avión, con número de asiento y vuelo, entre otros documentos.

"No les importó; al contrario, me dicen que mis pruebas son falsas", dice el italiano en su testimonio, hecho público por la bloguera Yoani Sánchez. Relata que los instructores le dijeron que siete personas lo habían acusado de participar en el asesinato de la niña.

"Venían siempre dos o tres", entre ellos los mayores Fulgencio Medina Pompa y Frank Solano Ramírez, "usando violencia verbal me empujaban y si por casualidad estaba acostado en la cama me agarraban con fuerza y me tumbaban (…) las instrucciones eran continuas, muchas veces a cualquier hora del día, de la noche o madrugada, siempre más arrogantes, con más maldad, amenazas, maltratos y abusos; era una verdadera violencia sicológica, todo para obligarme a decir que yo estaba en esta fiesta", escribe.

Dice que los instructores le pusieron en careo con Yaína Pardo, Luis Carlos García (al cual conocía, pero asegura no veía desde 2003), y Angelo Malavasi, quienes le señalaron como culpable.

Cuando lo retiraban, Malavasi dijo en italiano "que habían inventado esta historia con 10 personas que estaban obligadas a destruirnos y no podíamos hacer nada", relata.

"Me quedé solo en el cuarto, los tres policías (Medina y Solano entre ellos) decían sádicamente que ahora yo estaba complicado (…) que si no declaraba era peor para mí".

Pini dice en su texto que tras días de insistencia los instructores cambiaron la estrategia. "Dijeron que sabían que nosotros los italianos éramos víctimas, no teníamos culpa, querían que yo declarara" para "castigar a los cubanos verdaderos culpables".

El italiano afirma que "agotado, destruido" y con "pánico", cedió. El mayor Marcelino Pérez Reyes le "ayudó" a hacer la declaración. "Ya estaba todo fabricado, nada podía ser cambiado, el mando lo tenía él".

Pini y Malavasi fueron condenados a 25 años por asesinato y corrupción de menores. Un tercer italiano, Luigi Sartorio, fue condenado a 20 años por el segundo delito.

Consultado por DIARIO DE CUBA, el Consulado de Italia en la Isla dijo que no estaba autorizado a comentar casos de carácter privados con la prensa.

Los familiares mencionaron también como instructores del caso al teniente coronel Rafael Valera Luna, Ernesto Lugo López, Léster Vega López, Rafael Higinio Espinosa Fonseca, Ariel Cedeño Bárzaga, entre otros. Dos militares, el teniente coronel Felipe Ordúñez Valdivieso y Damián Artiles Pulido, viajaron desde La Habana para "asesorar".

Otros condenados y contradicciones

Según la petición fiscal, los acusados de responsabilidad en la muerte de Lilian Ramírez Espinosa participaron durante meses en actos "heterosexuales y homosexuales" con menores ocurridos en otras casas de Bayamo.

Los dueños de esas viviendas fueron también condenados y sus propiedades, confiscadas. En los actos habrían estado la fallecida, Reidis Martínez Soler y las también menores Liena Vega Arzuaga, de 13 años, y Keily Yanisleidis Ramírez Guerra, de 12, quienes recibían pequeñas sumas de dinero.

Una de las acusadas de asistir a esos encuentros fue Iliana Victoria Muñoz Yero, de 51 años, trabajadora de comunales en el Poder Popular de la ciudad y tía de Yaína Pardo.

"Lo que pasa con mi hermana es que es lesbiana y ellos son homófobos. Aquí todo el mundo sabe que mi hermana no anda con menores", dijo Nancy Muñoz.

Afirmó que el teniente coronel Valera Luna "la tiene cogida" con su hermana. "Ese compañero dijo que hasta que no nos hiciera polvo a nosotros, la familia, no iba a parar".

María Isabel Álvarez Chan, hija de Ramón Enrique Álvarez Sánchez, de 50 años, uno de los acusados de rentar habitaciones para los actos con menores, señaló también a Valera Luna. "Hace mucho que está detrás de la cabeza de mi papá. Salió a relucir allí en el juicio que fue él quien obligó a Malavasi a que señalara su casa", dijo.

Ramón Álvarez fue condenado a 14 años de prisión. Su hija aseguró que las descripciones de la casa realizadas en el juicio no concuerdan con la realidad.

"Dicen que mi papá prestó una habitación en altos, pero la casa está completamente en planta baja. Describen la casa como azul, cuando es rosada; los muebles de la casa rojos, cuando son beig; los suelos de gres, cuando son de losa del año 1953", dijo. Él "no reconoció haber cometido ningún delito. Hoy sigue afirmando que es inocente, que está por gusto en la cárcel, que lo ha perdido todo".

Otro acusado de prestar su vivienda para actos ilícitos con menores fue Joel Rafael Sánchez Ramírez (alias Yoquer), de 32 años.

