Lunes, 18 de Diciembre de 2017
11:53 CET.
Entrevista de los lectores

Luis Felipe Rojas: «Aunque esté preso aquí, me siento un hombre libre»

Luis Felipe Rojas, periodista de DIARIO DE CUBA residente en San Germán, Holguín, ha denunciado en estas páginas las violaciones a los derechos humanos y la corrupción imperante en este ocaso del castrismo. Hoy, responde a las preguntas de los lectores.

Ram Manirtez: ¿De qué vives?

Vivo prácticamente de la caridad pública, pero como me he expuesto al nivel de transparencia que es esta entrevista, te daré algunos detalles: hace ya tiempo que una amiga no me deja comprar la ropa de mis dos hijos. Algunas almas solidarias recargan mi móvil desde el exterior de vez en vez. Hay choferes de alquiler que ya no quieren cobrarme para viajar, incluso, entre una provincia y otra. De todos modos, los servicios de inteligencia cubanos tienen registrado, a través de la Western Union (la agencia de envío de dinero), cada centavo que almas solidarias se han encargado de enviarme, así como también consta en el Banco Nacional de Cuba.

Hago fotos por encargo a personas nostálgicas de sus casas dejadas atrás, gente que nunca más regresará. Hace muy poco le hice fotos a la familia santiaguera de un reconocido pugilista y a la de un médico colaborador en África que tiene prohibida la entrada a la Isla por "desertor". De esas cosas vivo.

El Lapón Libre: Estimado Luis Felipe, aunque respeto y admiro el trabajo de tus colegas de lucha periodística, no dejo de reconocer que tu labor es aún más valiosa y valiente, pues estás prácticamente sólo en una provincia oriental, donde las autoridades son más brutas y oportunistamente fieles al castrismo, tienen más impunidad para el abuso y los periodistas independientes constan de menos peso mediático para influir sobre el pueblo ¿Qué te hace mantenerte tan fuerte en tu quijotesca cruzada contra las injusticias de la (ex) revolución?

Muchas gracias por los elogios, los recibo también en nombre de quienes se enfrentan en las calles a las autoridades y en el de los más insignes participantes de la desobediencia civil. Soy un tipo irremediablemente enamorado de la libertad, quizás porque nunca la he vivido en carne propia. Empecé a escribir en 2003, después del zarpazo de la Primavera Negra, primero bajo seudónimo y más tarde afrontando esta vida de perseguido en mi propia tierra. Como soy cristiano, intento seguir a Cristo, pero cuando me faltan fuerzas pienso en mis hermanos, que fueron Evaristo Estenoz, Pedro Ivonet y los cientos de infelices que fueron masacrados por pertenecer o colaborar con el Partido Independiente de Color allá en 1912. También me hacen seguir en esto los que tuvieron que irse al exilio y no han visto más a "cubita la bella". Leo la historia de Boitel, me recuerdo plantado frente a la Prisión Provincial de Holguín en junio o julio de 2009 apoyando a Zapata y a Juan Carlos Herrera, y ver lo que pasó después me da más fuerzas. Y al final, este es el mejor argumento: si no puedo verlo yo, que lo vean mis hijos o mis nietos. Esta idea me hace seguir, la razón de la libertad, los deseos de que no sea un General el que firmé los permisos de salida de los cubanos, esa especie de carta de libertad del siglo XVII. Es eso, amable Lapón Libre.

Amir Valle: Querido Luis Felipe. Como sabes, admiro tu postura ética, te admiro como el gran escritor que eres y sé que esta pregunta puede ponerte en un dilema, pero me interesa saber cómo han recibido tus antiguos colegas, escritores, de tu generación o de otras generaciones, tu decisión de priorizar el compromiso como pensador independiente, como opositor. ¿Cuál es tu relación ahora mismo con esos colegas?

