Lunes, 18 de Diciembre de 2017
15:23 CET.
Entrevista de los lectores

Wilfredo Cancio: «Mi gran sueño es una Cuba sin hostilidad ni caciques de turno»

El periodista Wilfredo Cancio Isla ha presentado en la Feria del Libro de Miami su libro Crónicas de la impaciencia. El periodismo de Alejo Carpentier. Hoy, responde a las preguntas de los lectores de DIARIO DE CUBA.

El Lapón Libre: Querido Cancio, eras un muy joven profesor en la Facultad de Periodismo cuándo nos diste clases inolvidables y, no obstante al talibanismo de los claustros, ya destacabas por tu anticonservadurismo y por las lecciones contra la prensa de barricada, como le decías. En aquellos tiempos, los estudiantes del entonces cuarto año realizamos una "romántica e ingenua" Protesta Contra la Mentira con la que arrastramos a toda la facultad y con la que pusimos en apuros a los personajillos de longeva política cubana y al entonces exitoso bufón de la corte, Carlos Aldana. ¿Qué recuerdos guardas de aquella gesta estudiantil? ¿Cómo marcó tu vida aquel hecho tan sonado, aunque silenciado en los órganos de prensa y manipulado públicamente?

Gracias por traerme al presente los ecos de mis clases y mis desvelos profesionales en Cuba. De la reunión a que haces referencia guardo todavía vívidas imágenes, a pesar de los 23 años que han transcurrido. He escrito en dos ocasiones sobre ese acontecimiento, que constituyó una suerte de Batalla de Hernani para los estudiantes de Periodismo y para muchos integrantes del claustro de la Facultad. Como bien dices, fue una gesta estudiantil cargada de todo el romanticismo que asiste a la juventud, con el incentivo de las ideas de la perestroika y la glasnost soviéticas que ganaban entonces simpatizantes dentro de Cuba para mortificación de la élite en el poder. Fue una época intensa y desgarradora en la que la cúpula se debatía en medio de los coletazos ideológicos del socialismo real. Y esa reunión, preparada con un roñoso sentido del escarmiento desde las altas esferas, resultó ser un detonante de sinceridad, desenfado y cuestionamiento que no se esperaban ni Carlos Aldana ni Fidel Castro. Aquella jornada fue también definitoria para muchos estudiantes, que comprendieron de primera mano las mentiras y la arrogancia de la dirigencia del país. Ver a un Fidel Castro iracundo, desafiante y fuera de sus cabales, y asistir horas después a la cacería de brujas que se puso en marcha tras el incómodo desencuentro con el Máximo Líder, fue una lección definitoria. La gran paradoja de la jornada estaba en el hecho de que una reunión de estudiantes universitarios con la alta dirección del país, en presencia de todos los directores de órganos nacionales de prensa, no fuera noticia al día siguiente, lo que ponía en solfa el simulacro de apertura informativa que la dirección del Partido Comunista decía promover. Después vino un diluvio de purgas y reafirmaciones de lealtad revolucionaria que nos empapó a todos en la Facultad. Los militantes del Partido recibieron semanas después la versión oficial de lo sucedido a través de un video con fuertes advertencias del Comandante sobre las desviaciones de los futuros periodistas. Y asistimos así al cierre de todos los caminos con el lenguaje eufemístico del "período especial". Todavía está pendiente hacer la historia de esos años, que me gusta definir como la década en que vivimos peligrosamente (1985-1995). Fue el grito una generación de jóvenes que quiso asaltar el cielo y que terminó marcada por la frustración, la censura y la diáspora. En mi caso, nada fue igual después de esa experiencia. Cuando en uno de los recesos de esa larga jornada se me acercaron varios alumnos con cara de incertidumbre, buscando respuestas ante la embestida de la mesa presidencial, no hicieron falta palabras para compartir el sentimiento de decepción que nos embargaba. Nos habían dado una bofetada para que despertáramos del sueño de transformar el socialismo cubano.

Joshua Suárez: Hola. ¿Por qué no eres más objetivo con las noticias y no hablas un poco más de las barbaridades del exilio? ¿Eso te costaría el puesto en el periódico? ¿Por qué odias tanto a los que te educaron? ¿Hasta cuando? ¿No piensas parar con tanto odio hacia mis hermanos en Cuba? ¿Cuándo la van a dejar vivir en paz [a Cuba] y que pueda caminar por sí sola sin que nadie le esté poniendo piedras en el camino? ¿Por qué no aceptas un debate con Edmundo García? ¡Creo que así se verían las dos caras de la moneda! ¡Gracias!

