Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Opinión

Editorial: Falta de relevo, falta de futuro

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Sin novedades en cuanto a las reformas económicas, el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba deja como principal titular la limitación de mandatos de "cargos estatales fundamentales" a dos períodos de cinco años. La medida, celebrada por algunos como un primer paso, excluye explícitamente cualquier modificación legal en el escenario de partido único. Con ella Raúl Castro garantiza una salida feliz para él y los de su generación, y gana tiempo para consolidar el capitalismo de Estado, que podría asegurar a los herederos de la élite el control de la economía y la política.

Durante décadas, Fidel y Raúl Castro negaron el relevo generacional con argumentos espurios. Ahora, a punto de cumplir 80 años, el segundo descubre que no existen "cuadros" preparados para acometer el relevo. Como si el Partido Comunista hubiese cobrado, de repente, vida propia. Como si esa ausencia de gente capaz no fuese responsabilidad de los propios líderes.

El Partido Comunista ha sido acusado también de frenar los cambios que el país necesita. En su intervención inaugural, Raúl Castro admitió los graves errores del pasado, reconoció la lentitud en la implementación de las reformas, pero atribuyó esos errores y lentitudes a los mandos intermedios y a un Partido de supuesta heterogeneidad, capaz de ofrecer resistencia a sus más altos dirigentes.

Raúl Castro desvió responsabilidades del mismo modo en que se desvían recursos.

Fueron desechadas de antemano, sin derecho a discusión, 45 enmiendas llegadas desde las discusiones populares. Se hizo evidente el limitado alcance otorgado al trabajo por cuenta propia y la envergadura de la intromisión estatal para evitar la independencia económica de los ciudadanos. Al cierre del congreso quedó claro que no existe voluntad política de avanzar en la libertad de empresa, ni de desatar abiertamente las fuerzas productivas.

Entretanto, las perspectivas futuras no pueden ser más preocupantes. Cifras oficiales pronostican que en 2015 el 50% de los cubanos trabajará en el sector privado. Esto significa que la mitad de la población activa se dedicará a los pocos oficios autorizados. Dada las limitaciones del plan de reformas, no podrá acceder a ninguna actividad cualificada: en caso de cumplirse este pronóstico, la competitividad de la economía cubana no alcanzará a salir de su actual empantanamiento.

Despreocupado de una amenaza así, el Partido Comunista de Cuba parece solamente interesado en la gobernabilidad de un país de lechugas y paladares. Después de postergarla por 14 años, celebra su reunión más importante, y apuesta en ella por políticas capaces de producir en todos los campos un panorama idéntico al que Raúl Castro denunciara dentro de sus filas: falto de relevo, falto de futuro.

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