Lunes, 18 de Diciembre de 2017
22:49 CET.
Opinión

El otro diversionismo

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Fue en los años 70 que se puso de moda aquello del "diversionismo ideológico". Bajo el incómodo epíteto cabía lo mismo el eurocomunismo, los Beatles, la poesía o el cabello largo; la acusación derivó en sanciones partidistas, en purgas universitarias y hasta en prontuarios judiciales. Con el tiempo bajó la fiebre y pasados los años se hablaba del tema como si hubiera sido una enfermedad infantil.

El "diversionismo" pudiera definirse como la tendencia a desviar la atención del tema principal con el propósito de distraer al oponente y así sorprenderlo con un golpe demoledor. Eso lo saben los boxeadores, los abogados, los militares y todo aquel que tenga un adversario al que haga falta confundir. Cualquier estratagema en ese sentido resulta lícita, aunque parezca sucia, siempre y cuando se aplique contra el enemigo.

Después de ver detenidamente el último video "filtrado" desde algún estamento del oficialismo gubernamental, donde aparece un hombre con ínfulas de experto cayéndole a mentiras a un grupo de altos oficiales del Ministerio del Interior, me da la impresión de que "allá arriba" está pasando algo muy extraño. ¿Cómo se explica que se trate de engañar a quienes tienen que conocer mejor que nadie la identidad del adversario? Podría entender la explicación del conferencista si su auditorio estuviera compuesto por un grupo de corresponsales extranjeros acreditados en Cuba. Digo que podría entenderlo, no que lo aceptaría desde el punto de vista ético.

Si miente por iniciativa propia por el afán de notoriedad de presentarse como talentoso e imprescindible ante sus jefes, o si miente cumpliendo estrictas orientaciones de una mano tenebrosa, eso no puedo saberlo. Pero sé que miente. Me consta. La blogosfera alternativa cubana no es una creación del imperialismo norteamericano sino fruto de una conjunción de factores entre los que se destacan el fracaso del sistema socialista, la inconformidad ciudadana, especialmente entre los más jóvenes, y el desarrollo de la tecnología a nivel mundial.

Los numerosos premios recibidos por la bloguera Yoani Sánchez entre 2008 y 2011 no pueden ser interpretados como una operación de lavado de dinero orquestada por el gobierno de Estados Unidos. ¿Acaso pueden hacerle creer a alguien medianamente inteligente que una banda de agentes de la CIA se ha especializado en sobornar o intimidar a personas decentísimas, miembros de los jurados del Ortega y Gasset, en España; el BOBs en Alemania; la Universidad de Columbia en Estados Unidos; el Príncipe Claus en Holanda; y más recientemente el premio Jaime Brunet de la Universidad de Navarra y el iRedes en Burgos?

¿Entre quiénes han distribuido esos supuestos equipos de altísima tecnología satelital mencionados en la conferencia? ¿Acaso no sabe la Seguridad del Estado cómo es que se conectan a Internet los blogueros, periodistas independientes y opositores de todas las tendencias?

Me asusta pensar que las instituciones encargadas de velar por la seguridad de la nación estén siendo entretenidas de esa forma. ¿Será que están preparando un golpe de Estado, fraguando una invasión desde el extranjero o algo que no se le ha ocurrido a nadie? Si esa conferencia del llamado "policía informático" no es puro diversionismo, entonces qué cosa es.

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