Lunes, 11 de Diciembre de 2017
17:45 CET.
Entrevista de los lectores

Wendy Guerra: autora de 'Nunca fui primera dama'

La autora de Todos se van (Premio Bruguera de Novela) y Nunca fui primera dama, responde a las preguntas de los lectores de DDC.

Armando Paz: Buenas Wendy. ¿Perteneces a la UNEAC? En cualquier caso, ¿se hace ya notable, entre los intelectuales residentes en Cuba, el expresarse libremente como lo haces tú? ¿Te felicitan por tu valentía, "anti-doble-moral" y coherencia con la realidad cubana?

Pertenezco a la UNEAC desde muy joven. Nadie felicita por eso, ojalá. La vida es quien pasa cuentas por la coherencia o la incoherencia. La gente se lee los libros como puede, como les llegan, ahí vienen las charlas, si gustan te felicitan, si no… pues, vienen los silencios.

Ernesto Gutiérrez Tamargo: ¿Nos podrías explicar, por favor, cómo es posible o qué tiene que hacer una joven escritora que vive en Cuba para publicar dos libros en España? Gracias anticipadas.

Escribir, enviar a las editoriales, trabajar, investigar, enviar a concursos, revisar lo que escribes, pedirle a los amigos sus opiniones, seguir tocando puertas hasta que se abran de una vez.

Nicolás Lara: Un beso. Es verdad que tienes en mente escribir algo sobre el grupo Arte Calle y el Taller de Serigrafía? Si lo haces, no te olvides de mí.

Nicoletto, sobre eso he hablado en Todos se van. Mi poesía es un poco lo que ustedes me dejaron sobre ese muro o sobre la seda de tus pantallas tramadas. Poesía que con la manguera de agua se va transparentando con dolor, lo que queda, lo que la gente puede recordar es la verdadera letra, la que queda. Te extraño, Nico.

Mati: Oye, ¿y cómo haces para aguantar el calor cubano con ese gorro siberiano? Y otra preguntica: ¿aguanta Chanel el sol de nuestra tierra? Es que estoy pensando en ir a ver a mi madre y no sé qué llevar…

¡Y que viva Chanel! Una mujer que sigue resistiendo guerras e historias mal contadas y que impuso la belleza de sus ideas, doblada sobre una máquina con un montón de bocetos de vida. Una mujer que se dejó ayudar y que ayudó a quienes la acompañaron en su proyecto personal.

Moschino: Hola Wendy,  nos da gusto ver a un mujer joven cubana con tan buen aspecto y tan refinada. Nos gustaría que nos contaras tu secreto. Dos cubanas desde Polonia.

No hay que perder la elegancia, no hay que ceder en lo delicado y pequeño, lo que en primera persona te distingue. No puedes perderte en la pluralidad, no pueden volverte un número, las mujeres cubanas siempre hemos sido presumidas, en cualquier “¿trinchera?”. No puedo dejar de un lado lo que siento, no me lo perdonaría, no puedo escribir siendo lo que no soy. Retoco mi boca en rojo, aunque las palabras salgan de color ultravioleta. No me van a quitar la forma, el contenido nació conmigo.

El Lapón Libre: ¡Hola Wendi! Te conozco desde niña porque fui compañero de trabajo de tu difunta madre. Quiero preguntarte: ¿Por qué no te has ido de Cuba cuando esa sociedad tan vulgar no tiene nada que ver contigo, a quien siempre le ha gustado el confort, el lujo, lo grandioso, sobresalir?

¿Sobre salir…? Yo quiero estar en La Habana. En cualquier parte yo sería distinta, ni mejor, ni peor, siempre Wendy… Nieve en La Habana. Ya en mi primaria cienfueguera la directora se preguntaba qué cosa era esa pionera maquillada de pintura y  adornada con plastilina rusa. Nadie me va a poder prohibir ser coqueta, no lo permito.

Quiero vivir en una playa, quiero esperarlos, deseo recibir a los que siguen conmigo, tarde a tarde. Siento que tengo que estar, tal vez sea un poco provinciana en eso de quedarme “para que tú al volver no encuentres nada extraño”, y perdona el bolero.

