Jueves, 14 de Diciembre de 2017
20:02 CET.
Reformas Económicas

La masa, ¿la mueven o la empujan?

Un 'paro', efímero, pero acto de protesta al fin tuvo lugar en San Germán, provincia Holguín el dos de enero de este año. Varios cientos de trabajadores de la hoy Empresa Azucarera "Urbano Noris", otrora Complejo Agro Industrial, venían haciendo labores de limpieza en los cultivos de la caña de azúcar como parte del ciclo perteneciente a la cosecha de frío, pero cuando retornaron de los días festivos por el fin de año, decidieron parar.

"Cuando nos disponíamos a montarnos en los camiones que nos llevarían a los campos de caña, un ejecutivo de la empresa nos comunicó que a partir de ese día solo recibiríamos de salario, el importe por la limpia y no el 30% que deben abonarnos en tiempos de reparación y 'tiempo muerto'", dice Rafael a DIARIO DE CUBA.

"Primero vino con la explicación del presupuesto nacional y el análisis de los Lineamientos que habían discutido en la Asamblea Nacional, pero la gente se trancó y no quiso montar a los camiones", explica Rafael, para quien era su cuarto año de labor en el central azucarero.

"Cuando se acaba la zafra, los paileros, mecánicos, todos los que hacemos el azúcar nos vamos a la limpieza de caña, por lo que nos pagan casi dos pesos por cada carrera que limpiemos más un 30% del salario fijo, que asume la empresa como parte del contrato de trabajo, pero esta vez se acabó todo, yo por lo menos no vuelvo", dice mientras alimenta dos cerdos que son su alternativa para buscarse algún dinero extra.

Según algunas fuentes, después de las primeras discusiones sin arreglo, los trabajadores se retiraron y ese día los camiones retornaron vacíos a la empresa. El segundo día sólo eran unas decenas los negados a trabajar hasta que, con los días, unos 15 son los renuentes a hacerlo sin que les paguen el citado por ciento adicional. Sin embargo ya no están en huelga, han sido cesados de sus empleos.

"Vino el sindicato, alguien del Partido y hasta la Seguridad estaba en el caso", comenta Jorge, que sí retornó a las labores. "Nos han dicho que cuando la empresa resuelva su problema volverán a pagarnos, yo no lo creo, pero no tengo alternativa, aquí no hay empleo y yo no quiero 'marcarme' como un desafecto, por eso volví al desyerbe de la caña", concluye.

¿Protesta,  gemidos?

Desde que comenzó el año, la expectativa por los anunciados despidos masivos ha ido en aumento y con ello las decisiones de algunos de saltar al sector privado como trabajadores por cuenta propia, ya sea instalando un puesto de venta o asociándose con campesinos como obreros agrícolas.

Pero aunque el gobierno detuvo "la reorganización de la fuerza laboral excedente", al decir de la prensa oficial, ya hay visos de lo que vendrá, lo que ha traído el malestar reinante en la actualidad.

Las direcciones municipales de Cultura han anunciado un tercio en la reducción de plantillas, sin especificar aún qué harán con los que sobran. El déficit de presupuesto y equipamiento adecuado hace de los espectáculos culturales a nivel comunitario un escenario deprimente.

"Van a eliminar hasta a muchos de los promotores culturales, que fue uno de los 100 programas del Comandante", dice Aleida, que trabaja en una dependencia municipal. "Aquí en todo el municipio somos más de 100 laborando en Cultura y a veces para reunir 20 aficionados nos cuesta trabajo, eso ya no funciona", apunta y concluye, "¿pero qué vamos a hacer?".

También se anunció en la segunda semana de enero de 2011 que a los Inspectores de Vivienda les reducirían el salario en 40 pesos, lo que "se contradice con lo anunciado", alega Antonio, que por muchos años fue activista sindical, "si la reducción era incluso para estimular y aumentar el salario, ¿de qué están hablando esta gente?".

El sondeo en la calle deviene en expectativa, frustración y alarma, ya que la dirección del gobierno se ha mantenido dando pasos hacia delante y hacia atrás. "Tal parece que están midiendo a ver qué pasa, qué hace la gente, pero como no protestan ni nada, ahora 'allá arriba' —se refiere al gobierno— van con cautela", afirma Antonio. Y explica como si fuera un gran estratega: "los sindicatos están dormidos, sólo atinan a amplificar lo que dicen los jefes de empresa o instituciones, pero tampoco la gente protesta muy fuerte".

Una consulta médica, la cola para los camiones o autobuses y el mercado han devenido plazas públicas de debate, aunque todavía con timidez, sin exigencias firmes ni directas a nadie. Por su parte, en centros laborales y en los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) han ocurrido encendidos debates en presencia de ejecutivos y representantes partidistas. Las discusiones tienen como centro el "Proyecto de lineamientos de la política económica y social", pero al decir de Antonio: "¿cómo se va a discutir algo aprobado ya por el Parlamento y los jerarcas del Partido?”. Y, acto seguido, inquiere "¿sabes el último chiste de la gente sobre la conversación entre el sindicato y el Partido Comunista refiriéndose a los Lineamientos? Uno le dice al otro: -Tú metes la línea (mentira), que yo miento".

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