Sábado, 16 de Diciembre de 2017
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Entrevista

«En Cuba no han aplicado los postulados de la resistencia cívica»

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Nacido en Cienfuegos el 23 de agosto de 1950, a Robert Alonso le persiguen dos estigmas de los que no puede ni quiere librarse. El primero, ser hermano de María Conchita Alonso, la conocida actriz y cantante conocida en toda Latinoamérica y Estados Unidos. El segundo, decir lo que piensa sin importarle las consecuencias.

Con sus padres y hermanos, emigró a Venezuela en 1961. Tenía entonces 11 años. Ahora, después de ser un periodista a quien Hugo Chávez considera su enemigo personal, se enfrenta como muchos cubanos radicados en Miami, a un segundo exilio. Es autor de varios libros y desde 2007 no concedía una entrevista tan extensa como ésta, para DIARIO DE CUBA.

¿Bajo qué estatus salieron tu familia y tú de Cuba?

Íbamos a España como asilados políticos, pero en la travesía mi familia decidió quedarse en Venezuela, después que un emisario de Rómulo Betancourt subiera al buque para invitar a todo cubano que quisiera quedarse bajo la protección de su gobierno. Como estábamos sin un centavo (a escondidas, mi madre logró sacar dentro del forro de su cartera 50 dólares), mi padre decidió que podríamos quedarnos un tiempo en Venezuela.  Y cuando tuvimos el dinero para el pasaje, decidió quedarse un poco más para llegar a España con algún capital… Y así nos fuimos quedando para siempre.

La mayor parte de tu educación ocurrió entonces en Venezuela.

En Cuba estudié primaria en el Colegio Los Maristas de Cienfuegos y en la Loyola Military Academy. Terminé mis estudios primarios en los Salesianos de Caracas, e hice el high school en el estado de Washington, en Estados Unidos. Y luego estudié Publicidad en la Universidad de Aberdeen (Escocia), y Producción de Televisión y Cine en el Höchschule für Fernsehen und Film, en Múnich.

¿De Múnich volviste a Venezuela?

Comencé a trabajar en la Spanish International Network, en EE UU. Estuve un par de años como productor independiente cubriendo eventos bélicos mundiales. Luego en Radio Caracas Televisión, WAPA TV (Puerto Rico) y más tarde en Venezolana de Televisión. Hasta que monté mi propia productora de televisión, que el régimen de Chávez destruyó en 2004.

Hugo Chávez te consideró desde entonces su enemigo personal.

Tengo el honor de haber sido uno de los poquísimos venezolanos que, de verdad verdad, le ha hecho daño a Chávez, sobre todo, en el sentido moral. Lo demostró ensañándose contra mí de manera desproporcionada. El régimen allanó mi finca "Daktari" la madrugada del domingo 9 de mayo de 2004. Por cierto, Día de Las Madres. Masacró a todos los empleados, más de treinta, incluyendo a dos niños de 12 y 10 años, quienes fueron degollados y enterrados en los alrededores de la casa. Masacró a todos los animales, incluyendo más de 40 caballos, algunos de ellos de gran valor; más de 15 perros pastores alemanes de cría, monos, jaguares, avestruces. Unas 70 especies en total.

La finca fue tomada por las Fuerzas Armadas en pleno, y se abrió para que "el soberano" (el populacho) la saqueara y destruyera. Chávez llamó a todo esto "Operación Tierra Arrasada". Y lanzó, a través de la Interpol, una solicitud de búsqueda y captura contra mí. Por lo que no puedo salir de Estados Unidos, mucho menos entrar en Venezuela.

En una visita a Cienfuegos, invitado a Cuba por Fidel Castro, Chávez se acordó en su discurso de tu hermana, María Conchita Alonso, y de ti. Los llamó "traidores".

Supongo que los cienfuegueros —en su inmensa mayoría— se habrán preguntado quiénes carajo eran esos dos cienfuegueros que Chávez mencionaba.  

¿Tal vez Chávez ignora la diferencia entre un traidor y un opositor?

Sí. Igual que Castro, no permite opositores. En Venezuela quien hace "oposición" es un "conchupante", término aceptado ya por la Real Academia de la Lengua Española, inventado y promovido por quien te habla.

Cuando Chávez se fue a La Habana luego de la irresponsable amnistía de Rafael Caldera —lo mismo hizo Batista con Castro— comenzaste a alertar a los venezolanos de lo que se les avecinaba. ¿Qué intuiste?

