Lunes, 18 de Diciembre de 2017
19:04 CET.
Examen del raulismo

Raúl Castro quiere salvar al régimen, no al país

Raúl Castro cumple tres años en la presidencia del país. Bajo un orden político distinto al que existe en Cuba, habría sobrepasado ya la primera mitad de su mandato como presidente constitucional y sería hora de recuento. ¿Qué ha sido lo más positivo y lo más negativo de este período? 


Bertrand de la Grange

Me atrevo a resumir los tres años de presidencia de Raúl Castro en una sola frase: lo más positivo es que ya no está Fidel en primera línea, y lo más negativo es que, en su lugar, está Raúl. Han sido tres años más de castrismo, ahora bicéfalo. La esencia del régimen no ha cambiado y sus dirigentes están obsesionados con su perpetuación en el poder, a cualquier precio. Después de 50 años de colectivismo devastador para la economía del país, los hermanos Castro han renegado de la función solidaria del Estado —pero no de la represiva—, sin preocuparse lo más mínimo por las graves consecuencias sociales a corto plazo y sin ofrecer una alternativa viable.

La diferencia de carácter entre Raúl y Fidel, conocida desde siempre, no tiene relevancia. Mucho más significativo es el hecho de que el líder megalómano y el apparatchik gris comparten la misma concepción del poder. Sólo ellos saben lo que es bueno para el pueblo. Nunca se equivocan —a lo sumo, "actualizan el modelo"— y prefieren las medidas punitivas a las creativas. Como prueba, aquí están las tres principales decisiones de Raúl Castro: el destierro a España de decenas de presos políticos, el despido de medio millón de funcionarios y la supresión de buena parte de los subsidios estatales a la canasta básica.

En la prisa para resolver sus graves problemas de caja, el Gobierno ha puesto la carreta delante de los bueyes: ha echado a sus trabajadores antes de crear las condiciones para una reinserción laboral en el malogrado sector privado, que sigue sometido a regulaciones drásticas (no puede haber libre empresa si la matas a impuestos, no permites la compra de materia prima en un mercado competitivo y restringes la venta libre de la producción). El régimen ha prohibido o cohibido durante 50 años cualquier iniciativa individual —dos generaciones enteras no saben lo que es trabajar por su cuenta o crear una empresa— y, de repente, lanza a toda esa gente a la calle, como un padre echa de casa a un hijo sin empleo cuando la tasa de paro está por las nubes.

En cualquier otro país, lo estamos viendo ahora en el mundo árabe, semejante maltrato provoca una revuelta. No en Cuba, donde medio siglo ha adormecido a la sociedad. Hay menos presos políticos hoy en la Isla, pero no hay más libertad: los cubanos no pueden viajar libremente al extranjero, siguen las detenciones arbitrarias por expresar públicamente una opinión contraria al régimen, no hay acceso libre a la información (internet, prensa), no existe el derecho de asociación y Raúl Castro no parece dispuesto a someter su cargo al sufragio universal. Es decir, nada sustancial ha cambiado y no hay ningún indicio de una voluntad en ese sentido.

Como se sospechaba desde el inicio, Raúl Castro no es ningún Gorbachov y no tiene cintura para tomar las decisiones audaces que exige la situación: él quiere salvar al régimen, no al país. Sin embargo, los despidos masivos y la necesidad para los ciudadanos de buscarse la vida fuera del Estado podrían propiciar una dinámica nueva. La libertad es como el agua: aprovecha la menor fisura para avanzar. Así empezó en el mundo árabe y así pasará en Cuba, tarde o temprano. A pesar de los hermanos Castro.

 

Carmelo Mesa-Lago

I. Aspectos Positivos

Las reformas económicas, aunque demoradas, de magnitud insuficiente y con contradicciones, son las más importantes introducidas durante la revolución y de orientación positiva hacia el mercado. Ninguna de las reformas anteriores puede compararse a las actuales: ni las de los 70 (crítica al igualitarismo después de la debacle de la zafra de los 10 millones), ni las de los 80 (introducción del trabajo por cuenta propia, mercados libres agropecuarios), ni las de la crisis de los 90 (regreso del cuentapropismo y mercados agropecuarios, circulación del dólar, apertura a la inversión extranjera).