Me gusta vivir donde he nacido, un lugar donde pueda orientarme en medio de la poca estructura familiar que poseo. Me desoriento como un pájaro en el supermercado. Cualquier cosa me desintegra, la poesía que aquí escribo me hace bien, me alivia. Quiero estar para abrir la puerta, para decirles: aquí está el café, qué se puede hacer para comer, tengo las sábanas limpias, hay un recital de Reina esta tarde, vamos, vamos, vamos.

Jorge: Andrew Stromberg en un poema  de su adolescencia da una definición de los seres humanos que me parece reveladora:  “esa alma tuya como de ardilla que mira desde la copa del árbol el mundo verde y diminuto de la hormiga”. Me gustaría saber si como escritora te sientes observadora  u observada, ardilla u hormiga?

No recuerdo ese poema, lo juro, no lo recuerdo. De cualquier modo, mi idea del alma ha variado mucho desde la adolescencia, mi alma está en comunión con la de mi madre, es algo que comparto, un alma con barbacoa.

Yayo: Mami, ¿cuándo te vemos desnuda en una sesión de fotos? Desde que estaba en Cuba ansiaba eso…

Ya yo posé desnuda, gracias por el entusiasmo, pero ya… eso pasó. Una jaula en el cuerpo.

OLPL: Dear Wendy: ¿Para cuándo una novela tuya en Letras Cubanas, hay diálogo o indiferencia de parte de quién? Las editoriales estatales dictaminan que aún no es potable tu narrativa para nuestro pueblo (la poesía sí, por supuesto, pues se asume que nadie la lee políticamente dentro del país) o se trata de una medida medio disciplinaria (o "desafortunadamente" los derechos ya están comprometidos por contrato con otra editora extranjera)? Gracias.

Derechos: Mi país tiene todo el derecho de edición. Mis primeros lectores, siempre los cubanos. Algún día me leeré en “cubano”. ¿Para cuándo una novela en Letras Cubanas? Yo también quiero cantar en Cuba.

Juan Ignacio González: Te recuerdo en Cuba como actriz muy joven en aquel serial muy recordado llamado Sólo el amor,  junto a Alberto Pujol. Fuiste de una generación que dejó muy buenos actores. Luego hiciste aquel poema televisado, ‘Me desordeno amor, me desordeno’ de Carilda Oliver, junto a Juan Falcón. Siempre tenías papeles de chica complicada, inadaptada. No dejabas a nadie indiferente. Después te perdiste, y te he encontrado estando yo fuera de Cuba. Quisiera saber a qué realmente te dedicas y si resides en la Isla. ¡Un saludo!

Vivo en Cuba, vivo aquí y desde aquí te contesto. Gracias por recordarme en aquellos programas. Ya no hago televisión, pero me siento parte de la televisión de ese tiempo, amo presentar programas al amanecer. Me encantan las levantadas, los maquillajes y los cuentos para niños en la mañana; este también es mi proyecto de reconstrucción personal.

Ada Castellanos: Me gustaría saber cómo valora la literatura de sus contemporáneos en la Isla. Gracias.

Aquí nacen grandes poetas, se escriben cosas que uno ignora y que hoy mismo se hilan silenciosamente. Novelistas delirantes y sobre todo ensayistas muy lúcidos. Conozco poco de mis contemporáneos que no editan, nos han desconectado, pero la literatura y la percusión cubana tienen algo en común, se van, dejan de tocar o escribir, no editan o se desconocen, pero siempre los salva “el toque”, siempre salta uno mejor. Es tremendo. No hay forma de extinguirlos. Suenan, suenan, retumban.

Presidente del CDR No. 22 de Playa: Si todos se van y nunca fuiste primera dama; si eres tu texto y lo que tratas de ocultar en el peligro de tu supervivencia; si dices que tu cuerpo ha quedado en las duchas de los hombres: ¿Qué otra cosa te gustaría decir?

Por hoy ya tú lo has dicho todo; citando, citando, citando.

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