Tengo la impresión de que quien pregunta no me conoce y habla de oídas. En primer lugar, puedo declarar que no albergo la más mínima porción de odio contra nadie, ni siquiera contra quienes alguna vez han tratado de hacerme daño. El odio lo he desterrado, porque es un sentimiento que se revierte siempre contra el que lo siente. Pero más allá de esa convicción, creo que acumulo suficientes pruebas de colaboración, entendimiento e intercambio con muchos de mis compatriotas en Cuba. Me comunico de manera permanente con escritores, músicos, teatristas, cineastas y profesores dentro de Cuba. Escribo también sobre sus desempeños y reconozco el talento y laboriosidad dondequiera que se encuentre. Uno de mis ídolos es una bibliotecaria brillante de la Biblioteca Nacional José Martí, que se nombra Araceli García Carranza. Uno de mis amigos entrañables es el escritor Leonardo Padura, a quien he entrevistado recientemente a propósito de su última novela El hombre que amaba a los perros. No he vacilado en colaborar en estos años, a título personal, con investigadores de la Isla, proporcionándoles información, libros, contactos, porque creo que siempre serán mejor los puentes que los abismos.

En cuanto a mi labor periodística, me parece que he tratado siempre de buscar equilibrio y balance informativo en cuanto he escrito. Incluso he repetido insistentemente que mis notas sobre Cuba en El Nuevo Herald estuvieron siempre abiertas para los funcionarios de Cuba que quisieran ofrecer sus declaraciones, convencido de que la pluralidad de fuentes enriquece el resultado periodístico. En cuanto a la objetividad periodística, me parece un concepto superado y que merecería una explicación teórica más detenida sobre sus orígenes, trayectoria histórica y significado de acuerdo a cada cultura profesional, aunque me temo que su recomendación para escribir sobre las "barbaridades del exilio" no sea muy "objetiva" que digamos. En definitiva, mis artículos informativos han recibido anuencia y críticas de todos los bandos en estos años, lo que me hace pensar que he logrado acercarme a un punto aceptable de equilibrio respecto al tema cubano. Tampoco rehúyo los debates siempre y cuando se trate de debatir ideas por muy antagónicas que sean. Pero suelo debatir de buena fe y con la expectativa de ejercitar el pensamiento, no para responder a difamaciones, ataques personales y asuntos de familia, blancos preferidos de ciertas "polémicas" que suelen trascender en los medios locales.

Ricardo Trelles: Compatriota Wilfredo Cancio: Me parece esta un buena oportunidad para pedirle su opinión sobre la gran superficialidad que estimo existe en el tratamiento de los temas políticos y sociales en general en medios importantes hispanos, como El Nuevo Herald y el Canal 41. Hay temas de importancia primordial, la falta de políticos y gobernantes con la capacidad e intenciones que la sociedad necesita, la economía que predomina basada en endeudamientos y en malgasto de recursos (economía "de consumo")… ¿Ha pensado usted en esas deficiencias, le preocupan? ¿Deben los medios funcionar con la intención básica de "mantener la función andando" (¡el acontecer social como un espectáculo!) y atraer audiencia entreteniéndola, para vender espacio y tiempo a los anunciantes? ¿O sería mejor para todos que los medios sirvieran para facilitar el intercambio y difusión de ideas que corrijan y mejoren a la sociedad, como tanto necesitamos? Los medios citados son muy influyentes en el ambiente local, pero también lo son para la Cuba actual y futura. Yo llego a pensar que las deficiencias de esos medios son razón de peso en los tremendos problemas sociales cubanos.