Por ejemplo: el usufructo, a pesar de sus limitaciones y falta de incentivos; el cuentapropismo, con mayor amplitud para contratar empleados que nos sean familiares; y el reconocimiento y eliminación gradual del empleo innecesario en el sector estatal y su sustitución por empleos en el sector privado.

También la libertad gradual de los presos políticos y de consciencia, así como cierta apertura para la discusión de temas económicos y sociales importantes.

II. Aspectos Negativos

Los tres principales son: 1) el nombramiento en el Consejo de Estado de dirigentes  contrarios a la reforma económica que fuerzan compromisos en dichos cambios que los hacen menos efectivos; 2) la demora en implantar las referidas reformas (desde que fueron anunciadas el 26 de julio de 2007) hasta 2010; 3) las contradicciones internas en las medidas tomadas y su naturaleza no lo suficientemente profunda.

Por ejemplo; los Lineamientos proponen la "actualización del modelo económico [donde] primará la planificación, no el mercado", pero la planificación central ha fracasado por medio siglo y una simple actualización no corregirá las graves fallas del sistema; a pesar de la prevista descentralización hacia empresas y municipios, predomina el excesivo control central, una de las causas de dicho fracaso.

Los despidos desde 500.000 hasta 1.800.000 trabajadores estatales innecesarios (entre 10% y 37% de la fuerza laboral) requieren la creación de trabajos por cuenta propia, pero en los 15 años que van del 1993 al 2010, el número máximo de aquellos creados fue 169.000. La prioridad dada al control sobre dichas ocupaciones y el aumento en 300% de los ingresos fiscales por impuestos a las mismas, son fuertes barreras para la creación de dichos puestos privados, lo cual indica una contradicción importante y crea una situación social muy difícil.

 

Jaime Suchlicki 

Hay muy poco positivo que mencionar. El inicio de algunos cambios en el sector económico que no van a llevar a Cuba a una economía de mercado ni van a resolver los problemas económicos de los cubanos. El hecho de que la mayoría de los nuevos cuentapropistas son blancos y pueden disponer de ayuda de familiares en el exilio va a profundizar las diferencias raciales. Los negros y mulatos en la Isla no tienen posibilidades de recibir ayuda del exterior y van a sufrir con estas nuevas medidas.

La situación política sigue sin cambio. Más represión y un grupo que se aferra al poder. La sucesión de Fidel a Raúl es casi completa y probablemente Fidel renuncie al secretariado del Partido antes o durante el próximo VI Congreso.

Desafortunadamente la situación de Cuba se asemeja a la de la Unión Soviética en la década de los 80. Un proceso de sucesión gradual entre octogenarios y un pueblo en la espera de la muerte de sus líderes para ver si se acelera una verdadera transición.

 

Guillermo Fariñas

Lo más positivo que ha tenido el gobierno de Raúl Castro es que, de manera cruda, se ha dicho, por parte del fundador de la revolución cubana, el "líder histórico" Fidel Castro, que esto no tiene ningún tipo de perspectivas.

Fidel Castro dijo en una entrevista a un periodista extranjero que el modelo económico socialista no funcionaba ni aquí, en Cuba.

Creo que también es de gran importancia el hecho de que en los últimos discursos el actual gobernante, el hermano del líder histórico, Raúl Castro Ruz, ha dicho que hay que tomar medidas neoliberales, aunque no haya utilizado esas palabras. Esto trae la descaracterización total del régimen, y deja claro que no le interesan las consecuencias que pueda tener en el pueblo cubano.

Al tomar medidas económicas neoliberales, el régimen se ha descaracterizado, ha perdido credibilidad.

Negativo: Creo que una de las cosas más importantes es el hecho de que tras la fatídica y dolorosa muerte de Orlando Zapata Tamayo la disidencia se cohesionó más para pedir la liberación de los presos políticos. Por primera vez el gobierno tuvo que ceder ante actores políticos dentro del país, tuvo que acudir a su enemigo ideológico histórico, la Iglesia Católica, para que hiciera el papel de intermediario.

También pienso que la proyección internacional de la disidencia, y sobre todo la situación interna cubana, se hizo más viable.

Además, ya no estamos hablando de si se puede hacer oposición o no, estamos diciendo "en qué condiciones me la vas a dejar hacer, si me vas a dejar tomar las calles pacíficamente o si no". Pienso que hay otra perspectiva para la labor de la oposición pacífica dentro de Cuba.

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