Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Agricultura

El agrio camino del azúcar

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Raúl Castro calificó como un "gran trabajo de reorganización" el proceso realizado para reestructurar la agroindustria azucarera. "Las cosas siempre salen bien cuando se piensa antes de hacerlas y se rectifica a tiempo cada paso", dijo el General en una reunión ampliada del Consejo de Ministros, el sábado 24 de septiembre.

En lo adelante, el Ministerio del Azúcar quedará reducido a un grupo empresarial compuesto por 13 sucursales provinciales. De los 61 centrales que todavía pueden fabricar azúcar se desactivarán cinco más, y de los 56 centrales que van quedando en el otrora país del azúcar, solo 46 molerán en esta cosecha.

En 1959 existían en Cuba 161 centrales azucareros. Entre azúcar, mieles, alcoholes y otros subproductos exportaban más del 75% del valor total exportado por el país. Para 2002 ya solo existían 85 y, nueve años después, 29 fábricas más han desaparecido; esto, precisamente cuando en el mundo ha crecido la industria azucarera y la de los derivados.

¿Qué sucede con la producción de azúcar en Cuba?

"Para responderle comenzaré por formular otra pregunta: ¿Cómo, sin mucho ruido, en 1952 se produjeron en Cuba 7.138.000 toneladas de azúcar y, en 1970, cuando la famosa zafra de los 10 millones, llevando a todo el país a los cañaverales, apenas se produjeron 1.400.000 toneladas por encima de esa cifra? En 1952 la gente produjo azúcar porque ese era su trabajo, no la meta que le habían impuesto", opina un empleado bancario solicitando el anonimato.

"Yo soy economista, no agrónomo, pero siempre tuve que ver con la agricultura por operaciones crediticias y más de una vez dije en el campo: 'este terreno está mal preparado, hasta un ciego sabe que no dará cosecha'. ¿Y qué me decían?, pues que tenían que cumplir la meta. ¿Qué pasa con la producción de azúcar en Cuba? Lo mismo que sucede con el arroz, la carne, los frijoles, el café, la leche y hasta con el agua. La política se mezcló en todo y terminó dando nada", añade.

Pero la agroindustria azucarera proporcionó empleo a más de 400.000 trabajadores. Esto es alrededor del 12% de la fuerza laboral del país. Aproximadamente más de 2 millones de personas, entre trabajadores y sus familiares dependían de estas labores. ¿Ahora viven de la nada?

"Si a lo que usted llama no vivir de la nada es emplearse por su cuenta y riesgo en una economía informal, en labores de mera supervivencia, desarraigándose de un quehacer que viene de padres a hijos a través de cuatro siglos, pues bien, de alguna forma la gente de la industria azucarera se buscará la vida. Pero el daño irreparable es para la nación, que habrá perdido una clase social y parte de su tradición", dice un sociólogo.

"Cuando se desactiva un central, con él muere una parte de la nación, toda una cultura se desmorona, y esto tiene implicaciones más duraderas que las adversidades económicas, pues buena parte de los cubanos vivíamos no del azúcar, sino por el azúcar", añade.

Según Armando Nova González en su libro La agricultura en Cuba. Evolución y trayectoria (1959-2005), entre las causas por las que en Cuba no se producen las cantidades necesarias de caña de azúcar está, en primer lugar, la falta de estímulo al trabajador cañero.

El ingreso de los productores no está asociado con el precio en divisas del mercado internacional o su equivalente en pesos. De un precio de 10 centavos de dólar estadounidense por libra de azúcar, el productor recibe solo la vigésima parte.

Otro aspecto que incide negativamente en la producción azucarera es la deficiente alimentación del trabajador y su familia, pues aun cuando las cooperativas cañeras no producen lo suficiente para su autoabastecimiento, además de caña deben producir leche, carne, viandas y granos para el mercado estatal.

"Yo estoy vendiendo carne de cerdo, de carnero y de pollo porque el Partido me obliga a hacerlo, no porque tengamos suficiente ni para nosotros mismos", dice durante una feria agropecuaria un productor cañero.

También afecta la producción de azúcar la calidad y cantidad de viviendas disponibles para los trabajadores del campo.

"El ritmo constructivo es bajo, irregular y con tendencia decreciente en los últimos años", escribió Nova González en La agricultura en Cuba.

"Yo escucho al general Raúl Castro hablar de decisiones precipitadas, de actuar sin prisa pero sin pausa, de reorganización, y me asombro. Es como si este señor no se hubiera pasado más de medio siglo como segundo de a bordo de un barco al que le abrieron un boquete al nivel de la línea de flotación, para que no se hunda pero tampoco pueda transportar ni un gramo más del que le planificaron. Es como si a un niño o a un árbol le eliminaran la posibilidad de crecer", dice el sociólogo.

Ciertas o no las consideraciones del especialista, de lo que sí no parece caber duda es de que cuando en 1960 el castrismo expropió la industria azucarera fue como si un perro de hortelano comenzara a ladrar en los cañaverales y los centrales azucareros.

Ojalá las noticias salidas del Consejo de Ministros sean las últimas bravatas de quienes prefirieron destruir una industria antes de que otros la hicieran crecer.

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