Martes, 12 de Diciembre de 2017
11:12 CET.
Congreso del PCC

Fidel Castro se pasa con ficha

Si yo fuera militante del Partido Comunista me sentiría entre decepcionado y estupefacto al comprobar que Fidel Castro, reunido durante unas cuatro horas con un grupo de estudiantes, se dio el lujo de sugerir que las soluciones a los problemas de Cuba ya habían sido dictadas por él hace cinco años, aquel 17 de noviembre de 2005, sin darse por enterado de que el Partido acaba de presentar una plataforma para un nuevo modelo de socialismo que será discutida en el VI Congreso.

Cierto que el evento anunciado para abril de 2011 será cualquier cosa menos un Congreso del Partido, carente de un informe central donde se analice críticamente lo ocurrido en los últimos trece años, sin una comisión para ventilar las apelaciones, sin una renovación de mandatos, sin un enfoque ideológico ni un análisis del mundo en que vivimos. Cierto que ni siquiera se hizo pública una convocatoria formal sino un mero anuncio, a manera de asunto incidental, en medio de un acto por el aniversario de los tratados con Venezuela, y evidente que nada se hablará de derechos ciudadanos ni de aperturas políticas. Todo eso es verdad, pero ningunear el evento evitando siquiera mencionarlo, cuando se supone que esa ha de ser la prioridad de todos los comunistas cubanos, eso ya es el colmo.

El comandante confesó que sus tareas en las últimas semanas han estado consagradas a otros temas, como su entrevista con Michel Chossudovski, las elecciones en Estados Unidos, la crisis mundial, la Cumbre del G-20 en Seúl, la Cumbre de la APEC en Yokohama y la próxima Cumbre de la OTAN en Portugal… ¿el Congreso, los lineamientos…? 'Me paso, no llevo', como se dice en el juego de dominó.

Un estudiante de la facultad de Turismo tuvo la inmensa ingenuidad (ojalá haya sido la sagacidad) de decirle que los universitarios estaban enfrascados en el estudio de los lineamientos y le recordó que él era el primer secretario de esa organización. Probablemente su hermano estaba siguiendo el encuentro en vivo, a través de una pantalla. Debe haberse frotado las manos y quedado en vilo. Me lo imagino con los ojos cerrados, rogando a sus dioses o al espíritu de la madre común, mientras esperaba la frase deseada, algo tan simple como: "Sí claro, en esos lineamientos está la clave" o quizás: "Debes saber que hemos trabajado duro en eso y que estoy de acuerdo con todo". Pero no. Con esa sonrisa que conocen tan bien aquellos que han sido humillados por su soberbia, se limitó a decir: "Yo no estoy aquí como primer secretario del partido" y aclaró que él ya se había quitado de eso hace rato.

Los que deben estar encantados son los que vienen sosteniendo hace tiempo que las relaciones entre los hermanos están en crisis. Quizás por eso no pudo hacerse antes la Conferencia que habría de encargarse de elegir un nuevo Comité Central y, tal vez, ese sea uno de los motivos que se hayan manejado para reducir el debate del Congreso a la materia de una comisión temática. Así no hay compromiso de tener que compartir ni rebatir el enfoque catastrofista del máximo líder, quien tendrá que aplazar la fecha de su vaticinio sobre la guerra nuclear tantas veces como se vio obligado, en 50 años, a posponer el advenimiento de la construcción del socialismo.

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