En primer lugar, nadie sabía quién era Chávez cuando se catapultó a la fama, como hiciera Castro al atacar el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Así como Castro se quedó en la retaguardia, alegando que había perdido sus espejuelos de miope, Chávez alegó haberse perdido en Caracas. Castro agarró el monte en las faldas de la Sierra Maestra y Chávez se refugió en el Museo Militar. Hay quienes dicen que los dos mostraron cobardía. Era, sin embargo, parte de la estrategia, porque jamás pensaron llegar al poder (ni lo querían) por esa vía y en ese momento.

Cuando Chávez fue detenido, se conoció su entorno. Su hermano, Adán Chávez, había sido captado por Castro en el año 1979, gracias a un acuerdo entre Carlos Andrés Pérez y Fidel Castro para una supuesta unificación del exilio cubano en Venezuela, que fomentó la introducción de espías castristas y la fundación, en Venezuela, de la Casa Cubano-Venezolana de la Amistad, dedicada exclusivamente a la penetración de la ideología castrista. A través de esa "herramienta" fue captado Adán Chávez, llevado a Cuba y, a su regreso, le comió el cerebro a su hermano menor, quien ya estaba en el Ejército venezolano como oficial bajo. Lo demás es historia.

Al ver que el núcleo de Chávez estaba compuesto por la izquierda más radical y rancia, junto a su discurso populista-ñangaroso, no me cupo la menor duda de que el personaje estaba bajo una disciplina castro-estalinista. Sin embargo, los políticos venezolanos no le prestaron mucha atención a Chávez. Según los entendidos (quienes resultaron no entender un carajo), le pasaría igual que a todos los militares que, una vez retirados, pretendieron hacer carrera política. Pero, luego de ver el recibimiento de jefe de Estado que le diera Castro y, sobre todo, el discurso de Chávez, me di cuenta que no era un milico más del montón. Ahí comencé con mis alertas, aunque nadie daba un centavo por mis advertencias. 

Cuando 'la masacre de Miraflores' fundas el Movimiento de Recuperación Radical. Se pretendía una sublevación cívica sin violencia. ¿Crees que eso es ahora es posible? 

Siempre es la mejor vía. Los castro-estalinistas han entendido ahora que la manera más fácil de llegar al poder es por la vía de la no-violencia: la vía electoral. Intentaron la guerrilla en muchos países, pero fracasaron. Han tenido mucho éxito por la vía de la no-violencia. De igual manera, debemos emplear la no-violencia para recuperar la libertad en nuestros países: Cuba incluida. Pero no como se hace en la Isla. Allá, o no tienen idea de cómo se lleva a cabo una lucha de resistencia cívica o están matando esa opción a propósito. 

En Cuba ya hace tiempo que se está conformando "la conchupancia". En 1917, el marxista de origen polaco Félix E. Dzerzhinsky, uno de los más despreciables colaboradores de Lenin y fundador de la KGB, dijo: "organicemos nuestra propia oposición, antes que la verdadera se organice en contra nuestra". Esa estrategia, en pantalla panorámica y en tercera dimensión, es la que se ha venido aplicando en Nicaragua, Angola, Venezuela y ahora, últimamente, en Bolivia. 

Tú apuestas por un método de sublevación cívica sin violencia que lleva un nombre muy venezolano: guarimba.

Guarimba es un vocablo caribe que significa refugio. La guarimba era un juego muy popular entre los niños venezolanos antes de que llegaran la televisión y los juegos cibernéticos. Se dibujaban dos grandes círculos o guarimbas en el piso, y el juego consistía en correr entre ellos sin ser tocado por un perseguidor. Durante la dictadura de Pérez Jiménez, los comunistas hacían actos terroristas cerca de una iglesia y corrían a ellas para que el cura los protegiera. La iglesia era la guarimba. A esta estrategia se le llamó así —guarimba—, y funcionó hasta que los esbirros comenzaron a masacrar a los comunistas dentro de las iglesias.

Un puñado de compañeros contrarios a Chávez nos basamos en esa estrategia original y la modificamos, con extraordinarios resultados. Logramos paralizar el país desde el viernes 27 de febrero al 7 de marzo de 2004.

La estrategia toma el nombre de un juego infantil, pero, ¿cuáles son las reglas de ese juego político?

La primera: bloquear la calle frente a cada vivienda. La segunda, no desplazarse más allá del frente de la vivienda de cada uno. Y la tercera, no confrontar al enemigo.

Si se observan esas tres reglas, el pueblo puede mantener la sublevación por un período mayor al que pudiera soportar el régimen. El país se paraliza y el tirano pierde gobernabilidad. Comienzan a afectarse los intereses de la región y, en ciertos casos, los intereses del mundo (como ha sucedido en Libia), generando presiones de toda índole en la comunidad internacional, con el peligro de una implosión dentro de los cuadros del régimen, como ocurrió en Filipinas.