Por supuesto que me preocupan esas deficiencias que usted apunta y que son padecimientos del periodismo actual, no sólo de los medios hispanos en Estados Unidos. Creo profundamente en la función de los medios de comunicación como factores de orientación ciudadana, servicio público y enriquecimiento cultural de la población, lo que no está necesariamente reñido con el entretenimiento. Pero estamos en una etapa difícil, caracterizada por la crisis del modelo periodístico tradicional, y por la banalización de los contenidos en función de ratings y de intereses comerciales. No hablo en particular de uno u otro medio; el fenómeno es global y afecta a casi todo el universo periodístico, salvo raras excepciones. La batalla para remontar esta tendencia es dura, porque tiene que ver con razones económicas y culturales. Se ha creado un círculo vicioso que no solo implica a la televisión, sino también a los grandes diarios. Es la rutina de la simplificación, de la realización fácil, de captar lectores y audiencia con productos de oropel. Vivimos, al decir de Mario Vargas Llosa, en la civilización del espectáculo. Por cierto, la irrupción de internet ha sido un factor de doble filo, porque ha creado la falsa ilusión de que cualquiera puede adentrarse en el periodismo y difundir información tan solo con acceder a una plataforma tecnológica. De manera que entre la crisis económica, que ha espantado de las redacciones a numerosos profesionales capacitados, y la crisis del tratamiento informativo, concebida la noticia como un relato cada vez más simple y propenso al entretenimiento, los pronósticos no parecen muy alentadores. Pienso que los próximos cinco años van a ser determinantes para definir el rumbo de los medios de comunicación —especialmente del periodismo en televisión e internet— bajo el influjo de las nuevas tecnologías, que están perfilando nuevos modos de informarnos y relacionarnos.

El Pagador de Promesas: Usted siempre en sus artículos menciona a Posada Carriles como "luchador anticastrista" , nunca como el terrorista confeso que es. ¿A que se debe esta condescendencia de su parte con este criminal?

Es muy simple. Luis Posada Carriles no ha sido condenado por acciones terroristas en ningún tribunal. Incluso ha negado las imputaciones que lo vinculan a la voladura del avión cubano con 73 pasajeros en 1976, acción repudiable y vil. Su participación en este acto no ha sido probada en un proceso judicial y otras actividades violentas son aún objeto de litigio en los tribunales de Estados Unidos. Creo que en mis informaciones sobre el caso, que han sido múltiples desde el 2005, figura el hecho de que Cuba y Venezuela lo acusan y responsabilizan por actos terroristas. Si se revisa el tratamiento de la mayoría de las agencias noticiosas y la prensa internacional, esa ha sido la manera más común de referirse a su persona.

Clara Fernández de Bastida: ¿Puede usted decir si su salida de El Nuevo Herald se debió verdaderamente a una renuncia suya (como usted manifestó en su momento) para pasar a trabajar al Canal 41 de Miami, o fue causada por un conflicto con el actual Jefe de Información del periódico miamense; un puesto que según rumoran empleados de la redacción usted ambicionaba y creía tan suyo que incluso sometió su currículum para el mismo mientras había pedido una licencia médica?

Mi salida de El Nuevo Herald se produjo por una renuncia estrictamente voluntaria. Después de once años como reportero de asuntos cubanos, dos de ellos como jefe interino de Información, sentí que había llegado la hora de un cambio. Pero voy a serle absolutamente sincero: tomé la decisión porque discrepaba de los rumbos que tomó El Nuevo Herald bajo la dirección designada a comienzos del 2009. Desde mi punto de vista, el periódico perdió autonomía y pasó a ser un apéndice de The Miami Herald; se unificaron los presupuestos de ambas publicaciones y se produjeron decisiones editoriales y de organización del trabajo con las cuales estuve y estoy en desacuerdo. Por cierto, la lista de personas despedidas o idas por voluntad propia de El Nuevo Herald suman más de 20, más de la tercera parte de la plantilla del diario en marzo del 2009. El proyecto que habíamos ayudado a consolidar por largos años tomó un sendero cuestionable, se deshizo de mucha gente valiosa y perdió personalidad propia. Mis desacuerdos con el tratamiento del tema cubano y con otros asuntos de producción editorial fueron determinantes para tomar la decisión de aceptar una plaza que el Canal 41 me ofrecía desde 2006. También ha sido una oportunidad para impulsar un proyecto personal: www.cafefuerte.com.

Discrepancias aparte, les deseo lo mejor a mis amigos de El Nuevo Herald, que no son pocos. Sobre lo demás que me pregunta, la propia dirección de la compañía puede dar fe que no me interesaba ninguna jefatura, sino simplemente quería dedicarme por entero a escribir, no a dirigir la labor de los reporteros. En cuanto a lo que "rumoran empleados de la Redacción", puedo asegurarle que se trata de un enemigo rumor, pues la convocatoria de la plaza se produjo en abril del 2009. Mi licencia médica fue varios meses después del nombramiento del nuevo jefe de Información. Hay documentos que pueden confirmarlo. Puedo asegurarle que me siento muy feliz con mi decisión de abandonar el edificio de la bahía de Biscayne. Para mí El Nuevo Herald es hoy una página del pasado. Ojalá el diario sobreviva.

