Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Opinión

Castroterapia

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Hugo Chávez asegura que ya está curado del cáncer que casi lo mató hace cuatro meses, cuando fue operado de emergencia en La Habana. El presidente venezolano tiene mucha suerte —él habla de "milagro"— o sus amigos cubanos lo están engañando sobre su estado de salud. "Estoy libre de enfermedad, salí de la cueva", explicó la semana pasada a su regreso a Caracas, después de someterse en la Isla a una cuarta sesión de quimioterapia y a una batería de pruebas que "permitieron verificar científicamente que no hay células malignas activas en este cuerpo".

No es necesario ser médico para notar que algo no cuadra entre las declaraciones triunfalistas del enfermo y la agresividad del supuesto tratamiento, que siguió a la extirpación, en junio, de un tumor del tamaño de una pelota de béisbol en la pelvis. O bien ese cáncer misterioso —no se ha dicho aún qué órgano está afectado— fue exagerado al inicio, lo que permite alardear de una supuesta superioridad de la medicina cubana, o bien se está minimizando ahora la gravedad del caso, con el objetivo de ganar tiempo para buscar un sucesor a Chávez y salvar la revolución bolivariana.

Hay muchos motivos para sospechar de una manipulación de los hermanos Castro en ese culebrón plagado de incongruencias. El régimen de La Habana hará lo imposible para salvarle la vida a Chávez porque necesita el petróleo y la enorme ayuda financiera que Venezuela le entrega generosamente desde hace una década. Para que todo siga igual, es clave que el caudillo bolivariano aguante hasta las elecciones del 7 de octubre de 2012 y gane un cuarto mandato presidencial. Por las buenas —su popularidad se mantiene alrededor del 50%— o por las malas, si la oposición presenta un candidato único pero no logra finalmente defender su victoria ante un posible fraude o un golpe.

Todo cambia si Chávez muere antes de tiempo o si su salud le impide seguir en el cargo. Semejante desenlace llevaría muy probablemente a un triunfo de la oposición y a la ruptura del matrimonio entre los dos países, con sus consecuencias benéficas para los venezolanos y desastrosas para La Habana, que debería además repatriar a unos 60.000 cooperantes. Para evitarlo, Chávez y sus asesores cubanos se emplean a fondo con medidas represivas para desalentar a la oposición y a los medios críticos. La cadena Globovisión acaba de ser condenada a una multa "impagable" por "apología del delito" en el transcurso de su cobertura de una revuelta en una cárcel. Y uno de los principales precandidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza que aglutina a una treintena de partidos antichavistas, no podrá presentarse a las elecciones presidenciales a raíz de una extraña decisión del Tribunal Supremo de Justicia. Se trata de Leopoldo López, que fue un alcalde muy exitoso en Chacao (Caracas) durante ocho años y es descendiente de la hermana de Simón Bolívar, algo intolerable para Chávez, que se ha apoderado de la herencia política del Libertador.

Además, las elecciones han sido adelantadas dos meses, quizá en función de los pronósticos de vida manejados por los médicos cubanos del presidente (en total congruencia con su nueva situación, Chávez ha ordenado el cambio del lema oficial: ahora se dice "Viviremos y Venceremos" en lugar de "Patria Socialista o Muerte"). Las declaraciones intempestivas de un galeno venezolano, el doctor Salvador Navarrete, sobre una "expectativa de vida de hasta dos años", provocó un cambio repentino en la estrategia de comunicación manejada desde La Habana: de un día para otro, Chávez ya no tenía cáncer. Previamente al anuncio, el presidente se reunió durante cuatro horas con Fidel Castro, su "padre político" y "médico superior", como suele llamarle desde que le ha entregado la responsabilidad de salvarle la vida. Después de la quimioterapia, una sesión de castroterapia.

No sé si, como lo afirma a la revista Milenio Semanal, el doctor Navarrete fue realmente médico de Chávez y de su familia —el presidente lo ha desmentido—, pero tiene un discurso muy articulado y parece manejar datos serios. "La información que yo tengo de la familia es que él tiene un sarcoma, un tumor [de la pelvis] muy agresivo de muy mal pronóstico y estoy casi seguro que ésa es la realidad. Por eso le están aplicando una quimioterapia tan agresiva". Al doctor Navarrete, que fue militante chavista, se le puede reprochar haber violado el secreto médico, pero le creo más que a los hermanos Castro.

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