Jueves, 14 de Diciembre de 2017
22:51 CET.
Economía

Planificación y mercado: en torno a la Comisión 4 del Congreso

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Hasta ahora, tal vez haya sido en la Comisión 4 del congreso del PCC, encargada de las "cuestiones de eficiencia", donde se ha profundizado más en el paradigma del modelo económico existente en Cuba, de tan nefastos resultados para la población.

Al abordar la problemática del comercio en la Isla, los delegados afirmaron que "surtido, calidad y precio deben ser los elementos fundamentales en el examen de la política para el comercio expresada en los Lineamientos". Hasta aquí nada extraño. Parece un razonamiento adecuado, impecable en términos económicos y extraído de un manual de técnicas de marketing de primer curso. Sí, es cierto, cuanto mayor y más diversificada sea la cesta de bienes y servicios que tienen a su disposición los individuos, mayor será el bienestar de la población. Advierto que esto es justo lo contrario de la libreta de racionamiento instaurada por el régimen desde sus inicios, pero siempre es bueno percatarse de los errores y plantear soluciones, aun cuando sea 51 años después.

Pero vayamos al punto principal. El debate se intensificó en esta Comisión 4 cuando los delegados "coincidieron en destacar el compromiso permanente de tener en cuenta las necesidades básicas de la población, y en consecuencia establecer prioridades para satisfacerlas". Otro principio fundamental que nos lleva a la esencia de la economía de mercado, es decir, los individuos se encuentran en un óptimo bienestar cuando persiguen la satisfacción de sus necesidades y preferencias, dados los gustos y el nivel de renta. Con estos simples indicadores, se transmite de forma automática suficiente información para decidir qué se quiere consumir, cuánto y cómo. La economía asigna los recursos de forma eficiente, gracias a una "mano invisible", y se alcanza un equilibrio oferta y demanda en todos los mercados.

Sin embargo, confirmando esa falta de credibilidad que inspira el documento de los Lineamientos, aparecieron posiciones contrarias, al afirmar algunos delegados que "una sociedad organizada en beneficio de su población tiene que adoptar una economía donde prime la planificación y no el mercado".

La cuestión es cómo salir de este pequeño lío conceptual de los comunistas cubanos. Planificación presupone, sin lugar a dudas, aceptar la existencia de un agente superior que tiene el poder de decidir por los demás. Muchas de esas decisiones no suelen ser acertadas, porque es imposible alcanzar el conocimiento de los millones y millones de individuos, agentes, organizaciones y demás que operan de forma simultánea en una economía. Hasta los mejores planificadores se equivocan en sus decisiones, causando el daño sobre la población. Moraleja, demos al mercado una oportunidad. No. Bajo ningún concepto. Parece que por ahí no van los tiros de los comunistas nuestros, aunque siempre hay alguien que como un Quijote del siglo XXI se enfrenta a los viejos molinos que ya ni se mueven.

Este es el caso de Santiago Pérez, delegado por Mayabeque, que buscando un equilibrio imposible afirmó que "establecer esa economía planificada no quiere decir que se le dé la espalda al mercado, porque para ser eficientes y óptimos en cada gestión estamos en el deber de estudiar los elementos macro y microeconómicos que lo componen". Aquí es donde ya no pude más y me quedé sin aliento.

¿Un delegado del PCC hablando de elementos macro y microeconómicos que componen el mercado? Y yo pregunto, ¿pero sabe alguien en Cuba de qué estamos hablando, querido Santiago? Maximizar el beneficio sometido a restricciones, dados el nivel de renta y los gustos, ¿tiene algún sentido actualmente en Cuba? De los gustos y preferencias, mejor darse una vuelta por las calles de Centro Habana y ver qué sabanas con el rostro de Mickey Mouse tienden entre las casas aledañas a las callejuelas. Esos son los productos que quieren los cubanos.

De la renta, ¿qué podemos decir con un salario medio de 18 euros que no alcanza para comprar una libra de carne de res de los mercados agropecuarios? ¿Qué tipo de análisis microeconómico podemos hacer de una economía en la que nadie, excepto los privilegiados del Partido, tiene acceso a la propiedad privada y la acumulación de bienes? ¿Cómo se puede establecer la relación renta ocio, fundamental para definir múltiples equilibrios microeconómicos, cuando los salarios no dependen de la productividad del trabajo? Y yendo más lejos aún, ¿qué sentido tiene abordar las cuestiones macro cuando ni siquiera la CEPAL se cree los métodos de estimación de las variables macroeconómicas en Cuba?

¿Para qué más? Los delegados tienen la solución. Uno de ellos, César Arocha, cerró el debate en esta Comisión 4 y "reafirmó que el fundamento medular de los lineamientos es que el Estado socialista mantiene la propiedad de los principales medios de producción, pues ello es la expresión de la voluntad del pueblo y la garantía de su independencia económica", y se quedó tan tranquilo. Espero que a Santiago Pérez de Mayabeque, muy cerca de Santiago de las Vegas, mi ciudad de origen, le permitan seguir investigando sobre los principios micro y macro de la economía. Ese sí que es un camino acertado, y no preocuparse por las cocinas eléctricas. ¿No creen?

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