Jank Carlos: Mi pregunta: ¿Por qué se le facilita tanta comida a Cuba (arroz, pollo, granos) desde EE UU y se llenan la boca diciendo que están bloqueando? ¿Por qué no se aprieta a reventar o se suelta la soga a ver qué pasa? Ya es hora de hablar menos y hacer más, ¿no cree?

Las ventas de productos alimenticios a Cuba por parte de compañías de Estados Unidos fueron autorizadas por el Congreso en el 2000, invocando razones humanitarias. Cuba comenzó a comprar en el 2001 y desde entonces el mercado estadounidense es un abastecedor importantísimo de la canasta familiar cubana y las tiendas en divisas. Es cierto que las compras se han visto dificultadas por los requerimientos de pago que impuso el Departamento del Tesoro a partir del 2005, pero así y todo las operaciones se han mantenido con niveles altos. Obviamente, esta es una brecha más abierta al embargo, pero lo que realmente Cuba quisiera es tener acceso a créditos bancarios y transacciones directas. No creo en los apretones de soga para solucionar el problema cubano, mucho menos a estas alturas del juego. Los cierres, los embargos y las prohibiciones sirven al régimen para justificar su rotundo fracaso y lo ponen en un papel de víctima ante la comunidad internacional. En mi opinión, yo soltaría la soga a ver si el régimen puede sobrevivir sin los socorridos pretextos de su ineficiencia.

Jesús Roque: Hola Wilfredo. No sé quién eres ni a qué te dedicas. Es la primera vez que escucho tu nombre. Encantado de conocerte si eres un luchador por la libertad de Cuba. Juntos seremos más fuertes y cada granito de arena aportado es un sumando en la gran montaña de ideas que debemos hacer.

Pues muchas gracias. Mi gran sueño es una Cuba sin hostilidad ni caciques de turno, integrada al concierto de las naciones democráticas. Y la restauración de un espacio público para el ejercicio del periodismo.

Félix Mutiz: Wilfredo, aunque no se recuerde de mí, le agradezco mucho por haberme aprobado en un curso de periodismo muchos años atrás; sin su aval jamás me hubieran aceptado por "problemático". Mi pregunta: hay varios grupos de intelectuales, artistas y escritores que están luchando desde su arte y posición contra el régimen, pero existe una riña entre ellos muy clara. ¿No cree que esto afecta la lucha contra el gobierno cubano? ¿Cree usted que existiría la posibilidad de promover un encuentro donde participen muchos de estos intelectuales y piensa usted que ellos aceptarían participar en dicho encuentro? ¿Cómo ve usted una posible unión entre esta tendencias? Gracias.

Mutiz, ¿cómo no voy a acordarme de ti? En el caso cubano, la experiencia acumulada en 16 años de exilio me demuestra que es imposible aspirar a una unidad monolítica y un frente común de lucha entre los cubanos. Y tal vez no solo sea improbable, sino también contraproducente. Creo sinceramente que esas riñas no conducen a ninguna parte, pero soy partidario de que cada cual opere en su nicho y concerte estrategias a través de alianzas, sin perder el sentido de lo propio. He participado en muchos encuentros de intelectuales y artistas, y al final la pretendida unidad no va más allá de la retórica. Lo mismo sucede entre grupos y partidos de activismo político. Aunar voluntades para una causa no quiere decir que se tengan que asimilar mutuamente. En 1994 llegué a Miami y tuve esa misma preocupación por las fragmentaciones y desencuentros entre organizaciones y tendencias. Hoy lo veo como parte de un mapa de inevitable pluralidad. Que se convoque y se realice un encuentro internacional, con declaración final firmada por los asistentes, no garantiza una unidad perdurable. Y te confieso que no sé si sea lo más aconsejable para la Cuba del futuro.

Ernesto Gutiérrez: Estimado Wilfredo, recientemente Miguel Barnet [escritor] —que reside en la Isla— ha declarado que en Cuba se respeta la "libertad de expresión", y él es un fiel testimonio de ello: ¡nunca le han censurado! (debe ser que nunca ha sido crítico con nada del statu quo imperante). Mi pregunta, aunque la respuesta sea de Perogrullo: ¿crees que es cierto que en Cuba se respeta el derecho a ejercer libremente el periodismo? ¿Consideras que en nuestro país se publica, se edita y se brinda espacio informativo pleno a quienes son críticos con el régimen socio-económico-político imperante? Gracias.

