Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Consumo

Entre la espada y la pared

En menos de un mes, el diario oficial del Partido Comunista publicó, en su sección semanal Cartas a la Dirección, tres opiniones críticas con quienes obtienen licencia para ejercer por cuenta propia en la cuarta actividad más solicitada por los cubanos. 

Oficialmente, la actividad se denomina "Productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar". La legislación que regula al sector no especifica si obligatoriamente deban realizarse las dos acciones. Sin embargo, por la presencia de estos cuentapropistas en las principales arterias de la ciudad y el aumento de las licencias otorgadas por el Estado, se presume que puede realizarse solo la venta.

El 6 de mayo, un lector de Granma relató su experiencia cuando, infructuosamente, buscó una resistencia eléctrica en las tiendas recaudadoras de divisa de Centro Habana y la Habana Vieja. Según escribió, la encontró en las tarimas de los cuentapropistas de la calle Neptuno, por un precio de 10 pesos convertibles o 250 pesos cubanos, cuando en divisas suelen ofertarse a menos de 5 CUC.

"Realmente no es necesario ningún análisis sobre el tema, pues es obvio que eso no está autorizado, solo que los que deben hacer cumplir los establecido no lo están haciendo bien, posibilitando que otros vivan de nuestro trabajo", sentenció el lector al concluir su carta.

"No obligo a nadie a comprarme", expresa, por su parte, José Julio, un cuentapropista discapacitado de 58 años con un puesto de venta en la céntrica Calzada de Diez de Octubre. "La ley sobre cuentapropia dice que los precios se pactan libremente. Si creen que vendo muy caro, que no me compren".

El 20 de mayo, otro lector escribía en Granma: "El Estado oferta un paquete de cuatro estropajos de aluminio a un CUC, son rápidamente acaparados por estos cuentapropistas y después los vende a 10, 12 y hasta 14 pesos la unidad, o sea que en ocasiones el precio supera hasta el 200% del precio oficial".

Y aquí está el meollo: la legislación prohíbe a los cuentapropistas vender artículos industriales adquiridos en la red de establecimientos comerciales, así como productos previamente elaborados por la red gastronómica y de alimentos existente en la Isla. También se les exige comercializar sus producciones y servicios exclusivamente, y utilizar en su actividad materias primas, materiales y equipos de procedencia lícita. Los cuentapropistas, por tanto, están obligados a mostrar a los inspectores las evidencias de licitud. Pero la única forma de conseguir dicha licencia es adquiriendo las mercancías en el mercado estatal minorista, el único a su disposición legalmente reconocido por las autoridades, hasta tanto el Estado no cree los comercios mayoristas.

En el Granma no se ha publicado aún una sola opinión a favor de los cuentapropista que ejercen la actividad de venta, ni un escrito donde se reflejen las contradicciones legales. Al parecer, la ley y Granma se ponen de acuerdo para colocarlos, ya, entre la espada y la pared.

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