Lunes, 11 de Diciembre de 2017
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Reformas Económicas

Castrismo 2010: ¿Actualización o apuntalamiento?

"Constituiría una ingenuidad considerar que se están produciendo cambios en el modelo cubano, por la sencilla razón de la inexistencia de tal modelo en tanto prototipo nacional. Otra cosa es la importación del comunismo para alguien perpetuarse en el poder, pero entonces ya estamos hablando de otro asunto, del manido tema de la dictadura del proletariado, del naufragio de toda una flota —no de un velero— a todo trapo, con el viento a favor", dice a DIARIO DE CUBA un ensayista, profesor de Derecho Internacional Público.

"Cierto, al despenalizar la contratación de mano de obra y algunas actividades económicas, el régimen retrocede a marzo de 1968, al punto siguiente: 'Mi querido amigo, tan desesperado me siento, que no alcanzo a contarte lo que está sucediendo en nuestra tierra. Cuando te fuiste, todavía poseía la pequeña sastrería donde por tantos años confeccioné tus trajes; pero, aunque parezca mentira, los comunistas me declararon capitalista por mis tres viejas máquinas de coser, nacionalizaron mi taller y se llevaron dos de las máquinas; la otra la llevé a casa, donde trato de ganarme el pan, pero sin donde comprar materiales, no logro lo suficiente. Escríbeme, eres tú mi única alegría. Si no te es molestia, mete algunas agujas dentro de la carta'".

"Pues aquí estamos, ¿no? ¿Acaso pertenecen estos lamentos a un cubano víctima de la llamada ofensiva revolucionaria de 1968, cuando en Cuba se expropiaron hasta los ínfimos negocios de subsistencia familiar? No, el autor de estas palabras es un ciudadano búlgaro. Le contaba sus desgracias a un compatriota refugiado en Nueva York. La carta apareció en Selecciones del Reader's Digest, en abril de 1955", dice el catedrático, mostrando la vieja revista.

¿Se encuentra Cuba en la situación de Bulgaria en 1955?

Veguitas es un poblado de casuchas lastimosas junto a un terraplén ahuecado en Puerto Padre. Hay allí una vaquería con ganado particular y de cooperativa. Las vacas socializadas promediaban dos litros de leche; las particulares, tres. En un carretón tirado por bueyes, los ganaderos transportaban la leche hasta una bodega en las afueras de un poblado cercano. Las cosas iban como todos los días, hasta las tres de una madrugada del pasado septiembre, cuando el primer secretario del Partido Comunista (PCC) municipal, que cuenta con dos vehículos (un automóvil y un jeep), haciéndose acompañar por periodistas y cámaras de televisión, llegó a la vaquería.

Vacas y vaqueros cumplieron su cometido bajo la mirada de los funcionarios y el lente de las cámaras de la televisión. Terminado el primer ordeño, el jefe del Partido y sus periodistas se marcharon, pero la comitiva regresó sorpresivamente cuando los vaqueros ordeñaban sus lecheras particulares. "¿Vacas de propiedad privada mezcladas con ganado de cooperativa? ¿Cooperativistas haciendo trabajo privado? ¿Leche en bolsa negra?", inquirió el primer secretario del PCC.

El domingo siguiente a la visita, la televisión local de Puerto Padre difundió en una nota informativa las sanciones aplicadas a los cooperativistas. Algunos fueron multados con entre el 25 y el 50% de sus ingresos por varios meses.

"El Partido dirige todos los periódicos, todas las casas editoriales, todas las emisoras de radio y televisión. Un complicado sistema de ondas perturbadoras impide al pueblo escuchar por la radio las noticias procedentes del mundo exterior. Para el ciudadano corriente son casi infranqueables las barreras para viajar al extranjero", leyó el profesor para luego preguntar: "¿Es acaso esta una reseña de la situación de Cuba hoy basada en casos como el de sus lecheros? Bien lo pudiera ser, pero ese era el engranaje de la antigua Unión Soviética, descrito por William Jorden para el suplemento dominical de The New York Times en el reportaje titulado ¿Por qué el Kremlin no puede descorrer la cortina de hierro?, en enero de 1960, precisamente el año de la nacionalización en masa de la empresa privada en Cuba".

"Luego, extraña y alerta el despiste, o la apología, de gente enterada, cuando se refiere a una autocracia —sólo por enfermedad del autócrata devenida diarquía—, cual si fuera un modelo nacional: el modelo cubano, el socialismo cubano, la revolución cubana. Quienes entre el 10 de marzo de 1952 y el 31 de diciembre de 1958 lo dieron todo, algunos incluso hasta la vida, lo hicieron por restaurar y hacer cumplir la Constitución de 1940, pero eso nunca ocurrió. ¿No se ha preguntado cómo, cuándo y por qué terminó la revolución en Cuba?", dice el ensayista a propósito de la incongruencia entre el modelo de justicia social por el que lucharon muchos cubanos y la realidad que les ha tocado vivir medio siglo, agravada por estos días con los últimos acontecimientos.

Por paradójico que parezca, la respuesta la dio Fidel Castro en 1977, durante el V Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, remontándose a la aplicación de la Ley de Reforma Agraria en 1959: "Al organizar aquellas cooperativas en las empresas cañeras, dábamos un paso adelante en relación a lo que había significado la parcelación de aquellas tierras. Desde el punto de vista social, había sido un retraso porque a aquellos obreros los habíamos transformado de proletarios en campesinos".

"El mismo Fidel Castro nos ha dado la respuesta —dice el profesor—. Cuando él habla de empresas cañeras, se refiere a poco más del 71% de todo el suelo arable del país, que expropió no para multiplicar la propiedad, sino para concentrarla en manos del Estado como un instrumento político. Esa es la industria azucarera destruida, la tierra abandonada y los cientos de miles de obreros y burócratas hoy sin trabajo. ¿Les importan? Sí, les importan como clase sometida, de ahí esos sofismas de 'usufructuarios' y 'cuentapropistas'", dice el profesor para luego sentenciar: "El modelo cubano todavía está por hacerse. Cuando podamos ver a los cubanos pedir y prestar, comprar y vender, entrar y salir, desechar y elegir, entonces estaremos hablando de cambios en Cuba, de actualización; mientras tanto, hablemos de apuntalamiento".

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