Al parecer Miguel Barnet tiene muy mala memoria. No está muy lejana la época en que padeció humillaciones dentro de la propia UNEAC. El problema no es si fue o no censurado como escritor, sino que hubo una política de dogmatismo, marginación y exclusión por razones ideológicas que condenó al silencio o al exilio a decenas de sus colegas con la aprobación de la cúpula gobernante. Pero Barnet es hoy un representante del oficialismo y sus funciones están claras. En relación con tu pregunta, el periodismo ha sido una de las zonas más devastadas de la cultura cubana en estas cinco décadas. La revolución de Fidel Castro heredó uno de los sistemas de medios de comunicación más modernos y desarrollados del continente. Sin embargo, a partir de 1960 los periódicos, revistas, emisoras de radio y canales de TV experimentaron el viraje más arrasador dentro de la esfera intelectual. El hegemonismo estatal sobre los medios implicó la subordinación de las prácticas informativas a la estrategia de conducción política. Y ya sabemos lo que eso ha significado en estos años: la anulación del periodismo en virtud de la propaganda. Cuba es un país con un periodismo atroz, teniendo excelentes profesionales. La emergencia de los sitios digitales ha dinamizado un tanto la función de la prensa oficial, aunque la concepción utilitaria de la información sigue siendo la misma. En los últimos tres años el gobierno ha impulsado los blogs oficialistas y el uso de las redes sociales con el fin de enfrentar los retos de internet bajo la estrategia de una nueva batalla política. Cierto que las nuevas tecnologías están cambiando aceleradamente el panorama y facilitando las opciones de los ciudadanos para acceder al mundo exterior, pero todavía falta un largo trecho para hablar de libertades informativas en Cuba. El modelo comunicativo para la Cuba del futuro es aún una interrogante sin respuestas definitivas. Espero que pueda forjarse con pluralidad y sensatez, sin cometer los errores que han sepultado en la banalidad y el comercialismo a numerosos medios de prensa de los ex países socialistas.

Aldo Benítez: ¿Por que la mayoría de los medios de comunicación del exilio no han publicado la carta de mas de 60 académicos de Estados Unidos y ex-alumnos de la Universidad de Miami contra el homenaje a Orlando Bosch?

Habrá que preguntarle a los jefes de información y directores de los medios de comunicación por el silencio. Al menos en el sitio digital www.cafefuerte.com la publicamos tan pronto fue divulgada. Sé que el The Miami Herald hizo una nota 15 días después de hacerse pública la misiva. En mi opinión, creo que era noticia y como noticia había que darle un espacio, porque era un tema sensible para la comunidad. Hay otra carta reciente de profesores de la Universidad de Miami que debe sumársele como seguimiento informativo al suceso.

Chabela Álvarez: Por qué se le da en el El Nuevo Herald a Posada Carriles y a Orlando Bosch el tratamiento de luchadores anticastristas y no de terroristas, después de haber volado un avión matando a las 73 personas a bordo? ¿Por qué no publicaron la carta de los académicos en contra del homenaje del Centro de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos a Bosch? ¿Por qué su blog no entrevistó a la única profesora de la Universidad de Miami (Dra. Cristina Civantos), que tuvo el valor de firmar la carta, y sólo entrevistó a Jaime Suchlilki, cuya respuesta es altamente bochornosa y manipuladora?

La pregunta sobre Posada ya la respondí anteriormente. En el caso de Bosch, sí se trata de una persona juzgada y convicta por acciones consideradas terroristas. Pero la pregunta debe dirigirla a El Nuevo Herald. En cuanto a la nota de CaféFuerte sobre la carta, creo que se cumplieron las reglas elementales del periodismo: publicar la carta y pedir opiniones a la contraparte. La respuesta de Suchlicki es simplemente su respuesta, que no corresponde al redactor evaluarla. Me parece que al publicar la carta estaban representadas las opiniones de todos los querellantes, incluida la de la Doctora Civantos.

Juan Domingo Pérez: Después que Fidel Castro muera, todo parece indicar que le va suceder un régimen pretoriano dirigido por Raúl Castro. ¿Qué acontecimientos crees tú que puedan dar al traste con dicho régimen y que situación debe darse para que se produzcan? Con el empeoramiento de la economía en la Isla, crees que nos estamos acercando a esa situación?