De acuerdo con la petición fiscal, los encuentros en casa de Yoquer se habrían producido en fines de semana, entre diciembre de 2009 y el 20 de febrero de 2010. Sin embargo, el mismo documento dice que el acusado salió en libertad condicional el 24 de febrero. En 2004 había sido condenado a 15 años por corrupción de menores.

"Cuando estas cosas estaban sucediendo mi hermano estaba privado de libertad", dijo a DIARIO DE CUBA Yoandra Sánchez Ramírez.

"Muchas de las cosas que sucedieron dicen que fueron en mi casa. Yo convivo con él (Yoquer) y tengo dos niños menores, está mi tía que es revolucionaria, el esposo que es militar, mi casa nunca ha permanecido sola. Si estos actos se cometieron en mi casa, ¿por qué no me llevan presa a mí también?", preguntó.

"Dicen que se verificó cada vivienda en la que estuvieron las muchachitas. En mi casa jamás hicieron un registro, jamás", dijo.

En la petición fiscal aparece minuciosamente detallado lo encontrado por los investigadores en cada casa, desde relojes de pared y licuadoras hasta colchones y ordenadores, pero no hay mención a la vivienda de Joel Sánchez.

"Como él había cumplido ya una sanción por corrupción de menores, lo más fácil para ellos era culparlo", consideró su hermana, quien aseguró que mientras estuvo en prisión, Yoquer mantuvo buena conducta e incluso salió en reportes de la prensa y la televisión por ello. "Él lo que tiene en la mente es matarse porque cuando salió dijo 'yo prefiero meterme un tiro en la cabeza antes que volver a caer preso'".

Joel Sánchez fue sentenciado a 25 años. Los cargos en su contra incluyeron también asesinato.

El juicio

El juicio se realizó entre el 26 y el 30 de septiembre pasados. De acuerdo con los familiares duró unas ocho horas diarias y fue íntegramente filmado por le MININT.

Las sesiones del Tribunal Provincial de Granma transcurrieron bajo total hermetismo en la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño, situada en las afueras de Bayamo. Las autoridades permitieron la asistencia de los familiares.

El acceso al caso estuvo cerrado durante más de un año. Los abogados tuvieron en sus manos los documentos unos 20 días antes del juicio. No obstante, los familiares coinciden en alabar su trabajo.

"Salimos del juicio confiados en que se iba a solucionar. Los abogados defensores estaban casi seguros de que iban a salir absueltos", dijo Yelennis Pardo Muñoz.

"Llevaron suficientes pruebas de la incongruencia de lo presentado por los fiscales, de lo irracional del caso, de que no hicieron una investigación correcta y se ensañaron con esas personas", consideró María Isabel Álvarez Chan.

Uno de los abogados defensores "señaló que se obvió la primera fase de investigación", que no aparece en el expediente y según la cual Wilber Miniet, compañero de aula de Lilian Ramírez, y una prima de esta, la ven subirse con un muchacho a una bicicleta azul, dijo Joaquín Luis García Bretones.

"A la misma hora que los menores están viendo que la niña se monta en la bicicleta (…) dice la petición fiscal que un tur manejado por Pini recoge a la fallecida y las otras niñas en la secundaria. ¿Cómo es posible? No hay testigos de que montó en un tur, sino en una bicicleta. Como dicen los abogados, sorprendidos, ¿por qué obvian esa parte de la investigación?", agregó.

Los testimonios de tres de las menores fueron presentados en video.

"Se caen a mentiras", dijo Enrique Gamboa Requenes. "Tres niñas en un cuarto, que dicen que hacen sexo desnudas, pero no ven los ocho tatuajes que tiene Yanet (Casate), nada más ven uno. Mi sobrino (Leonel Milán) tiene un monstruo de Tasmania bien grande en la espalda, tampoco lo ven. Una niña dice que (Lilian Ramírez) murió en un asiento, otra dice que en la cama, y la tercera dice que fue teniendo sexo con un extranjero".

De acuerdo con los familiares, durante el juicio los acusados reconocieron haberse inculpado unos a otros bajo presión de los instructores del caso.

El jurado estuvo integrado por Milson Piña Hidalgo (jefe de la sala), los jueces Manielis Sánchez Salgado y Leticia Sotomayor Paneque, y los jueces legos Rafael Escarrel García y Armando Fonseca Machado.

Para García Bretones, Piña Hidalgo "se mostró imparcial. No fue ni para la Fiscalía ni para la defensa".

"Lo que nos asombra es, cuando viene la sanción, ver que se ha plegado. Después de haberse mostrado tan magistralmente, vienen estas sentencias que nos han dejado atónitos", comentó.

Los abogados defensores han presentado ya la apelación ante el Tribunal Supremo, pero las familias consideran que la solución está en manos de Raúl Castro. Afirman que su protesta no es contra el Gobierno.

"Esto no es un problema político. Estamos abogando por que investiguen bien y arresten a la persona correcta (…) No queremos hacer ningún desorden", dijo Álvarez Chan. "Solo pedimos justicia porque todo esto es absurdo".

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