Mis antiguos colegas de tertulias y saraos literarios se dividieron en tres bandos bien definidos; uno: los que no me han vuelto a dirigir la palabra y se han encargado de sacarme de todas las antologías de narrativa o poesía que se hacen en Cuba o preparadas por Cuba en el exterior, de los certámenes y lecturas públicas, es decir, los que tienen el tachador de nombres en la mano o los que se fueron al exterior como colaboradores del gobierno. Les acompañan otros que no tienen "poder", pero que igual me han dado la espalda o me saludan como antes se saludaba a los leprosos, pues ser disidente en Cuba es padecer una especie de lepra ideológica. Dos: los que se me fueron acercando poco a poco y desoyeron las advertencias de Abel Prieto, Alexis Triana, Lourdes González y los "finados" Iroel Sánchez y Alpidio Alonso, que eran los coroneles literarios de hace cuatro años. Y tres: los que nunca dejaron de tratarme y han intentado todo porque yo no parezca un fantasma. De ellos, entre los que están en Cuba, tengo que mencionar cuatro nombres (sin que nadie se moleste después) y son Rafael Vilchez Proenza, Mariela Varona Roque, Víctor Fowler y Alex Pausides, que me saluda incluso en el mismo patio de la UNEAC habanera. Más allá hay una legión de escritores e intelectuales que jamás se creyeron el cuento de que soy un mercenario o que por hacer una revista literaria independiente se pone en juego la seguridad de un Estado. Sigo teniendo tantos amigos escritores como antes, o más; recuerda que tras prohibir a alguien viene el mito, y ya sabes cómo funciona eso en Cuba. Entre los cientos que me envían saludos desde el exilio, siempre, estás tú, gracias.

Juan Agüero Morales: Estimado hermano. Vivo en Las Tunas, donde la situación económica es un desastre. Y lo peor es que no vemos cómo el gobierno nos va a levantar de este hueco. Durante mucho tiempo llevé los ojos tapados, pero ahora veo y eso es lo que importa. Cada día veo que lo mejor para nuestro país es que una generación más joven tome el control de este barco a la deriva. Solo conozco jóvenes de la Unión de Jóvenes Comunistas, y no sé de ninguno que tenga la capacidad para esto. Ya no existe moral en esa organización. Mis preguntas: ¿Está usted de acuerdo con mi opinión? ¿Cree que en la disidencia existen jóvenes con el grado de moral que necesita la posición de capitán de navío? Gracias.

Oh, my dear Johnny, lo que tú quieres es que yo te enseñe la bola de cristal. No, en serio, yo no creo que en la UJC todo joven corporice un futuro corrupto, ahí hay personas valiosas que tienen inyectado el odio o la venda sobre los ojos la tienen con gasas tan fuertes que no las dejan ver. Claro que los dirigentes juveniles sí saben el crimen que cometen. La UJC no tiene futuro. Fíjate que estamos hablando de quienes serán profesionales en diez años; al final, la gente suelta amarras. Y en la oposición, claro que sí hay jóvenes que serán futuros líderes. Lo que sucede es que se tiende a ver a la oposición toda como una única línea partidista e ideológica y no es así; sí hay jóvenes valerosos que no militan en ningún partido. Cuidado, y cuidado también con esos jóvenes que hoy se preparan en el exterior y un día regresarán al suelo que los vio nacer. Definitivamente el futuro de Cuba está en los más jóvenes que yo —estoy al cumplir 40 años—, pero sobre todo en el ejemplo que les demos hoy. Yo veo esto igual que en mi hogar: lo que le enseñe a mis hijos en un marco ético apropiado, eso harán, no otra cosa.

Mario Jacas: Antes que nada agradezco tu valentía y compromiso con la defensa de los derechos humanos en Cuba. Desde un punto de vista realista, ¿crees que la generación más joven de cubanos (16-30 años) esté dispuesta a sumarse a la lucha?

De manera global, no sé, pero en varias marchas y plantones de protesta he visto a muchachos de 18 y 20 años enfrentarse a los bastones policiales, los arrestos y las turbas, y son gente que no piensa marcharse. Puede ser lenta la incorporación, pero la gente sí se suma. Cuando la Primavera Negra se pensaba que todos los disidentes se meterían bajo la cama o se irían al exilio y aquí estamos, con más gente joven que entonces. No soy un organizador de masas, hago periodismo y promuevo el respeto a los derechos humanos; creo, eso sí, que cada vez hay menos filiación comunista.