No me gusta transitar el campo de la futurología. Y mucho menos cuando se trata de Fidel Castro, que ya ha demostrado capacidad para resucitar. En los últimos 20 años, sobre todo a partir de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, hemos visto desmoronarse muchos pronósticos sobre la inminencia de la caída y el final del régimen, valga decir, pronósticos de muy ilustres cubanólogos, historiadores y expertos. Creo que si algo ha demostrado el régimen es capacidad para sobrevivir y estrategias para revertir a su favor situaciones comprometedoras, léase la Embajada del Perú en 1980, el caso de Ochoa, las crisis en las embajadas, el éxodo de los balseros de 1994, etc. Y ajustar los cambios para sacar dividendos al menor costo político posible, o sea, sin arriesgar las prerrogativas de la cúpula de poder.

Hoy Cuba está envuelta en una transformación del ineficiente modelo socialista que tiene que ver más con la sobrevivencia del régimen que con la apertura económica. Aunque esta reestructuración pudiera traer cierto alivio para las urgencias económicas y las necesidades más elementales de la población, está claro que no derivará en el viraje político y social que amerita la nación.

Durante 50 años se les prometió un futuro de desarrollo, plenitud y bienestar a los cubanos. Algunos de mi edad deben recordar aquel documental de propaganda, No tenemos derecho a esperar, que acompañó la exhibición de la película La vida sigue igual, de Julio Iglesias, en los circuitos comerciales cubanos a fines de los sesenta. Ahora resulta que el futuro es el pasado.

Obviamente, el país está en una transición y lo que queda del "bastión revolucionario" es solo la retórica. Algo que no debe perderse de vista es que desde que Raúl Castro asumió el mando tras la enfermedad de Fidel Castro en 2006, comenzó a colocar en puestos clave de la esfera gubernamental a figuras de su máxima confiabilidad, militares de alto rango, funcionarios con la estructura económica bajo el control de las Fuerzas Armadas y gente familiarizada con su filosofía de trabajo. Si echamos una simple ojeada a la estructura de poder actual, emergerá un mapa de veteranos y jóvenes cuadros que han ido a componer el gabinete de Raúl Castro y las áreas económicas capitales, como la industria básica, la producción de alimentos, el turismo, la sideromecánica, el sector financiero y la inversión extranjera. De los 27 cambios ministeriales o reemplazos en las entidades de máximo interés económico durante los últimos cuatro años, casi todos los sustitutos son hombres de uniforme u otros que lo vistieron hasta fecha reciente.

Aunque los procesos históricos son imprevisibles, pienso que el desmontaje del sistema no va a ser ni tan fácil ni tan vertiginoso como algunos auguran. Mis mayores esperanzas están cifradas en una nueva generación de cubanos y de jóvenes profesionales que han comenzado abrirse paso sin los prejuicios, las fobias ideológicas y las obsesiones mesiánicas de los que todavía siguen al mando.

Reinaldo Gómez-Ballina (Association culturelle cubaine de Suisse, en Ginebra): Un grupo de cubanos estaremos en Estrasburgo el próximo 15 de diciembre para la ceremonia de entrega del Premio Sajarov a Fariñas. ¿Estará usted con nosotros? Firmaremos una declaración de Estrasburgo.

Lamentablemente no estaré allí. Ojalá el gobierno le permita la salida a Guillermo Fariñas para recibir el premio.

Fernando: Estimado Sr. Cancio, la comunidad internacional sabe muy poco, o al menos habla muy poco del dilema del destierro que nos han aplicado a miles de cubanos durante los últimos años deshabilitando nuestros pasaportes. Esta medida cruel y de naturaleza nazi está destruyendo a muchas familias y los nervios de muchos hijos y madres. Creo que el tema del destierro y las negativas de salida debería ser la denuncia número uno en este momento ante la comunidad internacional. Mis preguntas: ¿Qué nos aconseja hacer a los miles de cubanos que estamos privados del derecho de visitar a nuestros hijos y deseamos romper ese muro? ¿Cree usted que plantándonos frente a las embajadas de nuestros países para exigir nuestro derecho de entrada podría ayudar?

