Viernes, 15 de Diciembre de 2017
01:49 CET.
Política

El corralito informativo

Para el tristemente célebre Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba informar se ha convertido en una cuestión de vida o muerte. Hacerlo o no, esa debiera ser la cuestión. Pero parecen haberla decidido de antemano.  

Tres periódicos de alcance nacional —Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores— cuentan con raquíticas tiradas. Por su parte, la radio y la televisión no acaban de engancharse a la inmediatez de las nuevas tecnologías de la información

¿Qué leen, oyen o ven los cubanos de la Isla? ¿Cómo operan los bombardeos de información desclasificada que los ideólogos del socialismo les ponen ante sí?

Mientras el mundo democrático apunta a hacer copartícipe de cada noticia al ciudadano y los grandes medios informativos se afanan por ganar más lectores y hacer interactivos sus programas y publicaciones, el aparato ideológico comunista cubano se preocupa, no tanto por informar a los cubanos, como por atrincherarse. 

El principal diario, Granma, un pequeño tabloide de ocho páginas, escoge con pinzas sus informaciones tanto del ámbito nacional como del internacional. Y en los últimos meses este periódico ha elevado el número de artículos tomados de la prensa extranjera para ofrecer la cara feroz del capitalismo. Sitios como Rebelión, La Jornada y Radio Nederland ven reproducidos artículos suyos en el órgano oficial de los comunistas cubanos. En todos los casos se apunta hacia un capitalismo en desgracia, o son crónicas acerca de las supuestas bondades del paraíso socialista.

Las portadas de Juventud Rebelde y de Trabajadores muestran las represalias policiales a manifestantes en España, Chile y Siria. En cambio, sus secciones de noticias nacionales exponen casos particulares de cómo preservar las semillas para las hortalizas comunitarias, la recolección de la resina de pino o el impulso a la industria del bambú.

Los ideólogos tropicales obvian olímpicamente la situación en los barrios marginales, la corrupción administrativa, la falta de empleos y el aumento de la población penitenciaria.

En Granma se extraña ya la sección "Abrecartas" del finado Guillermo Cabrera Álvarez, suplida ahora por un engendro llamado "Cartas a la Dirección", donde aparecen opiniones y respuestas a esas opiniones, firmadas siempre por personas a las que solo se les conoce por las iniciales de sus nombres y el primer apellido. La condescendencia con el sistema social cincuentenario y el apoyo irrestricto al liderazgo revolucionario hacen a dicha sección un flojo sucedáneo de la conocida Mesa Redonda antes que un foro de debate, como pretenden quienes la hacen.

La radio reproduce desde los primeros informativos de la mañana lo que orienta Granma y lo repite hasta mediodía, cuando intentan levantar el nivel informativo con los pesares del mundo exterior.

Por su parte, la televisión centra todo interés informativo en el tono editorialista y ramplón tomado de viejos manuales de Periodismo. Fritz Suárez Silva y Oliver Zamora Oria aparecen hoy como los más punzantes (y únicos) críticos del capitalismo y alabarderos del experimento tropical revolucionario.

¿Alternativas?

Los programas "Lente mundial" y "Dossier" (éste último dentro del compendio "Lo mejor de Telesur") aparecen como dos llaneros solitarios de la televisión cubana sobre el ámbito mundial. El primero conducido por la periodista Daisy Gómez y el segundo por Walter Martínez, ambos tienen como blancos de sus bombardeos de opinión a Estados Unidos, la Unión Europea y organismos financieros como el FMI y el Banco Mundial, en ese orden.

Relegado ahora a las tardes dominicales, "Lente Mundial" procura dar un balance semanal de cómo funciona el planeta más allá de las fronteras cubanas. Con muy poco carisma y una grisura sin par, Gómez coteja para nosotros lo mismo un ataque cibernético a oficinas de la CIA, la captura de una red de prostitución infantil en Indonesia que los avatares de una tribu gitana en Rumanía.

Sin embargo, el estrellato se lo lleva "Lo mejor de Telesur", una dieta informativa que han preparado para los cubanos de la Isla, y que consiste en un compendio de algunos temas aparecidos en Tele Sur durante la jornada. En él, el señor Walter Martínez suplanta las voces de los periodistas de televisoras y agencias como CNN o AP y suelta su andanada de insultos, bromas de mal gusto, e interpreta para los pobres cubanos desinformados y sin poder de análisis los sucesos del día.

Este comunicador con un ojo parchado a lo pirata se despide de los televidentes con un saludo marcial que, por la manera de ladear el brazo, se confunde con la euforia nazi.

Los semanarios provinciales reproducen noticias aparecidas en internet o redichas una y otra vez en los medios nacionales durante la semana. De manera que le hace más favor a los viejitos que los revenden como envoltorio o papel sanitario que a los ávidos lectores provincianos. 

Y habría que preguntarse por qué las oficinas comerciales de ETECSA han dispuesto, a la par de computadoras para servicio a internet a extranjeros o cubanos residentes en el exterior, unos pequeños locales para correo electrónico, al precio módico de 1.50 CUC la hora, con la condición indispensable de que sus clientes no puedan usar dispositivos de almacenamiento USB para extraer o enviar datos.

Al final, en medio de un panorama así, los programas humorísticos y los compendios noticiosos provenientes del sur de La Florida aparecen como el único bálsamo para la sed constante de información en la isla de las antenas parabólicas clandestinas.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.