Domingo, 17 de Diciembre de 2017
05:39 CET.
Entrevista

«Si este libro pudiera publicarse en Cuba, sería una tormenta»

Los robots de Fidel Castro (Eriginal Books, Miami, 2010) es el testimonio de EICISOFT, una empresa de software cubana que terminó siendo una especie de instituto de robótica a nivel nacional en la década de los 80. Más de la mitad de los que participaron en aquel experimento terminaron en el exilio, y en enero de 2003 crearon un foro que llamaron EXISOFT o   EICISOFT del exilio.  A través de este foro cotejaron sus historias, cada uno pudo conocer lo que en verdad pensaban sus antiguos colegas, sin necesidad ya de ocultarse nada.

A juzgar por el intercambio sostenido en ese foro, parecía necesario que alguien recogiera todos los pormenores del proyecto que habían compartido. Y fue Armando Rodríguez, su antiguo director, quien recopiló y escribió la historia de aquello que  un antiguo colega del autor calificó como "gazapo de libre empresa en el comunismo".

DIARIO DE CUBA conversa a propósito de este libro con Armando Rodríguez.

Dices que este libro narra las aventuras y desventuras de EICISOFT, una empresa de software cubana, ¿Cómo lograste contar la historia de una compañía sin que resulte aburrida?

Es una pregunta que me pone a pensar. Definitivamente, no fue algo que me haya propuesto pues el objetivo original de este escrito no fue su publicación, sino recoger la historia de EICISOFT antes de que los detalles se siguieran olvidando.  

La escribí por demanda de los antiguos miembros de EICISOFT, quienes coinciden en reconocer que fue período de gran importancia en sus vidas. 

Ahora bien, ¿por qué salió así? Una razón pudiera ser, que como el humano tiende a sentir placer en la adquisición de conocimiento, le resulte placentero que cada pasaje de esta historia termine con una conclusión que generaliza, consolidando ese conocimiento.

Coincido en que la historia no es aburrida. A veces, releyéndola para la corrección, me sorprendió que todavía me entretuviera.

¿Existe EICISOFT todavía?

No. EICISOFT dejó de existir oficialmente en el 2003, pero su espíritu dejó de existir el día que Fidel Castro entró por su puerta a finales de 1987.

¿Has tenido alguna reacción desde Cuba a propósito del libro?

Algunos amigos en el exilio me han comentado que de Cuba le han dicho que conocen de la publicación del libro. Un amigo al que le envié en un disco partes del libro me comentó en un correo: "¿Tú te imaginas?  Si ese libro se pudiera publicar aquí, sería una tormenta".

¿Cómo hubiera sido hoy la experiencia de EICISOFT con Internet?      

Dos condiciones coincidieron en la creación EICISOFT. La primera, que  a principios de los 80 existía gente brillante y con ganas de emplear sus talentos que vegetaban relegados a oscuros rincones del sistema laboral cubano. Y la segunda, la revolución de las micro-computadoras, que llevaba varios años gestándose pero a la que en Cuba se le había dado la espalda; por lo que acumuló energía como un muelle, energía que EICISOFT vino a liberar.

Esas condiciones ya no existen. La gente brillante que queda allá está ocupada buscando los CUC con extranjeros y ya nadie los podrá reunir para que trabajen por amor a la ciencia y la técnica.

Y hay también otra razón de mucho peso. Cuando fundamos EICSOFT, la computación no era una obvia amenaza al sistema. Hoy, con internet, sí que se ha convertido en una seria amenaza al totalitarismo, y el régimen está completamente alerta y defensivo en su contra.

En mi opinión, la historia no se va a repetir.

 ¿Volverías en el futuro a impartir conferencias, trabajar o participar de alguna manera con algún proyecto  de tu profesión en Cuba?

Me encantaría volver a dar clases en la Universidad de La Habana, de donde una vez me botaron. Me gusta soñar con citar, esta vez libremente, a Richard Feynman. Y con rendir mis respetos a Andrew Groove (el fundador de INTEL), Steve Jobs o al mismo Bill Gates. 

Pero todo eso pasa por recuperar la libertad de Cuba.

¿Piensas seguir escribiendo?

Para mí esto de que a la gente le guste leer lo que escribo me ha resultado una grata sorpresa. Si algún adivinador me hubiera alguna vez vaticinado que iba a devenir en escritor, me hubiera muerto de risa.

El tener algo que decir siempre me ha generado la necesidad de escribir. Es probable que esto no sea distinto en el futuro y, si alguien le encuentra mérito a lo escrito, pueda que sea publicado. Por cierto, el interés por la publicación de la historia de EICISOFT, fue precedido por el de una recopilación de memorias que iba a ser publicado bajo el título De ridículos propios y ajenos, y es posible que ahora retome esa idea.

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