El tema de los permisos de entrada y salida del país me ha parecido siempre una de las mayores ignominias del régimen, porque se usa como elemento de presión, chantaje, extorsión económica y abuso de poder. En estos momentos, no hay un argumento lógico que sostenga esa medida, que convierte a Cuba en una suerte de finca a la que sus "dueños" permiten o no la entrada de los paisanos. Incluso entre fervientes defensores del sistema es motivo de cuestionamiento. Ningún cubano debe ser privado del derecho de entrar a su casa —porque la patria es como el hogar— cada vez que le venga en ganas. Es obvio que una de las motivaciones fundamentales que tiene el gobierno para mantener en pie estos permisos es económica, pero también constituye una cuota de control que la nomenclatura no se resigna a ceder. Para colmo están los casos de retornos forzosos desde Cuba, gente que después de recibir visa de entrada son obligados a virar al punto de embarque en el mismo avión por capricho de las autoridades migratorias, sin poder recuperar un centavo del dinero desembolsado. Me parece que este debe ser un tema de movilización para los ciudadanos cubanos, tanto en la Isla como en la diáspora. Y llevar el reclamo por vías legales ante los organismos y los parlamentos internacionales. Cualquier protesta contra esta medida es válida. Se trata de una cortina que simboliza la arbitrariedad del régimen y como tal tendrá que descorrerse de una vez.

Yordanis: Aunque un poco pasado de época… ¿Sabía usted que en Cuba prepararon a los chilenos que le realizaron el atentado al dictador Pinochet, y que el atentado fallo porque le entraron muy de frente?

Tengo alguna información sobre eso, pero nunca lo he investigado detenidamente. No me extraña, porque era una época de "impunidad revolucionaria". Según tengo entendido, a través de ex militares y ex altos funcionarios hoy en el exilio, la preparación se realizó en una zona militar cercana a Guanabo, con la participación de un teniente coronel de Seguridad Personal llamado Raúl García. 

Yordanis: ¿Cree usted que el "odio" que sienten algunos políticos poderosos de la comunidad cubana contra la tiranía en Cuba no les permite pensar con claridad o alguna sensibilidad humana y los lleva tomar medidas que solo han afectado, afectan y afectarán a la gente del pueblo? Gracias y éxito.

Creo que las medidas y las estrategias que han impulsado los políticos cubanoamericanos giran todas en torno al embargo. Y ese es el punto de discusión: si el embargo es una política efectiva para cambiar el sistema y la vida futura de los cubanos. Desde mi punto de vista, creo que el embargo ha servido más para condimentar la propaganda del régimen —presentado como la víctima ante el Goliat imperial— que como una política efectiva de cambio en la Isla. No pretendo decir que no ha causado ciertos daños a la economía y las operaciones financieras de Cuba, pero a estas alturas del juego, con 48 años de embargo, su permanencia me parece contraproducente, políticamente hablando. Aunque medidas recientes tienden a flexibilizarlo, habría que pensar en replantearse esa política, aunque no soy tan ingenuo para pensar que lo que impulsa a los promotores y cabilderos del activismo antiembargo son sólo razones humanitarias y gestos de buena voluntad. Aunque está claro que el peor de los males que afectó y afecta al pueblo cubano es la ineficiencia, la inviabilidad y la irracionalidad del sistema implantado por Fidel Castro.

Sergio: Salí hace poco de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Usted, que fue profesor, ¿qué opina de la formación del periodismo en Cuba, ahora que hay cinco facultades en todo el país?

Guardo los mejores recuerdos de la Facultad de Periodismo (luego devenida Facultad de Comunicación) durante mis 11 años de profesor allí. Impartí clases entre 1983 y 1994, y creo que un grupo de profesores logramos hacer avanzar la formación de periodistas por caminos no coincidentes con el estado del periodismo nacional. Siempre que me preguntan sobre el tema recuerdo que en nuestras clases de finales de los ochenta se estudiaba el periodismo de Jorge Mañach, de Gastón Baquero, de las grandes figuras de new journalism en Estados Unidos, y tratábamos de mantener una actualización sobre la bibliografía y los quehaceres profesionales más actuales. Cambiamos los planes de estudio, consolidamos la manera de seleccionar los estudiantes a partir de sus potencialidades creativas y no de sus méritos políticos, impulsamos tesis de grado con cuestionadores propuestas, y logramos desideologizar un tanto la enseñanza con asignaturas más afines a la profesión, echando abajo los planes de estudio calcados de la universidad Lomonosov… Las clases se convirtieron en verdaderas diatribas contra el estado del periodismo en la Cuba de esos años, lo que explica las preocupaciones que comenzaron a gravitar sobre la Facultad desde las altas esferas partidistas, ministeriales y gubernamentales. Estaba orgulloso de mis alumnos de entonces, y hoy andan por todas partes, en la Mesa Redonda de la TV Cubana, en Cubadebate, en el Granma, en Juventud Rebelde, y también en El Nuevo Herald, en el Canal 41 y en Telemundo, en la radio de Miami. Para decirlo con una frase conocida, unos en la Manigua y otros en la Capitanía General. He tratado durante estos 16 años de exilio de mantenerme informado sobre los cambios en cuanto a la formación de periodistas en Cuba y, aunque no tengo toda la información, me parece que la proliferación de escuelas de Comunicación a lo largo de la Isla no es la mejor idea. Creo que deberían concentrarse los esfuerzos y fortalecer los claustros con los docentes más capaces y experimentados. Pero debo decir que entre las últimas promociones he conocido a graduados muy capaces, informados y cultos, con nada que envidiar en destrezas profesionales a muchos egresados de universidades latinoamericanas e incluso norteamericanas. Me refiero a los aspectos académicos y técnicos; ya sabemos cuál es el entorno político-ideológico de esa formación y cuál es el lugar del periodista en Cuba como "soldado de la revolución".

