Lunes, 18 de Diciembre de 2017
13:21 CET.
Crisis en Libia

Donde pensar es un delito

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Si alguien tuviera la oportunidad de preguntarle a Fidel Castro cómo es posible que en apenas unas horas se contradiga al valorar una misma situación, por supuesto que no obtendría la respuesta que espera, sino que sería enviado a una celda. Al Gran Líder no se le cuestiona, aunque se haya pasado la vida equivocándose y hundiéndonos en la miseria.

Parece asunto de risa, pero conociendo que en la última contradicción hay víctimas fatales, entonces deja de ser chiste. Cuando no se esperaba que la revolución de Egipto fuera a extenderse a otros países, el "compañero Fidel", en una de sus Reflexiones, osó decir que el pueblo egipcio estaba hastiado de treinta años bajo el mando de Mubarak. Es algo cierto, sólo que Castro es incapaz de ver a los cubanos en la misma situación. Nunca imaginó que las revueltas se desarrollarían en otros países, justamente hasta tocar a la puerta de su cómplice y amigo, el dictador libio Muammar El-Gadafi. Y lo que antes resultaba ser "el pueblo egipcio enfurecido", ahora en Libia, Castro le llama "un sector seducido y guiado por intereses extranjeros". Los portavoces castristas vocean en cada noticia que los medios de información internacionales exageran al asegurar que hay mil muertos, cuando realmente no sobrepasan los cuatrocientos, que quienes protestan son vándalos que intentan saquear los edificios gubernamentales, y que las fuerzas del orden han tenido, obligadas por las circunstancias, que enfrentar enérgicamente a los malhechores.

Claro, no se dice que Muammar El-Gadafi proviene de la misma escuela que los Castro, que también sembró pánico con el terrorismo internacional y que está sumergido en una gran corrupción. Se oculta también que los libios rechazan las intenciones del gobernante de entregarle el poder a su hijo. Tampoco se dice que hace poco tiempo el presidente venezolano Hugo Chávez firmó amplios convenios comerciales con su homólogo libio, por lo que perdería un aliado militar y comercial.

Cómo es posible que para el "compañero Fidel" los seres humanos no signifiquen lo mismo, considere que las vidas no sean iguales, no tengan el mismo valor, cuando intereses personales y políticos están en juego. Conmigo o contra mí, ha sido su manera de mirar la vida sin importarle los derechos ajenos. Jamás piensa en el lado humano sin calcular antes el lado político. Su manipulación no tiene escrúpulo, se es víctima o traidor, según su ente y beneficio.

¿Por qué en Cuba no se ha desatado una revuelta conociéndose el alto nivel de descontento en la población? Quizás habría que remontarse a que fuimos el último país en el continente en independizarnos, por lo tanto, somos la nación más joven de América, y a eso le sumamos que nunca aprendimos, o no tuvimos tiempo, a ser independientes, jamás, en nuestro siglo de supuesta "democracia", ejercimos el derecho individual. Llevamos, entre Batista y Fidel Castro, mucho más que medio siglo de dictadura, donde ser soberano es sinónimo de traición, y quien traiciona es castigado con severidad. El castigado, si sobrevive, no tendrá voluntad para repetirlo. Los testigos del acontecimiento lo reciben como escarmiento ejemplarizante, y prefieren llegar a la determinación de huir, emigrar a cualquier punto del planeta y poner su vida a buen recaudo.

Es sabido, así nos ha preparado el "compañero Fidel", que cuando intenten quitarle el poder, se consumará una gran masacre. Y la fea expresión de "daño colateral", tendremos que asumirla, por desagradable que nos parezca. Desgraciadamente, no existe otra posibilidad.

La pregunta es quiénes están dispuestos al sacrificio.

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