Javier Gómez: Quisiera preguntarle tantas cosas, pero me concretaré en una que me parece meridiana para entender el fin de la llamada 'revolución', y es la corrupción que por doquier asoma y desorbita la vida del cubano. ¿Considera usted que estos hechos corruptivos, que ya alcanzan niveles estratosféricos, son la verdadera cara de un gobierno que a lo largo de 50 años se ha alimentado de la mentira y la doble moral?

Sí, esa es la cara de un gobierno que regaló lo poco que tuvo quitándoselo a los cubanos. Como los recursos ya no alcanzan, al parecer, para que todos los funcionarios y mayimbes vacacionen en Varadero, Cancún y Jamaica, como hacían hasta los empleados de poca monta, ahora ha comenzado la rebatiña y pareciera que están robando más que antes, pero no, están robando igual, sólo que hoy tocan más las arcas de Papá Estado. En el fondo, es la misma corruptela de siempre. Si no, averigua el estado de opinión sobre algún gerente o Primer Secretario de Partido Comunista en cualquier municipio de Cuba, ¿qué te dirán?, que es un vive-bien.

Ivette García: Un día todo comenzó con un simple despojo de varios poemas de tu libro de poesía 'Los secretos del monje Louis'. El argumento esgrimido en aquella ocasión por la censora Lourdes González fue que no eran compatibles con el proceso revolucionario. Luego te troncharon el proyecto de 'Bifronte', hasta que todo terminó con la mordaza total y ridícula que te han querido imponer. Admiro tu tenacidad y tu profesionalidad. ¿Cómo has podido, entre tanta farsa, encontrar poesía, sentido a la libertad de expresión?

La libertad de expresión, y la libertad de modo general, es la única vía de vivir dignamente. Ya más arriba respondí que pienso un país distinto para mis hijos. Aunque esté preso aquí, me siento un hombre libre, yo creo que mis represores y carceleros son más prisioneros que yo, por la simple razón de que ellos no creen en la libertad y yo sí. He continuado escribiendo poesía, aunque nunca más haya podido publicar, leo ininterrumpidamente porque mis amigos me envían libros desde España y Alemania. Y sigo disfrutando del jazz y el son, vivo mi vida en la verdad con un si condicional: vivo como si viviera en libertad, para mí la vida sigue fluyendo.

Ernesto Gutiérrez Tamargo: ¿Cómo valoras la crítica que se viene haciendo, desde diferentes sectores del periodismo oficial, pidiendo más espacios de libertad, objetividad informativa y desapasionamiento ideológico? ¿Crees que forma parte de una cortina de humo del propio régimen para que se desahoguen determinados periodistas contestatarios y no avancen en otros pedimentos de rango político-democrático? ¿Cómo valoras el periodismo independiente que critica directa y claramente las ineficiencias del régimen?

Sí, es una buena visión. Yo no creo que una pataleta en un congreso de la UPEC o la UNEAC simbolice deseos de libertad. Los periodistas oficialistas saben por qué y cuánto mienten en los periódicos provinciales y nacionales, como saben también que muy pocos cubanos de dentro leen sus artículos en la red. Hay que conocer detalle a detalle las peripecias que debe hacer un periodista oficial para publicar una nota discordante en el concierto monosilábico del Partido único. Y por otra parte hay excelentes firmas en el periodismo independiente, como Luis Cino, Reinaldo Escobar o Jorge Olivera. No tienen nada que envidiar al mejor periodismo de habla hispana. Los periodistas independientes, los blogueros, reporteros y otros que vierten sus opiniones desde Cuba, aunque muchos no tengan la profesionalidad de la comunicación moderna, sí saben dónde está la suciedad (en Cuba es fácil de detectar) y eso los prepara para la prensa de mañana. Escriben para el lector cubano de aquí a diez años. Esa será la prensa cubana y los demás tendrán que sumarse o quedarán atrás.

Jesús Roque: Me encanta tu blog. Se nota que eres humilde y que pasas trabajo para informarnos. ¿Te gustaría salir del país y hacer tu vida fuera o ayudar a construir una Cuba democrática, aunque no veas el final feliz? ¿Prefieres unirte al duro camino de arreglar Cuba o en cuanto te den un chance, salir de ese infierno?

