Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Sociedad

Urgencias e imperativos del presente y el futuro

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El pasado 28 de abril, como parte del ciclo de conferencias que regularmente se imparte en el Aula Fray Bartolomé de las Casas, el licenciado Roberto Veiga, editor de la revista Espacio Laical, tuvo a su cargo la exposición Urgencias del presente, imperativo del futuro, la cual fue presidida por una emotiva e ilustrada introducción a cargo de fray Manuel Uña, rector del centro dominico. Veiga comenzó exponiendo los presupuestos teóricos de su tesis, estructurada a partir de tres conceptos centrales: la igualdad, la libertad y la fraternidad.

Apoyado en los presupuestos del padre Félix Varela, Veiga definió la igualdad como el derecho que posee toda persona para que sus perfecciones y méritos sean apreciados. Seguidamente delimitó tres especies de igualdades: natural, social y legal. La primera designa la identidad de la especie humana; la segunda la igual participación en los bienes sociales y la tercera referida a la atribución de derechos e imposición de premios y penas sin excepción de persona, es decir, a la igualdad ante la ley. Desde ese marco conceptual se detuvo en varios aspectos vitales, de los cuales seleccioné 12 de ellos: 

1. La igualdad de razas, avalada por la ley, pero vulnerada en la vida diaria. En este tema reconoció la existencia de un debate y planteó la necesidad de facilitarlo, ensancharlo e incorporar políticas culturales y educativas encaminadas a su solución, pues nuestra comunión nacional y nuestra fraternidad dependen de la integración racial.

2. Acerca del modelo económico planteó que la precariedad material y humana que padecemos daña a la libertad, la igualdad y la fraternidad. De ahí la necesidad de que su reajuste, por el papel clave del trabajo, resuelva el pleno empleo para que la sociedad sea más libre, igual y fraterna; lo que representa un desafío ya que es imposible ser rentable con el sobreempleo actual.

3. Acerca de la descentralización económica, alertó que la misma pudiera aumentar la cifra de desempleados, generando mayor pobreza e indefensión. Por ello es necesario descentralizar a la vez que crear las condiciones para atenuar el dolor y crear empleos lo más rápido posible. Además consideró que se debe propiciar una amplia inversión extranjera e institucionalizar cuanta iniciativa surja de la ciudadanía; para lo cual se requiere "instituir la fraternidad como cultura" social.

4. Consideró que habrá que mantener una educación obligatoria y gratuita hasta noveno grado lo que, por supuesto, conduciría a la opinión lícita de permitir que esa educación tenga una variante privada. En este sentido planteó que un acceso demasiado diferenciado a la enseñanza básica podría originar un desequilibrio educativo y falta de integración en las nuevas generaciones. Por ello, al sistema estatal de enseñanza, habría que incorporarle determinada libertad académica, pluralidad pedagógica y la posibilidad de aprender religión y el más amplio abanico de conocimientos filosóficos, sociológicos, jurídicos, económicos y políticos.

5. Planteó que el disfrute de las igualdades que exige la condición humana implica el acceso a mayores cuotas de libertad. Sin embargo, la Ley fundamental actual acota que dichas libertades deben ejercerse conforme a los fines del socialismo, que como es lógico, condiciona y limita el ejercicio de la libertad. En ese sentido, Veiga prefiere una sociedad que garantice al máximo el despliegue de todo el abanico posible de matices ideológicos y políticos, pero aseguró que podría sentirme satisfecho si verdaderamente hubiéramos desplegado esos ideales y medios, de manera participativa y consensuada.

6. Planteó el peliagudo asunto de la libertad política, que limita la capacidad de acción real del ciudadano, sobre todo cuando éste difiere de las propuestas oficiales. Ante la pregunta de cómo garantizar la libertad política en esas condiciones, consideró que la mejor solución es abrir la posibilidad a la existencia de otras asociaciones políticas.

7. Acerca del debate de los documentos del VI Congreso del PCC, señaló que la marcha del proceso de diálogo, esencialmente sobre temas económicos, indica la existencia de actitudes que pueden hacer fracasar la consecución de un camino de consensos. De un lado hay sectores que no son afines al gobierno, con una incapacidad enorme para reconocerle su legitimidad y dialogar con el mismo. De otro lado, un funcionariado oficial que, en muchos casos, recela de todo cambio e intenta asfixiar el debate. Algo lamentable porque vivimos el tiempo preciso para contribuir mancomunadamente a la búsqueda de una Cuba donde quepamos, definitivamente, todos.

8. En tal sentido, destacó que un acuerdo generalizado sobre los principios que deben fundamentar la sociedad cubana y de los medios para realizarlos, diseñado de manera compartida por toda la población, pudiera aportar el entusiasmo nacional para dedicarnos a cincelar un desempeño comunitario, fundado en la fraternidad y en la diversidad. En este punto recordó que los obispos cubanos, en la Carta Pastoral El amor todo lo espera, propusieron un diálogo entre cubanos franco, amistoso y libre, no para ajustar cuentas y depurar responsabilidades, ni para reducir al silencio al adversario y reivindicar el pasado, sino para dejarse interpelar; un diálogo no tanto para averiguar los por qué, como los para qué, porque todo por qué descubre siempre una culpa y todo para qué trae consigo una esperanza. Un consenso que podría conducirnos también a una importante y necesaria reforma del texto constitucional.

9. Planteó la importancia de la familia para la formación de las personas y las naciones, la que en su condición de célula fundamental de la sociedad, requiere asegurarle todos los derechos que demanda y apoyarla intensamente para que logre un desempeño responsable de los mismos.

10. Al referirse al ámbito de la política, que tradicionalmente posee un influjo sustancial en la conducta social e institucional del país, dedujo la necesidad de perfilar un entramado institucional público a través del cual cada ciudadano pueda donarse fraternalmente para procurar la libertad y la igualdad suya y la de los demás, lo que denominó como democracia de consensos.

11. Se refirió a la gestión del sistema de tribunales, el que debe ganar relevancia en relación con el resto de las instituciones públicas y ofrecer un trato altamente profesional, dado su carácter de garante de la justicia. En cuanto a la Asamblea Nacional, planteó que ha de procurarse que la candidatura para diputados pueda ser el resultado de un proceso auténtico en el seno de organizaciones sociales que se consideren estructuras de sectores del pueblo, para relacionarse con el resto de la sociedad y el Estado. En ese sentido expresó: lo que sí puedo decir es que en lo adelante esto debe implicar que la población pueda elegir directamente al primer mandatario, así como revocarlo de su cargo, lo cual resultaría un ensanchamiento de la libertad y la igualdad.

12. Para cerrar planteó que el actual presidente, Raúl Castro, tiene la misión histórica de facilitar este proceso, "pero también comprendo", dijo, "que le queda poco tiempo para la envergadura de la empresa".

Al finalizar su exposición, clara y precisa, Veiga fue premiado por un auditorio atento con una de las más prolongadas ovaciones que se haya escuchado en este recinto académico.

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