Lunes, 18 de Diciembre de 2017
17:56 CET.
Congreso del PCC

Contradicciones, ausencias y limitaciones

La convocatoria al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba demuestra que el inmovilismo retrocede. Su lugar es ocupado por un nuevo escenario caracterizado porque el sujeto que encabeza los cambios es el mismo que tiene el poder hace más de medio siglo. Al ser pasado y presente, el gobierno cubano, aunque trate de disimularlo, carga con la responsabilidad de lo bueno y lo malo ocurrido en ese medio siglo, lo que le impide enfrentar los problemas actuales como pudieron hacerlo cuando asumieron el poder en 1959. Esa característica es vital para comprender el por qué del carácter limitado, sinuoso y contradictorio de las actuales reformas.

Sin alcanzar los propósitos trazados en el congreso anterior y violados los estatutos que norman su celebración cada cinco años, el próximo evento tendrá lugar en un contexto en que el modelo vigente —inviable por su propia naturaleza— se agotó definitivamente, como lo evidencia el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social que se discutirá en el máximo cónclave partidista el venidero mes de abril.

El Proyecto contiene aspectos que, comparados con lo que hasta ahora existe, podrían resultar positivos. Reconoce la necesidad de la descentralización de un modelo altamente centralizado; plantea darle mayor autonomía a las empresas sobre el control de los recursos materiales y financieros que manejan; basa el control de la gestión empresarial principalmente en mecanismos económico-financieros; brinda independencia para la aprobación de sus plantillas de cargos; suspende la intervención de los Consejos de la Administración provinciales y municipales en la gestión empresarial; plantea prestar servicios bancarios, incluyendo el otorgamiento de créditos al sector de la economía no estatal; y recomienda fórmulas flexibles para la permuta, compra, venta y arriendo de viviendas, entre otras cosas. Al mismo tiempo, el documento está cargado de contradicciones, ausencias y limitaciones que impedirán la obtención de resultados satisfactorios, como son los siguientes:

1- La alternancia en el poder, además de un síntoma de salud política, constituye una exigencia del desarrollo, pues los cambios sociales siempre requieren de actores con nuevos enfoques. Ese hecho resulta determinante para cualquier análisis del presente y el futuro de Cuba, pues los cambios que la sociedad demanda implican la negación de lo que ahora existe, lo que significa negarse a sí mismo. Para eso, se necesita una dosis demasiado alta de voluntad política. Si a ello se unen los intereses contraídos, es evidente que la no circulación del poder político constituye un mecanismo de freno.

2- El reconocimiento de la existencia de "baja eficiencia, descapitalización de la base productiva y la infraestructura, envejecimiento y estancamiento en el crecimiento poblacional". Así, la aceptación de que los experimentos más recientes —la sustitución de comedores y transportes obreros por otras modalidades y los arrendamiento de barberías, peluquerías y taxis a empleados— han sido insuficientes, se contradice al insistir en que la política económica en la nueva etapa se corresponderá con el principio de que "sólo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución", que "el sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía nacional y que 'primará la planificación y no el mercado'". Si los fracasos y la crisis actual se produjeron con el actual modelo socialista, plantearse que sólo con él se podrán vencer las dificultades, es lo mismo que anunciar por adelantado su fracaso. El descalabro actual obliga a reconocer que el modelo fue mal aplicado o, en su lugar, que no servía. El primer caso implica la responsabilidad de los que lo aplicaron; el segundo, la necesidad de su sustitución. En ambos saltan a la vista los errores del gobierno anterior, que es el mismo de ahora.

3- La negativa a reconocer el papel que le corresponde a la propiedad privada constituye uno de los más grandes obstáculos para la eficiencia económica. Durante muchos años se intentó solucionar ese problema por todas las vías, menos por la reforma de la propiedad. En ese esfuerzo llegamos a tener más técnicos, tractores, riego y fertilizantes por hectárea que el resto de los países, sin hablar de los llamamientos a la conciencia y las campañas ideológicas. A pesar de ello, la productividad alcanzada fue inferior. ¿Por qué? Porque el reconocimiento de la función social de la propiedad es atribuible a todas sus formas, incluyendo la privada, y ese reconocimiento implica el derecho de los cubanos a ser propietarios y empresarios. Sin embargo, los Lineamientos plantean que no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales. Esa conducta constituye una camisa de fuerza que mantiene la economía sometida a la ideología, y por tanto condenada a la ineficiencia.

4- La decisión de "actualizar el modelo" como otras decisiones que afectan a todos los cubanos, se han tomado por la élite del poder sin participación ciudadana, pues la inexistencia de libertades y derechos que lo permitan, impide cualquier resultado positivo. Desde la libertad de expresión —requisito para el debate— hasta el acceso libre a internet, pasando por las libertades de reunión, asociación y movimiento, constituyen una condición insoslayable del desarrollo moderno, pues sin ellos, en la era de la información, es impensable cualquier resultado positivo. En nuestro caso, además, significa un desperdicio injustificable contar con un pueblo de alta instrucción y negarle esos derechos inalienables. En fin, que el cubano no es tratado como un fin, sino como un medio para conservar un modelo ineficiente y agotado, donde el hombre es un ente subordinado al Estado y por tanto contrario a la dignidad humana. Así, el tema de los derechos humanos, por el que pasa cualquier tentativa de mejorar la situación en Cuba, constituye la principal carencia del Proyecto de Lineamientos.

5- La ausencia del carácter integral de los cambios ante una crisis estructural que afecta todas las esferas sociales y a cada uno de sus componentes es otra de las limitaciones del Proyecto de Lineamientos. Los problemas que en un tiempo podían limitarse a la economía abarcan hoy la esfera espiritual. El tiempo en que se podían introducir cambios parciales en una u otra esfera se agotó, y el de los cambios integrales está también a punto de agotarse, lo que demuestra una ignorancia total del papel del tiempo en los procesos sociales.

6- Los Lineamientos plantean "buscar alternativas de fuentes de financiamiento para detener el proceso de descapitalización de la industria y la infraestructura productiva del país". Sin embargo, esa posibilidad se niega a los cubanos, cuyos familiares en el exterior constituyen una fuente de recursos nada despreciable. En su lugar se plantea, de forma excluyente, "continuar propiciando la participación del capital extranjero". De tal manera se pretende mantener el modelo socialista con la ayuda de las finanzas capitalistas, es decir, necesitamos el capitalismo para salvar el "socialismo" sin la participación del cubano como sujeto.

Esos seis factores, entre otros, convierten el propósito en simples enunciados. El valor principal de los Lineamientos consiste en el reconocimiento de la necesidad de cambios y en que sus limitaciones y contradicciones, al anular los objetivos propuestos, generarán nuevas contradicciones que obligarán a la profundización de las reformas en un contexto desfavorable para dar marcha atrás.

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