Esopo: Wilfredo, vivo en América del Sur, específicamente Brasil, hace más de 15 años que salí de Cuba, donde procuré mantenerme informado de la situación nacional e internacional a través de la onda corta y de las emisiones de radio de Miami. En todos estos años que llevo en Brasil puedo afirmar que los criterios y análisis realizados por la prensa del exilio, tanto en España como en Miami, dan una idea distorsionada de lo que sucede en los países de América de Sur, que sin duda están pasando por un momento político inédito. En el caso de los gobiernos de izquierda lo meten a todos en el mismo saco, lo cual tergiversa los acontecimientos y lo fundamental, no contribuye en nada al proceso de democratización en Cuba ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Tampoco puede generalizarse, hay programas y programas, emisoras y emisoras, y periodistas y periodistas. Pero creo que sí, que hay una tendencia evidente en cierto sector de los medios hispanos de Miami a meter en un mismo saco y etiquetar como "comunistas" a todo gobierno que se aparten de la "línea dura" contra La Habana. Pienso que faltan los análisis mesurados en lugar de las diatribas, las explicaciones más que las conclusiones a priori, el realismo más que la voluntad del deseo. Y sobre todo, abrir más espacio a la información y reducir la opinión. La información sigue siendo la base del periodismo de hoy y de mañana. Por ejemplo, creo que no se puede meter en un mismo saco al gobierno de Funes en El Salvador y el de Daniel Ortega en Nicaragua, son dos cosas diferentes. Y lo mismo digo entre el gobierno de izquierda de Mujica en Uruguay y el de Lugo en Paraguay. No he oído tampoco evaluaciones sustanciosas sobre el gobierno de Lula en Brasil y las razones de permanencia de la izquierda en el poder. Ni los motivos de acercamiento del actual gobierno panameño con Cuba. Miami, que es una ciudad que quiero profundamente, suele tener muchos excesos y pocos matices en cuanto al manejo de sucesos políticos internacionales en la prensa local. Y hay razones para entender estas actitudes radicales, que no son exclusivas entre cubanos. Esta es una comunidad (y una audiencia) integrada por muchas personas que han optado por el exilio bajo el temor de perder patrimonio y libertades ciudadanas en sus países de origen, de ahí su atrincheramiento. Pero debo decir también que en Miami hay profesionales excelentes que hacen un periodismo de alto nivel.

Lily Miranda: En cuanto al periodismo americano, que es de los mejores, ¿acaso no se nos pega nada a los cubanitos y resto de hispanos? No lo digo por usted, que es excepción de la regla, sino por el pésimo periodismo hispano en EE UU, en El Nuevo Herald, en la TV o en la radio. Es como vivir en la meca del periodismo y seguir con la misma bobería.

El periodismo norteamericano tiene virtudes grandiosas. Hay toda una escuela de técnica, destreza y profesionalismo que viene desde el siglo XIX y se consolida en el XX, que resulta verdaderamente admirable y que ha servido de patrón para buena parte del periodismo moderno en otras latitudes. Esto lo digo sin caer en idealizaciones, porque hay conceptos del modelo de prensa norteamericano que han entrado en crisis, como el sacrosanto pilar de la objetividad. El periodismo en español en Estados Unidos es un resultado del crecimiento y pujanza de la comunidad hispana en esta nación, pero ciertamente deja aún mucho que desear en términos de calidad, profundidad y uso del idioma. Creo que el periodismo hispano ha sido demasiado mimético del norteamericano y no ha logrado una personalidad auténtica. Pero sobre todo ha copiado los peores vicios y ha terminado catapultando la banalidad, el facilismo y los estereotipos. Hay todavía mucho terreno que labrar en el periodismo en español en Estados Unidos.

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