Lunes, 18 de Diciembre de 2017
15:51 CET.
Nuevas Tecnologías

La lógica torcida del policía cibernético

Esta nota termina con el link a un video. Vale la pena verlo. Se trata de un joven oficial del Ministerio del Interior (MININT), especialista en guerra cibernética, que durante una hora les explica a unos militares y a otros "compañeros" cómo los "contrarrevolucionarios", de la mano de Estados Unidos, utilizan las nuevas tecnologías para tratar de desestabilizar a la revolución y cambiar el sistema comunista. Su enemigo principal es Yoani Sánchez y dice sobre ella cosas tan peregrinas como que los premios en metálico que ha recibido o las distinciones periodísticas y académicas que le han otorgado han sido orquestados por Estados Unidos, que así "blanquea" el dinero asignado a esta valiente bloguera.

Yoani no es la única enemiga. Se refiere al blog Penúltimos Días y alude a Ernesto Hernández Busto, ataca a Raíces de Esperanza, percibe al cantante Juanes como un adversario coludido con Raíces de Esperanza, asegura que convirtieron el concierto en una derrota para la contrarrevolución y revela que el gobierno cubano ha desplegado en el campo de batalla virtual a más de mil periodistas.

Durante toda la charla asume que está en una guerra y recurre constantemente a la jerga militar. Para él la estrategia de Estados Unidos es obvia: la oposición convencional crea artificialmente los conflictos y los comunicadores tipo Yoani y el resto de los blogueros difunden la información con el objeto de generar el caos. Como prueba de la racionalidad de su planteamiento muestra la información pública (y publicada) del dinero destinado por Washington para promocionar la democracia en Cuba: laptops, teléfonos, viajeros, adiestramiento y acceso a Internet por vía satelital que no puede controlar el gobierno.

Lo interesante de la charla es que este policía de Internet no es capaz de examinar las premisas básicas sobre las que se asienta su planteamiento. ¿Qué defiende y para qué lo defiende?

Como los perros de presa, los toros de lidia y los gallos de pelea, el policía ataca, pero no se cuestiona por qué lo hace o cuáles son las razones de sus adversarios para tratar de cambiar un sistema tan escandalosamente fracasado. Por supuesto que Yoani Sánchez, Oswaldo Payá o las Damas de Blanco quieren cambiar el sistema por otro que funcione mejor. ¿Cuál? El que le da sentido y forma a las 30 sociedades más ricas y felices del planeta. Quieren que Cuba se parezca a Holanda, a España, a Canadá, a Estados Unidos, incluso a Costa Rica o Chile (ya hay más de 20.000 cubanos viviendo en Chile). Quieren que Cuba se asemeje a esos países en los que los cubanos desean vivir y hacia los que escapan cada vez que pueden.

Tampoco se detiene a pensar que el problema no puede estar en que un país suministra medios de comunicación para que otra sociedad difunda informaciones y exprese sus frustraciones, lo que habría que agradecer, sino en un sistema consagrado a impedir que las personas se informen y, si lo creen prudente, se quejen. ¿Advierte este oficial del MININT que su verdadero trabajo es cerrar ventanas, colocar alambradas, arrancar antenas, censurar libros, impedir que las personas se informen libremente y expresen sus opiniones? ¿Sabe que todo el sistema político cubano tiene como objetivo principal el miserable propósito de impedir que las personas se reúnan libremente, intercambien libremente, se asocien libremente? ¿Y por qué? Porque ya todas las opiniones trascendentes y veraces han sido reveladas por medio de la palabra sagrada de los hermanos Castro. Porque ya todos los cauces participativos han sido segregados por la revolución. ¿Cómo no se muere de verguenza defendiendo semejante adefesio moral?

Este gendarme cibernético no se da cuenta de que el pecado no está en que Estados Unidos intente subvertir el orden en Cuba, algo perfectamente predecible tratándose de un país enemigo al que el gobierno cubano ha tratado de perjudicar incesantemente desde 1959, lo que motivó, entre otras cosas, un embargo parcial que va a cumplir medio siglo, sino en que ese orden decidido por los hermanos Castro hace cincuenta años, que ni siquiera los comunistas pueden cambiar, como se ve en el Congreso de abril próximo, donde ya están cocinadas todas las recetas, ha generado una forma de convivencia que hace terriblemente desdichados a los cubanos. Ése es el problema.

¿Para qué quiere silenciar o aplastar a Yoani Sánchez este policía del espacio virtual? ¿Para que nada cambie y continúen la miseria, la improductividad, la falta de libertades, el deterioro creciente de las ciudades, la desilusión de los jóvenes, la tragedia de los balseros, la represión típica de las dictaduras comunistas de partido único, palo y tentetieso?

Ante esto: ¿son más patriotas los blogueros y los demócratas de la oposición que aceptan la ayuda de Estados Unidos, de España o de Suecia, de cualquiera que desee echar una mano para tratar de cambiar una situación injusta y fallida en la que ya se han consumido tres generaciones de cubanos, o los policías obcecados que dedican todo su esfuerzo a mantener ese status quo fallido? ¿Qué virtud hay en insistir tozudamente en el error?

Ahora vea con calma el video de marras. Vale la pena: es una obra maestra de irracionalidad y ceguera.

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