Hace un par de años pedí a gritos salir del país. Me lo sugirió un diplomático europeo de paso por La Habana y por poco voy a dar a las nieves. Después lo intenté con varios amigos, pero como nadie pudo "tirarme un cabo", ahora está en un segundo o tercer plano, si acaso. El mañana es hoy, la verdad es que en estos dos últimos años en que he sido hostigado y arrestado con más frecuencia no he ido a la SINA [Oficina de Intereses de EE UU] a pedir asilo ni me he presentado en una embajada europea a solicitar refugio. Mis amigos y yo sabemos el infierno que viven mis esposa y sobre todo, mi hijo de siete años, que ya tiene padecimientos psiquiátricos por las pedradas a la puerta, las manchas de pintura y los arrestos que ha presenciado. Ahora, hoy mismo, prefiero seguir viviendo en Cuba, y no ya arreglar nada sino construir la Cuba futura. Además, quizás cuando pida asilo en algún país no me lo otorguen por no buscarse líos con el gobierno castrista. Uno nunca sabe bien qué haría por su familia, yo decidí no vivir más en la mentira y mira el infierno en que los he metido. Pero ni me lamento ni me arrepiento. Mi esposa me agradece diariamente que hayamos abierto los ojos.

Mairayni Fonseca: Tengo una prima que estudia periodismo en Cuba y le digo que ha escogido mal el camino. En EE UU leo cosas que suceden allá y cuando busco en la prensa del gobierno no aparece nada. Menos mal que existen ustedes para enterarse una de las cosas de nuestro país. Gracias por tus palabras que cruzan las alambradas. Si te dieran la oportunidad de escribir un párrafo en el Granma, ¿qué escribirías?

En el Granma escribiría sobre lo mismo que escribo hoy, sobre la corrupción, la cultura nacional. Entrevistaría a Manuel Cuesta Morúa y Eliades Acosta o a Marta Beatriz Roque Cabello y a Rolando Alfonso Borges, a ver qué dicen, a ver en qué se parecen y en qué no. Eso es el periodismo.

Juan Carlos Gutiérrez: Yo vivo, gracias a Dios, en Italia, pero soy cubano y siempre lo seré. Cuando crucé las alambradas muchos me cuestionaron. Cuando llegué aquí descubrí que el capitalismo no es tan malo y que el castrismo no era tan perfecto como decía la prensa oficialista. ¿Cuánto daño le está haciendo al futuro de Cuba tanto inmovilismo por parte de la prensa oficialista, que dibuja un país que no es? ¿Por qué tienen tanto miedo los Castro de reflejar una realidad que está ahí, en boca de todos, menos en la boca de Serrano, el del noticiero, en la de Randy el de la Mesa Redonda?

La verdad es un balón de oxígeno y eso contamina lo contaminado. Le tienen miedo a los engañados por 50 años, a ese monstruo que es un pueblo dormido, eso se ve a las claras. ¿No fueron mis abuelos o sus padres los que arrastraron por las calles de Cuba a las huestes machadistas en la primera mitad del siglo XX? Hay encono guardado y también hay temor, pero la mayor preocupación es cuando se empiezan a caer los símbolos: los generales cubanos que "guerrearon" en África están fusilados, exiliados, presos o defenestrados por corrupción; "la arcilla fundamental de la Revolución" fue sorprendida acariciando "las mieles del poder". Es el derrumbe poco a poco, y ya no pueden ni decir que se van a aparecer con un "proceso de rectificación de errores y tendencias negativas".

Idania Alberdi: Se me ocurre una propuesta: Los Castros entran en euforia-dementis y te invitan a la Mesa Redonda. ¿Qué le dirías a Randy Alonso, a Lázaro Barredo, a la Arleen Rodríguez, a Taladrid? ¿Qué le dirías al pueblo de Cuba?

Les leería este breve párrafo: Queridos colegas (si me lo permiten), ¿ustedes no saben que en el mundo hay personas que prefieren vivir sin decir mentiras todo el tiempo? ¿Dónde estaban ustedes cuando los oficiales de Orden Interior practicaban torturas a los reos comunes y políticos en el Combinado de Prisiones de la ciudad de Guantánamo? Randy, socio, ¿de verdad tú crees que esas mujeres oficiales del Ministerio del Interior que golpean a Reina Luisa en Banes y a las demás Damas de Blanco son "el pueblo enardecido"?