Si trancamos un gran porcentaje de calles y avenidas se paraliza el país. Si no nos desplazamos, no nos pueden agarrar ni masacrar. Si no confrontamos, no nos matan. Porque si hay muertos y salen los muertos en televisión, el pueblo se horroriza y la sublevación se acaba.

¿Por qué fracasó ese intento en 2004?

Porque un tal Pompeyo Márquez, un conchupante, uno de los grandes líderes de la guerrilla castro-estalinista venezolana de los años 60 que dice ser opositor a Chávez, pidió en televisión y radio que se abandonara la sublevación, alegando que ya se había logrado el objetivo de sentar en la mesa al régimen para discutir los términos del referéndum revocatorio. Y consiguió desmovilizar a la gente.

Un par de días más y Chávez hubiera caído. Sin embargo, en el fervor de la evidente victoria, muchos muchachos se alebrestaron y salieron a buscar camorra. Hubo más de cien muertos. Se había incumplido con una de las tres reglas de la guarimba, que exige la no confrontación, como avisé entonces en El Universal.

La Fiscalía Militar te acusó de provocar los disturbios de febrero y marzo de 2004, y pasaste a la clandestinidad. En los medios oficiales venezolanos se dijo que en tu finca 'Daktari' tenías un contingente de mercenarios que venían a asesinar a Chávez.

Algo imposible, sobre todo, tomando en cuenta que mi finca queda a once kilómetros del fuerte militar Tiuna, el más importante del país. Por otro lado, es virtualmente imposible hacer pasar a más de un centenar de indocumentados colombianos (Chávez llegó a decir que eran 3.000), a través de más de 20 puestos de policía móviles y fijos. Pero, sobre todo, es imposible reclutar un contingente de irregulares colombianos en Colombia para hacer una operación de tal magnitud en Venezuela. En Colombia no se mueve nada sin que lo sepa el DAS, las FARC, el ELN, la CIA, la DEA, la Iglesia Católica y los Boy Scouts, entre otras organizaciones.

Luego se produce la captura de los supuestos paramilitares que reclutaste en 'Daktari'. ¿Estabas ya fuera de Venezuela?

Si me hubieran agarrado me cortan en pedacitos. Yo estaba ya fuera de Venezuela y me enteré cuando llamé a mi madre para felicitarla por el Día de Las Madres.

Tú fuiste uno de los blogueros más importantes en lengua española, incluso con buzones que recibían tus post dentro de Cuba. Eso te hace aún más odiado por los castristas.

En un momento dado, mi portal cibernético —cerrado por la presión que ejerció la Embajada de Venezuela sobre Ready Hosting, donde estaba alojado— tenía más "hits" que el propio portal The New York Times. Hoy, por falta de presupuesto, ya no me dedico tanto a la escritura, pero cuando llegué a EE UU tenía un pequeño capital que me permitió estar mucho más activo, incluso llegué a fundar una televisora virtual, Guarimba TV. En YouTube tengo publicado más de mil videos, más de cien guardan relación con la lucha anticastro-estalinista.

¿En Venezuela puede darse un ciberlíder?

El concepto de "liderazgo colectivo" o "liderazgo compartido" es la columna vertebral del movimiento de resistencia propuesto por el Dr. Gene Sharp, del Albert Einstein Institute de Boston y autor de libros como From Dictatorship to Democracy y Waging Nonviolent Struggle. Este concepto es imprescindible porque, dentro del castro-estalinismo, en lo que levanta la cabeza el primer líder verdadero se la vuelan en mil pedazos. Y se acaba la guerra. Recuperarse de una derrota tal lleva años, si no décadas. En la resistencia cívica no hay líderes.

¿Sostener que el verdadero líder de una sublevación será 'el pueblo de Venezuela' no es algo tan ambiguo como abstracto?

No, porque no es un liderazgo bajo los conceptos tradicionales. Es un liderazgo parcial, dentro del núcleo vecinal. En Cuba existe, al menos, un cubano que ha entendido bien este concepto, basado primordialmente en las "células de resistencia". 

El liderazgo se puede limitar a cinco personas. Es decir, un líder lo es, solo dentro de su célula de no más de cinco personas. Ojo: las células de resistencia no están diseñadas para conspirar. Son células educativas y divulgativas. Es un concepto novedoso que ha dado grandes resultados, incluso, dentro de Venezuela. Al respecto, recomiendo el Manifiesto por la Libertad de la Fundación Interamericana por la Democracia (FUNDADEMO).

