Martes, 12 de Diciembre de 2017
01:53 CET.
Corrupción

Precio y garantías de ser un cuadro gubernamental

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Cualquier cubano sabe que aparentar ser incondicional de las ideas revolucionarias y dar el paso al frente a cada llamado es mejor que criticar. La calle está mala, pero siempre se pasa mejor si en tu aval consta que eres miembro de las organizaciones políticas y de masa, principalmente del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Si tienes un cargo de responsabilidad, mejor todavía. Eso aumenta las posibilidades de escalar como cuadro gubernamental. Si el momento histórico exige cumplir con una tarea, hay que asumir. No importa que no tengas la menor idea de cómo se dirige una empresa o un ministerio. Si te estresas y te falta el aire en las alturas, siempre tienes opciones.

En su última intervención ante el Parlamento, Raúl Castro dijo que "hoy el verdaderamente revolucionario es el cuadro que a cualquier nivel" renuncia cuando "se sienta incapaz de ejercer su cargo a cabalidad o cumplir con las nuevas orientaciones". Dijo también que estamos en época de reforma y la oposición ya no representa contrarrevolución.

Por supuesto, no es bueno confiar demasiado. El máximo representante del gobierno también dijo: "el que cometa un delito en Cuba, con independencia del  cargo… tendrá que enfrentar las consecuencias de sus errores y el peso de la justicia", pero hasta hoy, ninguno de los destituidos respondió ante los tribunales. Es más segura la destitución por  incompetencia, que la renuncia por desacuerdo con las políticas.

Del mismo modo se pueden oxigenar los pulmones y resistir hasta terminar la reparación de la casa. En el cumplimiento de la tarea no todo es sacrificio, se hacen amistades y el que tiene amigo tiene un central. El cargo sirve lo mismo para viajar al extranjero, que para conseguirle una beca en Alemania al niño.

También se puede abrir una cuenta en Suiza y si alguien pone en duda la integridad moral, no hay problema, no serás  el primero. La ofrenda de chivos expiatorios es cíclica. No malinterpreten,  no es ensañamiento. Es lógico que, si todo el mundo roba cada cierto tiempo ruede alguna cabeza.  El estancamiento de la economía y el atraso económico es responsabilidad de alguien. ¿Cuando se ha visto que las  culpas caen al suelo?

El proceso es duro, pero no trasciende al plano personal ni tiene mayores consecuencias. Es más fácil terminar en prisión por  no trabajar, que por omitir o alterar algunos datos en los informes financieros. Los hechos no pasan de un juicio político. Incluso, si se reconocen los errores y asumes una actitud correcta,  entiéndase aguantar unos cuantos insultos, podrás mantener tu condición de militante del partido.

Miren el ejemplo de Jorge Luis Sierra y Yadira García, uno ministro de Transporte, la otra  de la Industria Básica. Ambos se tomaron atribuciones que no le correspondía y que le condujeron a serios errores en la dirección y hoy están ubicados en trabajos afines a sus respectivas especialidades, por lo menos eso fue lo que dijo Raúl.

Lo más malo que soportaron fueron severas críticas en sendas reuniones conjuntas de la comisión del Buro Político y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, que, dicho sea de paso, los miembros de un órgano, lo son del otro. 

Yadira García, por ejemplo, tuvo un pésimo trabajo al frente del ministerio, principalmente un débil control sobre los recursos destinado al proceso inversionista, propiciando el derroche de éstos. Si hubiese cometido esas faltas como directora de una empresa de base, todo habría sido diferente. Hoy estuviera a disposición de la fiscalía y acusada de un delito  de uso indebido de recursos financieros y materiales.

No importa si fue por fraude o por inexperta, la ley es clara y sanciona al  que desempeñe la administración y  dilapide, o dé lugar a que otro dilapide, los recursos financieros o materiales. La pena aumenta si se producen perjuicios económicos de consideración, pero como García Vera es amiga personal de Raúl… 

No hay comparación, siempre será mejor explotar arriba que abajo. Se tiene la seguridad que nadie sabrá realmente las faltas cometidas. La prensa cubana es oficial no amarilla, el código de ética no les permite atender a los rumores de pasillo, mucho menos si se trata de un dirigente. Esos son el precio y las garantías de ser un cuadro del gobierno.

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