Acto seguido, los invitaría a salir del ICRT y los llevaría a un barrio de Santiago de Cuba o los traería a mi casa cuando la policía política me vigila durante seis días seguidos y me impide ir a misa con mi familia.

Jorge García Vázquez, Berlín: Estimado Luis Felipe Rojas, nos interesa saber, dentro de tus posibilidades, con el objetivo de hacer llegar estas informaciones a las organizaciones de DD HH en Alemania y al gobierno alemán, la cantidad de efectivos de la Seguridad del Estado que participan en las detenciones, nombres y grados, si están uniformados, vehículos que utilizan, o sea, la mayor cantidad de datos posibles que nos permitan realizar las denuncias. Saludos desde Berlín, felicitándote por tu coraje y tus aportes al periodismo investigativo independiente y por tu labor en defensa de los DD HH en Cuba.

Esa pregunta se responde en lo que publico en mi blog y en el Informe de Derechos Humanos que la Alianza Democrática Oriental publica cada semestre. Pero escríbeme a alambradas@gmail.com y déjame tu dirección. Te puedo dar datos precisos. Como adelanto te digo que cada vez las detenciones llevan más efectivos. Dentro de los autos patrulleros golpean a los detenidos, mujeres incluso, en los operativos del G2 emplean hasta carros civiles. A mí me llevaron en un carro perteneciente al Poder Popular hasta la unidad policial de San Germán, en mayo de 2010. Hay más detalles y estoy dispuesto a ayudarte en tu empeño.

Pablo Ávila: Cuando visite a Cuba hace unos años, mis familiares me llevaron una cantidad enorme de carne de vaca para festejar el cumpleaños de mi madre. Como sabes, eso es ilegal, y te puede costar muchos años de cárcel. Más incluso que si asesinas a un ser humano. Mi familia me comentó que la mercancía la compran en Urbano Noris o San Germán. Y que supuestamente es allí donde más se consigue este producto en todo Oriente. También me dijeron que los que se dedican a este comercio ilícito son policías. ¿Qué puedes comentar sobre la necesidad de cometer ilegalidades para poder sobrevivir en ese infierno que vive Cuba? ¿Es cierto que la policía, que tanto se las da de tener altura moral, esté involucrada en esto? ¿Adónde llega la corrupción en su municipio?

Todas esas cosas se dicen a través de radio bemba, se comentan de boca en boca, pero nadie quiere acusar a la policía, nadie se atreve. Muy pocos se deciden a presentar quejas en la Fiscalía Militar, como lo hicimos mi esposa y yo, contra policías y oficiales de la Seguridad del Estado, o como lo han hecho otros disidentes. Pocos van a la Oficina de Atención a la Ciudadanía, que está en la calle Mártires, esquina a Luz Caballero, en la ciudad de Holguín. A mí me llegan rumores de la corruptela entre polis y funcionarios, pero en cuanto me meto en la investigación, la gente se niega a ofrecerse como fuente, incluso de manera oculta. Nadie te dice: sí, el día tal y más cual, en este lugar, vi al policía fulano haciendo esto y lo otro. No, Pablo, no hay fuentes confiables para ello, y esto dificulta mucho publicar un trabajo serio. Sé que entre los grupos operativos del Departamento Técnico de Investigaciones y los jefes de sectores policiales se tienen repartidas las ganancias: unos operan la madera, otros la producción de ron, otros con los choferes de alquiler, pero son conjeturas y lo mío es el periodismo y la denuncia de las violaciones de los derechos humanos, y ninguno de los dos temas opera con conjeturas ni aproximaciones.

Aún así, aquí dejo una noticia de primera: acaban de sancionar a un tal capitán Aldana, hasta hace poco jefe de la unidad de policía en San Germán. El tipo intentó apañar a un chofer que chocó a una mujer. Ésta se fue a La Habana, presentó quejas y hay hasta personas de la fiscalía municipal y la policía local implicadas en el caso. Pero no hay detalles precisos. Solo un par de nombres, dos fechas y nada más. Los periódicos Ahora y Granma nada dicen. Una precisión: el día que yo compre un jarro de cinco libras de carne de vaca (esa es la medida, el jarro), lo hago más para alimentar a mis niños que a mí mismo, y aunque me lo venda el jefe de sector, no lo denuncio, jamás, porque a mí Fidel Castro me quitó la carne de vaca por puro espíritu malthusiano, para eliminarme por hambre. Y ya se sabe, "ladrón que roba a ladrón…" No lo denuncio, yo no soy un soplón, un calié, un chivato.

