Sábado, 16 de Diciembre de 2017
20:47 CET.
Opinión

Matices para un diálogo posible

Recientemente escribí un artículo acerca de la "disidencia 'revolucionaria'", publicado en este Diario, que, para mi satisfacción, ha despertado varios comentarios polémicos. Digo que esto es satisfactorio, porque varias décadas de ausencia de debates públicos en la sociedad cubana, han contribuido en gran medida a la falta de soluciones de problemas que se han multiplicado hasta crearse un estancamiento general. Así pues, cualquier brote de discusiones en torno a fenómenos y propuestas sobre la realidad actual de la Isla no puede sino favorecer un clima de cambios o, cuando menos, propagar la idea de su necesidad.

Es por esa causa que vuelvo sobre el mismo tema, más con la intención de encarar el surgimiento de un fenómeno que —guste o no a algunos lectores— se viene produciendo, y al que es preciso tomar en cuenta si queremos analizar con objetividad la actualidad social cubana y no incurrir en el mismo esquema de exclusiones y parcelaciones (revolucionarios/contrarrevolucionarios, patriotas/traidores, cubanos/anticubanos, etc.) que tan útil ha sido al gobierno.

Todo proceso de cambios viene precedido de ciertas manifestaciones de pensamiento, aparentemente aisladas, la mayoría de ellas de signo espontáneo, que tienen la virtud de desatar eventos no siempre directamente derivados de la acción inicial, pero igualmente relacionados con un entorno social compartido por diversos grupos y sectores con intereses específicos. Así, por ejemplo, el inicio de la blogósfera alternativa —tomando como fecha el nacimiento del blog Generación Y en la web Desde Cuba y que con relativa rapidez se extendió dentro de la Isla— puede relacionarse con un fenómeno que le antecedió, la polémica intelectual conocida como guerrita de los e-mails, aunque no sea exactamente una consecuencia de la misma. Lo cierto es que ambos sucesos —la polémica y la blogósfera— se enmarcan en un ambiente social común, a pocos meses de haberse producido la Proclama que traspasaba "provisionalmente" el poder de un Castro a otro, cuando se extendía una fuerte expectativa de cambios y dominaba un sentimiento general, mezcla de esperanza e incertidumbre.

Si bien el primer fenómeno tuvo un carácter efímero, el segundo se ha prolongado y fortalecido en los últimos cuatro años; no obstante, la polémica fue la primera manifestación visible de una ola de debates virtuales que superó ampliamente el tema inicial de la discusión (la presencia en la televisión nacional de ciertos tenebrosos censores de la cultura) hasta llegar a cuestionarse seriamente la política cultural de la revolución y otros aspectos raigales de la realidad cubana. Obviamente, en febrero de 2007 las autoridades no pudieron silenciar mediante una reunión —con entradas por invitación y a puertas cerradas en Casa de las Américas, bajo la supervisión del ministro de Cultura— la expresión de inconformidad creciente de muchos intelectuales, escritores, artistas y otros sectores de la sociedad. A partir de ese momento, con independencia del incidente que provocó el comienzo de los debates y del "cierre oficial" que se dio al proceso, nada fue igual: se había destapado la caja de Pandora de la opinión pública, aunque —en ausencia de otros escenarios posibles— los debates se hubiesen producido en la red virtual.

Apenas un par de meses después de sofocada la polémica, dio inicio la blogósfera alternativa. Una mirada rápida evidencia varios elementos básicos de este fenómeno: su carácter esencialmente espontáneo e independiente; la variedad de su composición, ya sea en las temáticas de los blogs, en las diferencias generacionales entre los blogueros, en los estilos y en los intereses individuales; la rapidez de su crecimiento y su capacidad de multiplicarse, mantenerse y evolucionar cualitativamente a pesar de las proverbiales limitaciones de conexión en Cuba y del hostigamiento por parte de las autoridades. Se trata de un fenómeno heterogéneo y peculiar, diferenciado de cualquier manifestación cívica anterior, pero no divorciado de éstas.

Por su parte, en los últimos tiempos, han comenzado a surgir otros espacios virtuales, puede que no tan independientes o tan espontáneos, pero igualmente sitios de opinión. Quizás, a su vez, esos espacios no hubiesen sido posibles sin el antecedente de la blogósfera alternativa; al margen de que algunos de sus animadores hayan sido expresamente designados por los ideólogos del sistema para enfrentar la limitada, pero discretamente creciente influencia de algunos blogs de ésta. Que las autoridades se hayan visto obligadas a permitir espacios oficialistas o pseudo-oficialistas de opinión es todo un logro, aun cuando sus pretensiones sean debilitar el desarrollo de la sociedad civil al interior de Cuba, entorpecer el libre flujo de informaciones y debates, o simplemente confundir a sectores permeables e indecisos.

Es por eso que, si bien tomo con reservas la aparición de "disidentes revolucionarios" en el espectro virtual cubano, tampoco considero prudente dar un portazo a tales propuestas. No sería sano clamar por diálogos y a la vez ceder ante suspicacias. Está claro que siempre habrá oportunistas y agentes camuflados, pero esos son los que tendremos que ser capaces de identificar. No caigamos en la tentación de repetir un esquema que rechazamos. Estos y otros nuevos espacios podrían ofrecer la posibilidad de tender puentes y fomentar discusiones cívicas entre cubanos de diferentes tendencias de pensamiento.

Aunque a muchos nos pueda sonar a herejía, es probable que entre los nuevos críticos "revolucionarios" se muevan no solo los personajes dogmáticos de siempre, ahora  disfrazados de reformistas, sino también pensamientos jóvenes que bien podrían aportar al diálogo nacional y a una transición basada en el respeto a las diferencias y en la inclusión de todos los grupos sociales de los más diversos intereses. Mi propuesta es, entonces, aceptar el reto: lancemos nuestras ideas y aspiraciones; entablemos un debate inclusivo, transparente y abierto; hagamos visibles nuestras diferencias y apostemos por los argumentos contra las consignas. Después de medio siglo de estériles barricadas, no tenemos nada que perder y sí mucho por ganar.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.