Hablas de que la sublevación se realizará cuando las condiciones objetivas estén dadas. Si a ello le agregamos las subjetivas, ¿eso no eso no es lo que plantea el 'marxismo-leninismo'?

La función de la dirigencia administrativa central del movimiento de resistencia es preparar al pueblo para cuando se den las condiciones objetivas, para cuando el pueblo decida que hay que sublevarse y eso es bastante espontáneo. Los movimientos de resistencia no pueden llamar a la sublevación. Nadie puede llamar a la sublevación, a menos que estén dadas las condiciones. Cuando éstas se den, tiene que haber un líder (en el caso tradicional) o, en su defecto (que sería nuestro caso), un "entrenamiento" generalizado del pueblo a sublevarse, para saber qué es lo que tiene que hacer.

Dos ejemplos. Cuando gran parte del pueblo venezolano decidió sublevarse a partir de la tarde del viernes 27 de febrero de 2004, ya sabía qué era lo que tenía que hacer… Aunque muchos se salieron del carril y se produjeron las indeseadas muertes. Como la sublevación fue masiva, el régimen no pudo meter a un solo ciudadano preso. La impunidad es parte importante de la estrategia. Eso hay que hacérselo saber, a través de las células de resistencia, al pueblo decidido a sublevarse. 

Y el segundo ejemplo es el de Filipinas, cuando en ocho días defenestraron a Ferdinand Marcos, que contaba con el apoyo del Departamento de Estado de EE UU.

Cuba ha tenido opositores pero sin acceso a los medios de prensa y en 52 años el pueblo no ha reaccionado contra Castro en una sublevación general.

En Cuba jamás se han aplicado los postulados de la resistencia cívica. Jamás. Yo estoy más que seguro que, de propagarse esos postulados, el pueblo de Cuba podría sacudirse la tiranía. Hasta ahora no ha habido nadie que haya levantado esa bandera. Ni siquiera esos que se llaman "pacíficos", dentro de los cuales, me juego la vida, hay muchísimos infiltrados.

¿Pero es posible que creas en una sublevación física cuando el pueblo es intimidado con las armas?

Si me dijeras que el pueblo tiene que levantarse en armas, yo te diría que estás loco, porque el pueblo jamás podrá equipararse al régimen por la vía de las armas y la violencia. Pero si me dices que el pueblo se organiza en células de resistencia y se prepara para una guarimba, entonces sí te diría que vamos por el camino correcto. 

Chávez lo sabe. Que con las armas no llegará a ninguna parte, en el caso de una sublevación cívica generalizada al estilo de la guarimba. Sabe que cuatro "escuálidos" pueden encender la mecha que embochinche a todo el país, y amenaza a su plana mayor para que esa sublevación no agarre fuerza. En Cuba, Fidel Castro jamás ha arremetido contra el pueblo mediante el uso de armas de fuego. Chávez sí lo ha hecho. Y a mansalva. Lo hizo el 11 de abril del año 2002. Dos años más tarde, logramos sublevar al pueblo a través de la guarimba y casi logramos derrotarlo. Nos vencieron por la vía de la traición y el engaño, pero aprendimos la lección y diseñamos La Guarimba de la Victoria.

Claro que tú me dirás que en Cuba no hay tantos carros. Bueno, no será con carros, será con cualquier cosa. Lo importante es que sabemos lo que hay que hacer y, sobre todo, lo que no debemos hacer. 

Tu libro más reciente 'Cómo se perdió Venezuela' lleva ya una segunda edición corregida por ti…

En papel no ha sido un éxito, porque no tengo editorial que me respalde, a pesar de ser un libro que todo latinoamericano debe leer. Sin embargo, la edición digital cuenta con más de un millón de visitas. Algunos capítulos han sido traducido por terceros al inglés y se han publicado en la red. Estoy esperando a enero de 2013 para sacar la tercera edición, aumentada y corregida.

En Venezuela se sigue creyendo en la legitimidad del cambio electoral…

Te pregunto: ¿la mujer golpeada por su marido, llega a creer —de verdad, verdad— que su marido cambiará algún día? Según los especialistas, esas mujeres saben que sus maridos no cambiarán, pero se abrazan a una esperanza infundada. Más o menos, creo yo, eso sucede con la mayoría del pueblo venezolano. 

¿Qué plataforma tiene hoy tu activismo por la lucha de la libertad en Venezuela

Ninguna. Me he convertido en un bicho raro. En un lobo solitario. Mi plataforma es mi laptop y las ganas y la disposición de mandar a mucha gente a la mierda.

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