Lunes, 18 de Diciembre de 2017
19:04 CET.
Nuevas Tecnologías

Internet, una amenaza mortal

En Cuba, el acceso a internet es restringido y altamente costoso para los ciudadanos, pero también controlado por instituciones estatales. Según el gobierno, las restricciones a los particulares, se deben a las medidas del embargo estadounidense, que limitan las condiciones y calidad de la conexión.

El Decreto 209 de 1996, de "Acceso desde la República de Cuba a Redes Informáticas de Alcance Global", creó una Comisión Interministerial encargada de autorizar la conexión directa a internet y decretó un acceso selectivo a la misma. El órgano está presidido por el Ministro de la Informática y las Comunicaciones, e integrada por los titulares de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, de Justicia, del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Estos dos últimos regulan el acceso a internet para conciliarlo con la defensa y la seguridad nacional.

Según consignó el Consejo de Ministro en la norma, esta comisión se encarga de garantizar que la información difundida sea fidedigna, y de que la información que se obtenga esté en correspondencia con los principios éticos, y no afecte los intereses ni la seguridad del país. En consecuencia, priorizó la conexión de una red nacional interna (intranet), que garantiza el control absoluto de la información y minimiza el uso directo a la red de redes.

En marzo de 2010, Estados Unidos permitió la exportación de programas informáticos que permiten conversaciones en línea y acceso a redes sociales. La decisión otorga exenciones, bajo las sanciones existentes, a compañías como Google Inc. y Microsoft Corp., para ofrecer servicios a Irán, Sudán y Cuba, como forma de ayudar a sus ciudadanos a comunicarse con el mundo exterior.

El gobierno cubano alegó que la medida no aliviaba el embargo, sino que era un plan de "subversión" y "desestabilización" para derrocar el sistema socialista. De manera que dejó claro, en el Decreto 209, que las redes informáticas de alcance global son un peligro a la Seguridad del Estado.

El subcontratista norteamericano Alan Gross fue juzgado hace unos días en la Habana por intentar contribuir con el "libre flujo de información de, hacia y entre el pueblo cubano". Lejos estaba Gross de imaginar que el gobierno castrista se sentía amenazado, cuando pretendió hacer llegar a la comunidad judía en Cuba equipos de conexión satelital.

Luego de 14 meses de encierro, sus buenas intenciones fueron interpretadas por el gobierno de la Isla como un acto en contra de "la independencia o la integridad territorial del Estado''. Justo después de que redes sociales como Facebook y Twitter fueran utilizadas para organizar protestas que terminaron con la destitución de los gobernantes de Egipto y Túnez.

A todas luces, no parece racional considerar que equipos de comunicación satelital puedan afectar la soberanía de la Isla, a menos que el gobierno considere a Internet una amenaza mortal. Una vez más, se utiliza el pretexto de la injerencia estadounidense en los asuntos internos para garantizar el régimen de desinformación en el que vive la mayoría de la población.

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