Gloria Márquez: Señor disidente. Me encontré con esta página y le pregunto, ¿es verdad que la disidencia lleva una lista de los que apoyamos a los Castro para desquitársela cuando esto llegue a su fin? Creo que eso está mal, muchos de nosotros solo hacemos un trabajo que normalmente se hace en cualquier país. Creo que ustedes la deben vengar contra aquellos que les violaron sus derechos y los torturaron, pero no contra todos. No todos estamos de acuerdo con muchas cosas que ocurren bajo este gobierno, pero tampoco somos violadores de los derechos del pueblo. Yo lo menciono por un comentario que se dio en la oficina donde trabajo. Aquí tenemos mucho miedo de lo que pueda ocurrir. Yo le pido a todos diálogo y paz para el pueblo.

Tenga cuidado, Gloria, deje de leer Cubadebate, La Jiribilla y ver el Noticiero de Cubavisión con tanta admiración. Eso que dice es un mito. Hay en el exilio una página donde están aquellos policías y para-policías que han golpeado a gente indefensa; hay una relatoría de funcionarios de prisiones que han torturado y asesinado a reos comunes; pero tengo entendido que estarán a disposición de nuevos tribunales. Mis represores, los que me golpearon en un brazo en Gibara hace cuatro años, los que me escupieron, los que me han encerrado en celdas de Camagüey y Santiago de Cuba, han sido denunciados con nombres y apellidos por mí, y hasta fotos he publicado, pero con la intención de que no se sigan haciendo pasar por simples funcionarios de Aduana, Turismo o Transporte. Por mi parte les queda perdonado lo que me hicieron, he rezado por ellos, pero hay una responsabilidad civil que tienen que afrontar. Han caído en delitos comunes y crímenes públicos, como golpear a mujeres y niños, ahogar a menores en el mar y demás. No creo que haya ningún ánimo de venganza contra los "partidarios" del castrismo, como dice usted. Sí hay una sed de justicia contra quienes han cometido hechos vandálicos como apedrear casas y personas por el solo hecho de no pensar igual a usted, que cree y defiende fervientemente el comunismo o el socialismo a la manera cubana. No tenga miedo de la gente civilizada que vive en un país animalizado como en el que vivimos.

Orlando Coré Fernández: Amigo Luis Felipe, cómo puedes vencer el miedo? Que Dios te cuide tu valor. Gracias.

Maestro, fue tu sobrino o primo Jorge Borrego quien me llevó a tu casa de la calle Mártires o Máximo Gómez en Holguín, creo que en el 88 u 89. Te llevé unos versos mal compuestos y me animaste a leer a Lezama, Eliseo y lo mejor de la literatura universal. Tu libro de poesía Un oculto privilegio, premio de la ciudad, fue mi cabecera por mucho tiempo, hasta que lo perdí; tu poema Extraños en la noche, una bebida buenísima. ¿Me preguntas cómo vencer el miedo? Pues acompañado de Vallejo y Martí, de lo mejor del cine universal, de las "bromas" de Chago Armada, los ensayos del Rafael Rojas, los mapas de Iván de la Nuez, las canciones de Donato, Frank Delgado y Elena Burke, con las cartas de aliento de Lori, Idolidia y Rosy. Vencer el miedo, lo que se dice vencerlo, a lo mejor no, pero cuando en la noche veo a mis hijos Brenda y Malcom durmiendo, no pienso para ellos otra cosa que no sea la libertad. He logrado vencer el miedo cuando creo que mi madre no debe llorar más ante cada detención arbitraria que me practican, que mi Exilda de todos los amores debe volver a reír con aquella risa que me enamoró hace ocho años, cuando la conocí. Yo tengo derecho a volver a ser un hombre que ama la poesía y la defiende escribiéndola, diciéndola e intentando publicarla otra vez en un país que se parezca a un país de verdad. Así he podido vencer, un poquito, el miedo.

Gracias a todos por ayudarme a entablar esta larga conversación y que Dios los bendiga siempre.

 

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